- Padilla captura su tercer triunfo con una faena discreta
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Aún sin estar revestidas de gestas asombrosas o salpicadas de acciones heroicas, “nada sustituye a la victoria”, como diría el general McArthur.
Vicente Padilla debe estar de acuerdo, aunque probablemente sea Sammy Sosa quien más satisfacción haya sentido al concluir la batalla.
El veloz tirador pinolero logró anoche una sufrida y angustiante tercera victoria, al imponerse con los Rangers 7-6 a los Rojos de Cincinnati, en un duelo que situó frente a frente a los clubes de peor desempeño hasta ahora en las Grandes Ligas.
Padilla (3-8) se sostuvo con muchas dificultades durante 5 entradas, en las que admitió 12 hits, entre ellos dos jonrones, con 6 carreras limpias y 5 ponches. Sosa en tanto, disparó un cuadrangular con las bases llenas y remolcó cinco anotaciones, para terminar como el mejor aliado del chinandegano.
Después de un prometedor despegue, Padilla pasó a sufrir mientras permaneció en el box.
Los Rangers se fueron adelante 1-0 en el propio inicio, cuando Sosa remolcó a Kenny Lofton con sencillo y ampliaron a 2-0 en el segundo por un jonrón de Ramón Vázquez ante Matt Belisle, el perdedor.
Pero tras el primer cero, Padilla pasó a sufrir. Dobles de Adam Dunn y Edwin Encarnación movieron el score a 2-1 en el segundo y otro doble de Scott Hatteberg y sencillo de Ken Griffey igualaron 2-2 en el tercero.
Belisle pareció conseguir el equilibrio por los Rojos, mientras éstos atacaban con dos carreras más en el cuarto, una de ellas por jonrón de Davis Ross (7).
Pero Sosa descargó toda su furia con las bases llenas y mandó la pelota a los asientos del righfield para una ventaja de 7-4, que constituyó un nuevo espaldarazo para Padilla.
Ahora sí, se pensó, pero aún pasaría más agua bajo el puente.
Griffey, quien no le había bateado hit a Padilla en sus 10 turnos anteriores, le ligó el segundo de la noche, y tras él, Dunn le mandó la bola a 439 pies por el righfield al nica.
De pronto, la ventaja se había evaporado. El tranquilizador 7-4, pasó a un angustiante 7-6, mientras el nica se tambaleaba, pero peleaba con uñas y dientes para completar el quinto y aspirar a la victoria.
Y así fue. Luego el bullpen se encargó de cerrar las puestas, y Eric Gagne, salvó el juego.