- El Gobierno, los trabajadores y los empresarios revisan la composición de la canasta básica de 53 productos, creada en los años ochenta, para establecer una nueva, acorde a los tiempos actuales. ¿Cuáles serían algunos de los efectos de esta medida en la economía nacional y del hogar? Aquí algunas respuestas
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Ver Infografia > La canasta básica de 53 productos podría cambiar el “look” antes de que finalice el año. Es la meta de la subcomisión que mandató el Ministerio del Trabajo (Mitrab) para reestructurarla en los grupos de alimentos, usos del hogar y vestuario.
Aunque de momento la subcomisión, integrada por entidades del Gobierno como el Mitrab, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), Banco Central de Nicaragua (BCN); sindicatos y empresarios, sólo coinciden en que la canasta vigente es “obsoleta”.
La canasta que rige en la actualidad, según confirmó el Ejecutivo, se formuló en 1980 tomando como base la Encuesta de Ingresos y Gastos que realizó el BCN en 1979. La encuesta tuvo entonces una representatividad sólo urbana y no rural.
La titular del Mitrab, Jeannette Chávez, explicó que en la revisión de la canasta, que inició a finales de mayo pasado, de entrada están tomando en cuenta “las cantidades y los valores nutritivos de los productos que la conforman (en el grupo de alimentos compuesta por 23 productos de los 53 en total), necesarios para los miembros de una familia promedio en Nicaragua”.
Es decir, una familia compuesta por seis personas: dos adultos y cuatro niños.
La ministra Chávez insistió en que en la reformulación descrita no se aumentará la cantidad de productos, sino que sólo se cambiará las cantidades de cada uno para alcanzar con ello el promedio ideal de kilocalorías que requiere una persona por día para, entre otras cosas, ser eficientes en términos laborales.
Sin embargo, no descartó que se reemplacen algunos productos por otros más nutritivos.
El jefe del Departamento de Nutrición del Minsa, el doctor Antonio Largaespada, expresó a LA PRENSA que en la sesión de discusión de la subcomisión, acontecida el jueves pasado, el Minsa propuso una canasta con un grupo de alimentos integrado por 25 productos, o sea con dos más en relación con el grupo actual.
PRIMERA PROPUESTA
“Nosotros planteamos que la canasta vigente aporta 1,326 kilocalorías (por persona al día) en el grupo de alimentos. Pero lo ideal, basado en el promedio de una población como la nicaragüense, es que aporte 2,326 kilocalorías diarios por persona, para satisfacer los requerimientos energéticos y llevar una vida sana”, argumentó.
En ese sentido Largaespada especificó que en la propuesta incluyeron alimentos como carne de pollo, cereales, frutas y vegetales.
“Por ejemplo huevos, leche fluida, quesos, arroz, pinolillo, pan francés, pan dulce, banano, naranjas, zanahoria, ayote, papas, chiltoma, cebolla y productos como aceite vegetal, excluyéndose la carne de res, de cerdo y pescado”, mencionó.
Con esos alimentos, de acuerdo con el experto en nutrición, el grupo suma 2,455 kilocalorías, “porque se le adiciona cantidades de alimentos a ingerir (que no refirió) tomando en cuenta el 10 por ciento que se pierde en la preparación de alimentos y en la distribución intrafamiliar”, explicó.
EL GRUPO ALIMENTARIO VIGENTE
La canasta vigente incluye, en el grupo de alimentos, el consumo al mes de 18 libras de arroz, 18 libras de frijoles, 24 libras de azúcar, tres litros de aceite y dos libras de sal en el segmento de granos básicos.
En carnes, en tanto, contiene cuatro libras de posta de res, tres libras de carne de pollo, dos libras de posta de cerdo y tres libras de chuleta de pescado.
En lácteos y huevos concentra 20 litros de leche líquida, cuatro paquetes de leche en polvo de 400 gramos cada uno, tres docenas de huevos y cuatro libras de queso seco. En perecederos incluye siete libras de tomate, tres libras de cebolla, siete repollos, cinco libras de papa, 12 bananos maduros y seis plátanos verdes.
Mientras en el segmento de cereales refiere 10 “libras” de tortillas, 21 “libras” de pan, cinco libras de pinolillo y tres libras de café molido.
Todo esto para un mes, para una familia de seis personas.
Largaespada sostuvo que la propuesta que presentó el Minsa a la subcomisión es viable, en términos nutricionales, porque está basada en la encuesta de ingresos y gastos del BCN y en la encuesta nacional de consumo que se realizó en el 2004, en el país, con representatividad nacional.
“De modo que tenemos una canasta, con un grupo de alimentos intermedia, que cumple con los requerimientos calóricos que necesita una persona a diario, con la exclusión como refería de la carne de res, cerdo y pescado, pero con la inclusión de otros cereales que aportan las proteínas necesarias para el ser humano”, destacó.
SINDICATOS OBJETAN
No obstante, Luis Barbosa, uno de los líderes del Frente Nacional de Trabajadores (FNT), afín al Gobierno, indicó que aunque respetan la propuesta del Minsa, solicitaron ya a la entidad elaborar una propuesta que “respete” los productos vigentes “para evitar luego que los señores empresarios objeten la reestructuración de la canasta y recurran de amparo a como siempre hacen cuando no están de acuerdo con algo”, justificó.
Barbosa, en ese sentido, manifestó que pidieron que no se excluyera del grupo de alimentos la carne de res, cerdo y pescado.
“Porque además eso es lo que más se consume, nosotros planteamos que sí consideramos necesario que las cantidades de consumo varíen para sumar las 2,455 kilocalorías requeridas por el ser humano, pero no los productos, de manera que este jueves (mañana) estaríamos conociendo otra propuesta en la reformulación del grupo de alimentos de la canasta actual”, reiteró el sindicalista.
