CORRESPONSAL/ATLANTA, ee.uu.
Alexander Mejía, director ejecutivo del Centro Internacional de las Naciones Unidas para el Entrenamiento de Oficiales de Gobierno (CIFAL), advirtió que sería “pésimo y un mal negocio” para el presidente Daniel Ortega si alejara de Nicaragua las inversiones extrajeras.
“Nicaragua es un país que acaba de terminar un proceso que le devolvió estabilidad. Es un proceso que generó credibilidad en el mundo como una nación en la que vale la pena hacer negocios”, recordó Mejía, también organizador del Foro de Competitividad de Las Américas, realizado en Atlanta, Georgia, Estados Unidos.
Al ser consultado sobre el efecto de las relaciones que Ortega está entablando con los gobiernos de Irán y Venezuela, enemigos de Washington, Mejía respondió que los inversionistas efectivamente toman en cuenta los elementos políticos.
“Los empresarios miran la estabilidad de una inversión, que tiene como ingredientes el análisis, la política, pero, no es lo único, hay muchos más. Yo creo que en Nicaragua hay una presencia empresarial suficientemente fuerte, con reputación y con acceso a los escenarios de la política, como para entender que hay un mínimo de estabilidad”, destacó.
Pero dijo que esta estabilidad debe seguir siendo garantizada por Ortega.
“Sería un mal negocio para el presidente Ortega ahuyentar a los capitales, sería pésimo. Yo no puedo opinar sobre él como persona ni sobre su gobierno, Lo único que puedo decir es cómo la gente lo ve, sobre todo los mercados financieros de New York”, dijo.
El año pasado el país recibió 290 millones de dólares en inversión extranjera directa, frente a los 231 millones del 2005, según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).