- Guatemala respalda iniciativa de Ortega de crear un fondo de compensación para los países más rezagados en un acuerdo de asociación con los europeos. Su Canciller dice que incluso los países centroamericanos en mejor situación deberían aportar recursos propios
Gert Rosenthal, Canciller de Guatemala:
Desde el inicio de su Presidencia, Daniel Ortega sugirió que en el acuerdo de asociación que comenzará a negociarse con los europeos, debe incluirse un fondo de compensación para los países más pobres.
“Me parece una buena idea”, sostiene el Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Gert Rosenthal, en una entrevista con LA PRENSA.
El Canciller señala que la experiencia misma de los fondos de cohesión o estructurales de la Unión Europea, con los cuales los países más atrasados reducen el rezago de sus regiones más pobres, ha sido exitosa. España, Grecia, Portugal y ahora los nuevos miembros de Europa del Este, son testigos de los beneficios de esa práctica.
Inclusive, dice Rosenthal, los países más avanzados de Centroamérica “deberían contribuir a esos fondos en un gesto de solidaridad, hoy a favor de Nicaragua, pero en el futuro a favor del país que se aparezca o se presente más rezagado”.
Guatemala apoya completamente la unión aduanera del istmo, pero considera que la adopción de aranceles comunes no es lo más importante, sino establecer acuerdos sobre quién cobrará los gravámenes, los IVA y cómo se transferirá a los Estados. “Allí está el nudo gordiano”, manifestó el ministro guatemalteco.
En esta entrevista, llevada a cabo en un receso de una conferencia regional de las Naciones Unidas el lunes pasado en Managua, Rosenthal también habla del Parlacen.
Hablemos de la integración y la negociación con los europeos. ¿Cuál es la postura de Guatemala sobre el tema de unión aduanera, sobre el consenso en cuanto al último 5 por ciento de los productos que sigue bloqueando la concreción de la unión aduanera?
Mire, dos cosas. Primero, Guatemala apoya muy firmemente la aprobación de la unión aduanera; de hecho, es uno de los países que más ha invocado la necesidad de profundizar el proceso de integración y lógicamente, la unión aduanera sería el próximo paso de esa profundización.
Nosotros no creemos que terminar de uniformar el arancel sea prerrequisito para avanzar, sería deseable por supuesto, pero conceptualmente, uno puede construir la unión aduanera si aún alguno de los rubros no goza de un arancel uniforme.
Hay varias maneras técnicas de lidiar con ese problema. Así que el problema número uno que impide la unión no es la falta de un arancel común, son otros temas.
Nosotros estamos transitando de cinco espacios aduaneros nacionales hacia un espacio aduanero regional y las preguntas son: ¿Quién se hace cargo de eso? ¿Quién va a recaudar los gravámenes a la importación y también los IVA, que en varios países se cobran en la aduana? ¿Cómo se va a transferir a los gobiernos? ¿Qué mecanismos habrá? ¿Quién toma las decisiones? Allí está el nudo gordiano en este momento de por qué no se avanza más rápidamente.
¿Veremos todavía en este año a Guatemala en la Corte Centroamericana de Justicia?
Creo que sí. El Poder Ejecutivo siempre estuvo de acuerdo. Lo envió al Congreso, allí está en este momento. No tenemos ningún motivo para pensar que el Congreso no ratifique la participación de Guatemala en ese instrumento regional, de manera que yo creo que es altamente probable que Guatemala (entre) a la CCJ (en) los próximos dos o tres meses.
En cuanto al Parlamento Centroamericano ¿cómo vislumbra su país fortalecerlo? Porque en uno de sus puntos más débiles, el Parlacen no tiene decisiones vinculantes y algunos dicen que es necesario. ¿Cuál es su postura?
Guatemala se ha pronunciado públicamente por darle algunas facultades vinculantes al Parlacen en el ámbito de la integración.
Por ejemplo, que (en) todos los instrumentos del sistema de integración que requieran una opinión previa del parlamento, que (ésta) sea de carácter vinculante.
Nosotros pensamos que el Parlacen tiene varias lagunas. La más obvia es la ausencia de uno de los países miembros del Mercado Común (Centroamericano), cual es Costa Rica. Nos gustaría ver a Costa Rica presente algún día.
Luego hay un amplio debate sobre el número de diputados, como usted sabe, se considera que 20 por país es acaso demasiado. Guatemala no tiene una posición muy rígida sobre el particular, aunque creo que si hubiera oportunidad de reducir un tanto el número de diputados seguramente lo apoyaríamos, pero sí nos gustaría ver a un Parlacen que sea un poco la conciencia política del proceso de integración.
Valoramos la existencia del foro, lo hemos apoyado, recién se le proporcionó un terreno para que pueda construir la sede permanente de la organización en Guatemala y estamos muy activos en el foro que está discutiendo sus reformas, cual es la comisión ad hoc.
Incluso nuestro propio vicepresidente (Eduardo Stein) ha tomado un papel muy pro activo.
En cuanto al tratado de asociación con los europeos, el presidente Daniel Ortega propuso crear un fondo de compensación para las economías centroamericanas más pobres de la UE . ¿Qué le parece la idea?
Me parece una buena idea. Una de las grandes virtudes del acuerdo de asociación con Europa, contrariamente al TLC con Estados Unidos que era un acuerdo de libre comercio, (es que ese) acuerdo tiene tres patitas: la política, la de comercio y de la cooperación.
Podemos valernos de la dimensión de la cooperación para que ésta sea dirigida de manera proporcional al nivel de desarrollo de cada país. O más bien, de manera inversa, para que los países más rezagados de Centroamérica reciban proporcionalmente más.
Este es un tema que ha estado presente en la integración centroamericana desde los años sesenta. Yo recuerdo todavía cuando era un funcionario joven en Guatemala el recio debate sobre lo que en aquella época se llamaba “el desarrollo equilibrado”, donde especialmente Honduras postulaba un tratamiento especial en virtud de su relativo rezago en relación a los demás.
Lo mismo ocurrió en Europa: los países de Europa del Sur, a inicios del proceso de integración, reclamaron lo mismo y obtuvieron en efecto un fondo de compensación. De manera que yo creo que Nicaragua hace bien en plantear la necesidad de un fondo que coadyuve en la toma de decisiones, siempre difíciles de abrirse al mundo. Tiene un costo, también tiene beneficios, pero los costos se van mitigando en la medida en que los países más rezagados puedan compensar un poco el esfuerzo de ponerse al día con respecto a los demás países a través de un mayor acceso a fondos de cooperación internacional.
Es más, yo le diría que los propios países centroamericanos deberían de contribuir a esos fondos en un gesto de solidaridad, hoy a favor de Nicaragua, pero en el futuro a favor del país que se aparezca o se presente más rezagado.