- Nuevo presidente de la entidad financiera internacional con el reto de “limpiar” imagen de la misma
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El Banco Mundial (BM), cuyo consejo directivo nombró el lunes a Robert Zoellick para ocupar la presidencia del organismo, se presenta a sí mismo como el líder mundial en la lucha contra la pobreza, pero sus detractores estiman que la institución también es una parte del problema que intenta combatir.
Creado en 1944 como Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo, la institución afirma actualmente que su primer objetivo es “reducir la pobreza” en el mundo, donde 1,200 millones de personas ganan menos de un dólar por día.
En el 2004, el Banco Mundial financió con un presupuesto anual de 9,000 millones de dólares unos 158 programas de asistencia en 62 países pobres sin acceso a los capitales internacionales.
Los créditos distribuidos por la Asociación Internacional de Desarrollo (IDA), aprobados por los 24 miembros del Consejo de Administración que representa a los 184 Estados miembros de la institución, son reembolsables en 30 ó 40 años, con un período de gracia de 10 años y sin intereses.
Los fondos del IDA provienen de los 40 Estados miembros más ricos, que contribuyen cada cuatro años.
Unos 11,000 millones de dólares en préstamos son otorgados también a países en desarrollo menos pobres, a una tasa de interés preferencial y con períodos de reembolso de entre 15 y 20 años.
El resto de los fondos necesarios para financiar los proyectos de desarrollo en sectores básicos como la salud, la educación o la infraestructura de base, es tomado prestado en los mercados financieros mundiales.
OTRAS INICIATIVAS
En asociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco también ha lanzado una iniciativa para el alivio de la deuda de los países más pobres, para permitirles destinar a la salud o la educación sumas que debían destinarse al reembolso de la deuda pública.
A través de agencias internacionales y sociedades, el banco invierte también en proyectos para ayudar al sector privado en los países pobres.
Algunos de estos proyectos chocan con una fuerte oposición, como la construcción de una gran represa hidroeléctrica en Laos, que tendrá como consecuencia la desaparición de una zona sensible desde el punto de vista del medio ambiente y obligará a unas 6,200 personas a establecerse en otro lugar.
El banco es también a menudo centro de las críticas de los movimientos antiglobalización, que lo acusan de endeudar aún más a los países más pobres al prestarles dinero, en vez de donarlo.
EL ÚLTIMO DÍA PARA WOLFOWITZ
Zoellick, ex subsecretario de Estado de Estados Unidos, asumirá en reemplazo de Paul Wolfowitz.
Zoellick asumirá las riendas del organismo multilateral el próximo domingo en sustitución de Wolfowitz, que dejará el banco después de dos años y tras un escándalo que rodeó a su compañera sentimental.
Wolfowitz, ex “número dos” del Pentágono, se vio obligado a dimitir a raíz de un escándalo en torno al salario de su novia, Shaha Ali Riza, una empleada del Banco Mundial.
A la llegada de Wolfowitz a la institución, Riza fue transferida al Departamento de Estado, pero el BM siguió pagando su sueldo, que fue aumentado a casi 200,000 dólares, por encima de las normas del organismo y de lo que cobra la propia secretaria de Estado, Condoleezza Rice.
El último día de trabajo en el BM de Wolfowitz será el próximo sábado.
Desde su fundación en 1944, el BM siempre ha estado presidido por un ciudadano de Estados Unidos, el mayor accionista de la institución y, por tanto, el que cuenta con el mayor porcentaje de voto.
Mientras, por un acuerdo no escrito con Washington, Europa se ha reservado la jefatura del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El fin de semana pasado en Managua el presidente Daniel Ortega cuestionó la candidatura de Zoellick al BM. Días antes lo mismo había sido expresado por el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales, y el Ministro de Hacienda y Crédito Público (MHCP), Alberto Guevara.