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Julio Rocha López nació el 12 de octubre de 1950 en Diriamba. Se llama igual a su padre, un popular jugador del Diriangén y de la Selección Nacional.
Como jugador del equipo Caciques no tenía el talento y el brillo de su padre en la cancha, pero siguió en el campo hasta que las piernas se cansaron de correr. Tiempo después ocupó el banquillo de director técnico, el cual desempeñó durante los dos últimos años de la década del setenta, sin embargo las metas de Rocha eran más ambiciosas.
A inicios de los ochenta, inició como activista de futbol en la zona norte del Caribe de Nicaragua, donde tenía responsabilidades políticas.
En 1986, de manera sorpresiva, ingresa a la Federación de Futbol en el cargo de tesorero, cuando la presidencia estaba al mando de Walter Ferreti (q.e.p.d.). Algunos ex directivos de Fenifut explican que la aparición de Rocha en la federación fue calculada.
Según Roberto Bolaños, presidente de la Asociación de Futbol de Masaya, fue gracias al apoyo de Roberto Ríos que ingresó a la Federación.
“En 1988 cuando Ferreti muere, César Corea queda al mando de la Fenifut. Emiliano García era el secretario y Rocha entra como tesorero porque Mauricio Argüello, quien ocupaba ese cargo anteriormente, murió por un infarto. En ese mismo año Rocha fue ascendido a secretario porque la revolución detiene a Emiliano por traición. Poco después, Rocha asume el cargo de presidente gracias a Ríos, quien le dio el puesto a Rocha”, explicó Bolaños.
Fue desde 1988 cuando oficialmente Rocha López tomó las riendas del futbol nacional para nunca más soltarlas. En ese mismo año, continuó en el cargo de quinto vicepresidente del CON (Comité Olímpico Nicaragüense) para también ascender al puesto de presidente, labor que desempeña actualmente.
Fríamente calculador
A inicios de los noventa Julio Rocha fue reelegido presidente de la Fenifut y Roberto López vicepresidente.
López, quien se destacó como jugador de diversos equipos nacionales y activista de futbol en Masaya, fue propuesto en dicha elección originalmente para presidente, pero según López, el dirigente de origen diriambino ya tenía los votos asegurados.
“A mediados de los noventa llegaron las federaciones departamentales y hubo una campaña para que yo fuera presidente de la federación, pero al final no gané el cargo porque Julio Rocha tenía todo armado. Recuerdo que estaba con mis otros compañeros, esperando que iniciara la asamblea, y en eso apareció un delegado de la Costa Caribe y preguntó quién era Julio Rocha porque le habían dicho que votara por él (Rocha)”, asegura López.
“Rocha se ponía a repartir balones meses antes de la elección y por supuesto que tenía un tráfico de influencia increíble para cada elección, eso mucho se le criticó. No cabe duda que Rocha es un fanático de Maquiavelo, él sabe dónde y cómo mover las piezas, es brillante en hacer ese tipo de cosas”, comentó López.
En esa elección, López recibió un total de siete votos, cinco menos que su rival Julio Rocha. Durante su cargo como vicepresidente López no desempeñó ninguna labor como segunda cabeza de Fenifut, porque el control absoluto lo tenía Rocha, quien a su vez era tesorero y manejaba los fondos de la federación.
“Cuando estuve como vicepresidente de Fenifut no podía hacer nada. En ocasiones suspendía las asambleas porque se iba de viaje y para él yo estaba pintado, nunca en mi cargo dirigí una asamblea en ausencia de Julio. Si Rocha no estaba, nadie más podía presidir las reuniones, jamás salía como delegado ni a La Concha, ni devengaba ni un solo centavo de Fenifut”, declara López.
Los problemas entre López y Rocha se agravaron cuando el vicepresidente pedía los informes financieros de la federación.
“Rocha era para esa época tesorero-presidente en la práctica, él manejaba los fondos y yo le pedía las cuentas. Eso le molestó por completo y una vez me presentó una simple nota de los ingresos y egresos, pero no me mostró recibos, ni fechas, era todo un informe disfrazado, además él (Rocha) trató de sacarme de la Fenifut en diversas oportunidades, pero al final cuando miré que estaba solo en la lucha, decidí renunciar porque no quise ser parte de sus maléficos manejos”, explicó López.
Las conflictivas relaciones de Rocha con los vicepresidentes de Fenifut se extenderían por los supuestos malos manejos con los fondos de la federación.
Entre 1995 y 1996, el comisionado en retiro de la Policía Nacional, Francisco Cuadra, fue elegido vicepresidente de Fenifut. Cuadra también fue jugador de futbol, ahora permanece en su finca en Jinotepe.
LA PRENSA conversó con Cuadra, quien se entregó de lleno a la vicepresidencia del futbol nacional, sin pensar que esto le traería la peor experiencia laboral de su vida.
“Yo fui vicepresidente durante dos etapas, pero en el segundo período, yo pedía informes de ingresos y egresos de la federación, pero no se daban. Rocha tenía control total del dinero de la federación, él depositaba el dinero, sacaba y nadie le preguntaba, y le comencé a hacer algunos planteamientos para ayudar a las selecciones, hacer un plan de trabajo del futbol desde las selecciones menores, aprovechando los 250 mil dólares que la FIFA destinó a Nicaragua”, señala Cuadra.
Cuando cuestionó a Rocha, a éste no le gustó y allí empezaron los problemas. “Firmaba contratos con empresas como Joma sin consultar a la directiva, vendía derechos de transmisión y todo ese dinero no se sabe dónde fue a parar”, explicó Cuadra.
Los informes financieros que presentó Rocha no convencieron a Cuadra y justificaba el gasto del dinero en viajes que la FIFA costeaba.
“En el último informe financiero que miré había un déficit de medio millón de córdobas en viajes de Rocha, lógicamente viajes que la FIFA paga, porque él es comisario internacional, no es necesario pagar a esos recursos”, afirmó Cuadra.
En el 2002, luego de los insistentes reclamos hacia Rocha por malos manejos en los fondos de la federación, Cuadra fue eliminado de Fenifut, sin que él estuviera presente.
En noviembre del 2006 Rocha fue reelecto presidente de Fenifut, pero se conoció que él sostuvo una asamblea con algunos presidentes de federaciones un día antes de las elecciones. Al día siguiente Rocha fue escogido por decisión unánime.