Corresponsal/León
El preescolar comunitario Los Angelitos empezó a funcionar hace unos 15 años, como fruto del esfuerzo de pobladores del barrio La Arrocera número dos, quienes han realizado hasta rifas para mantenerlo y, aunque han solicitado el apoyo de la Alcaldía, ésta ha hecho caso omiso al llamado.
Este centro se encuentra al sureste de León, e inicialmente era conocido como La Hormiguita, pero desde hace dos años cambió de nombre. Mario Silva Ruiz, líder comunal, indica que este preescolar surgió para suplir las necesidades de los pobladores, quienes son de escasos recursos y no pueden enviar a sus hijos a una escuela privada.
El preescolar atiende a 16 niños y funciona en una casa, cuya sala ha sido dividida para contar con dos aulas, aunque de momento sólo utilizan una. El patio es pequeño y los niños no tienen muchas opciones de recreación, más que un viejo resbaladero y un mecedor artesanal.
Silva indica que el Ministerio de Educación les apoya con el material didáctico para que se impartan las clases, además de pagarle a la maestra y suplir algunos equipos como sillas, pero el líder reconoce que aún hace falta mucho por hacer y ellos no cuentan con los recursos necesarios.
En el barrio a diario se suspende, durante el día, el servicio de agua, por lo que el preescolar debe almacenar el líquido en un barril, que fue comprado con esfuerzos de la comunidad.
El líder dijo que han solicitado el apoyo de la Alcaldía para la construcción de un preescolar, en una área verde que no está siendo ocupada dentro del mismo barrio, pero nunca han sido tomados en cuenta.
Hace unos dos meses Los Angelitos perdió a más de la mitad de sus alumnos, porque algunas personas no estaban de acuerdo con la asistencia a clases de Flor, una niña portadora del Virus de Inmunodeficiencia Humana, quien al final logró quedarse en el centro.
Esa situación ha sido superada.