No obstante, Freddy Blandón, representante de la Cámara de Comercio de Nicaragua (Caconic), ante la subcomisión, adscrita al Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), reiteró que técnicamente están de acuerdo con la propuesta alimenticia del Minsa como elemento a considerar a la hora de definir un salario mínimo, donde se toma en cuenta también la rentabilidad de las empresas, la estabilidad laboral, el crecimiento económico, entre otros.
“Vemos que la propuesta del Minsa (avalada por la Organización Panamericana de la Salud, OPS) toma dos variables: las kilocalorías y el costo de los productos, es decir que está tomando en cuenta las kilocalorías que necesita un ser humano pero a la vez está tomando en cuenta productos que son baratos, pues en vez de poner carne de res o de pescado incluye en el grupo la carne de pollo que es la más barata y la más saludable”, aclaró.
Pero Blandón se quejó de que los sindicatos están “instrumentalizando” la propuesta. “Los trabajadores quieren que se incluya en los alimentos todo lo mejor, en vez de pollo están pidiendo la carne de res, que es más cara; en vez de aceite vegetal quieren aceite de ajonjolí, en vez de repollo quieren lechuga española ¿para qué? Bueno para elevar el costo de la canasta y con ello el sueldo mínimo y en eso no estamos de acuerdo”, aclaró.
IMPACTO EN SALARIO MÍNIMO
El economista Sergio Santamaría sugirió a la subcomisión efectuar una encuesta de consumo para conocer en realidad qué y cuánto consume una familia nicaragüense.
“Ya con eso se puede reformular la nueva canasta, pues a como está en la actualidad, no satisface las cantidades calóricas que requiere una persona al día”, destaca.
“Por otro lado hay que considerar que una eventual reestructuración implicará un aumento en el salario mínimo y, en ese sentido, consideró que la reestructuración habría que hacerla en función de las capacidades que tienen las empresas para poder asumir (el costo de la canasta) y el salario mínimo”, destacó aunque no estimó cifras al respecto.
A mediados de mayo pasado la Comisión Nacional de Salario Mínimo aprobó un incremento en el sueldo mínimo del 18 por ciento, de manera que el salario mínimo promedio pasó a 1,653.18 córdobas a nivel nacional.
A mayo del presente año el costo oficial de la canasta básica de 53 productos ascendía a 3,115.01 córdobas, eso quiere decir que la cobertura de la canasta es a la fecha del 53 por ciento.
El también economista Alejandro Aráuz dijo que desde el punto de vista del ámbito económico y social, la estructura de la canasta básica de 53 productos debe ser modificada acorde con la situación económica que atraviesa Nicaragua.
“El cambio o modificación del valor o costo de la canasta básica debe ajustarse en primer lugar a la tasa de crecimiento poblacional, el nivel de ingresos y a las condiciones básicas necesarias que se requiere para que la fuerza de trabajo funcione o se reproduzca en condiciones adecuadas”, apuntó.
“(De modo que) la importancia de hacer cambios o modificaciones de la canasta básica implica, entre otras cosas, un elemento de referencia para determinar el salario mínimo oficial que funciona únicamente en el mercado formal, pero es un índice o indicador importante de política social para cualquier economía”, añadió.
A criterio del economista, la nueva canasta debe formularse con base en la encuesta más reciente de ingreso-gasto, más otras fuentes de análisis que tienen que ver con la seguridad alimentaria, la inocuidad y el acceso a los servicios básicos fundamentales.
“Creo que actualmente los patrones de consumo han cambiado mucho con respecto al patrón de consumo que dio origen a la actual canasta básica. El libre comercio, el surgimiento de nuevos servicios, los cambios de los vectores de costos en algunos servicios importantes como es la energía, la educación, el agua, entre otros, han variado notablemente”, resaltó.
“Además, hay efectos compensatorios a través de las importaciones masivas de alimentos que han sustituido o abaratado algunas mercancías que antes eran más caras, por ejemplo el vestuario y el calzado”, ejemplificó.
En este sentido agregó que “se requiere de una actualización estructural de la nueva canasta básica para que se ajuste a las condiciones de apertura de la economía de Nicaragua y los factores de cambio estructurales que está experimentando el sector productivo formal”.
Aráuz aseguró que la reformulación de la canasta no representará efectos económicos relevantes en el sector formal de la economía.
“Pero un salario mínimo que tenga como referencia una nueva canasta básica, debe ser parte de una negociación bien fundamentada y ajustada a las expectativas de crecimiento de la economía nacional”, explicó.
“El sector formal es el que recibiría el efecto, pero este sector tiene capacidad para absolver un incremento del salario mínimo que recupere la pérdida de poder de compra y acceso de los últimos años del mercado laboral formal”, añadió.
LLAMAN A CONSENSO
La primera vicepresidenta de la Comisión de Asuntos Laborales y Gremiales del Parlamento, la diputada sandinista Alba Palacios, agregó a lo anterior que cualquier reestructuración de la canasta debe hacerse en consenso, o sea entre los trabajadores, Gobierno y empresarios.
“Además como comisión esperamos que la reformulación en primer lugar garantice las kilocalorías y los nutrientes necesarios para que los trabajadores no estén en estado de desnutrición y con problemas de salud y que su salario esté adecuado a las necesidades básicas que ellos tienen”, anotó.
“Hablamos de costos como el de transporte, luz y vivienda, o sea de un salario que se adecue al nivel de vida digno que necesitan los trabajadores de Nicaragua”, puntualizó.