Unos 20 mil dirigentes del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil intensificaron sus críticas al presidente Lula y al imperialismo “yanqui” y reiteraron su apoyo decidido a las “revoluciones”» cubana y venezolana.
El MST, que agrupa a unos dos millones de personas, realizó la semana pasado su V Congreso nacional en la capital brasileña. Al evento no fue invitado el Presidente, antiguo aliado histórico de los Sin Tierra, que además fue blanco de severos ataques por la lenta marcha de la «prometida» reforma agraria, la campaña por el etanol y la presencia de tropas brasileñas en Haití.
Es sabido que el presidente Lula no cuenta desde hace un buen tiempo con el apoyo de los grupos radicales de izquierda , por lo que lo sucedido con los Sin Tierra no constituiría una novedad. Sin embargo el hecho trasciende lo meramente interno y se adentra en un tema cada vez más urticante: las relaciones entre Brasil y Venezuela.
A Lula, otra vez empantanado en estas horas por un nuevo escándalo de corrupción, al que se involucra a hermanos suyos, no le viene nada bien este rechazo de los trabajadores rurales del MST. Y menos que simultáneamente respalden sin ningún disimulo a Venezuela, de cuyo gobierno se asegura que reciben apoyo de todo tipo: el propio presidente Hugo Chávez ha señalado a los Sin Tierras como una de las columnas que integran el movimiento bolivariano a lo largo de Latinoamérica.
Esto ocurre además en momentos en que Lula también es criticado por su política demasiado contemplativa y en casos débil, respecto a Chávez. En medios políticos y parlamentarios estiman que el Presidente no ha sido lo suficientemente fuerte con su colega venezolano en el diferendo planteado a raíz de los insultos de Chávez al Senado de Brasil.
El comandante venezolano, fiel a su estilo, llamó “loros de Washington” a los senadores brasileños a raíz de una declaración de éstos en la que se manifestaban en contra del cierre de Radio Caracas Televisión. Hay quienes afirman que sin perjuicio de su declaración de respaldo a las instituciones, posteriormente Lula se preocupó más por echar aceite que por hacer respetar a su país y a su Senado el que por su lado y en respuesta más acorde hoy no estaría dispuesto a votar el ingreso de Venezuela al Mercosur.
Para una buena parte de la dirigencia política brasileña y para un importante sector de la opinión pública de esta gran nación sudamericana e incluso para la mayoría de su prensa, el presidente Lula no ha defendido el rol de liderazgo que tradicionalmente ha asumido Brasil en la región, sino que además no ha exigido para el país un acorde nivel de respeto. Se afirma asimismo que esta sensación ha hecho carne en Itamarati y en el propio Ejército.
Como fundamento de todo ello se recuerdan otras actitudes de Chávez : en la cumbre del Mercosur de Córdoba, en sus alianzas con Evo Morales y en ocasiones con la Argentina más las nacionalizaciones bolivianas y las arremetidas contra Petrobras muy castigada en Bolivia y que incluso acaba de ser multada en Argentina por el propio presidente Kirchner.
Esto se lo han hecho ver al Presidente y se espera que no se deje amilanar por los gritos de sus ex socios los Sin Tierra y mucho menos por las consignas de Chávez y sus “socios” continentales.
En función de ello es previsible que para un plazo no muy largo un empantanamiento de las relaciones brasileño-venezolanas , y esto en la más moderada de las visiones. Algo va a ocurrir y si no ocurre el que se empantanará será Lula, lo que sin duda le dificultará bastante su marcha en el camino que aún le resta por recorrer hasta el final de su mandato.