La implementación del Hambre Cero, el programa insignia del Gobierno para combatir la pobreza en Nicaragua, está siendo cuestionado por organismos no gubernamentales (ONG), cuyos representantes denunciaron haber sido “engañados y excluidos” de la ejecución del plan, después que fueron convocadas por la administración del presidente Daniel Ortega, para participar en el mismo.
“Nos dejaron colgados de la brocha”, confirmó Felícita Laínez, representante de la Fundación Fundecon, de Villa El Carmen, Managua. Aunque se identificó como sandinista, señaló tener informes de que el programa se está politizando, ya que se está seleccionando a familias que simpatizan con el Frente Sandinista, para ser beneficiadas con la entrega de un bono productivo equivalente a 2,000 dólares.
Ariel Bucardo, titular del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), confirmó que los ONG han quedado fuera del programa, porque dijo que para la ejecución del mismo se les tendría que haber dado el 25 por ciento del valor de cada bono.
El ministro confirmó que el Magfor se está encargando de empujar el Hambre Cero, pero no explicó si tiene la capacidad técnica y el personal que necesitarán las familias beneficiadas para hacer que el programa sea sostenible, como lo recomendó la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides).
Este año, añadió Bucardo, 9,000 familias estarían dentro del programa, para lo cual disponen de 185 millones de córdobas del Presupuesto General de la República.
TRABAJO DE BALDE
A inicios de febrero, alrededor de 100 representantes de decenas de ONG fueron convocados a una reunión en el Centro para la Promoción, la Investigación y el Desarrollo Rural y Social (Cipres) en Managua, de filiación sandinista, para discutir la participación de estas organizaciones en la ejecución del Hambre Cero.
Con ello se quería aprovechar la presencia y experiencia de los ONG a nivel de los territorios para la implementación y seguimiento del programa, que prevé sacar de la pobreza a 75 mil familias nicaragüenses durante los próximos cinco años, con la entrega del bono productivo, que incluye animales e insumos agropecuarios.
Sin embargo, cinco meses después de ese encuentro, el Gobierno decidió dejar a un lado a estas organizaciones y cerrar los canales de comunicación que había establecido en un inicio con ellos.
“Fue de balde (en vano)” el trabajo realizado, que incluyó el inicio del censo de las familias a ser beneficiadas, la elaboración de programas de trabajo y la promoción del mismo en las comunidades, confirmaron Laínez y tres representantes de otros ONG, que hablaron bajo la condición de anonimato por temor a represalias.
Varios ONG llegaron a promocionar el programa, al punto que incluso montaron carrozas en las que “dieron su vuelta” una que otra vaca, cerdo o gallina, que van dentro del paquete del bono productivo.
Bucardo rechazó que se esté politizando la selección de las familias. Añadió que muchas ONG no quieren participar, porque quieren que se les cubran los costos de operación. Señaló que actualmente trabajan con algunos ONG, pero no precisó nombres.