- James no remató
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Lebron James y los Cavaliers de Cleveland amanecieron casi “amortajados”. Los Spurs de San Antonio sin llegar a resplandecer como lo hicieron en los dos primeros juegos, se impusieron 75-72, colocándose a un paso de su cuarto banderín desde que Michael Jordan salió del escenario en 1998.
Lo mejor fue el suspenso del final de juego, sacado de un libreto de Edgard Allan Poe. Ahí estaba Lebron James elevándose y contorsionándose en busca del disparo de tres puntos que empataría el juego faltando tres segundos, estorbado por el fiero veterano Bruce Bowen, y fallando en el último grito del drama antes de reclamar fuertemente al árbitro.
Lebrón que creció en el último tramo, fue el máximo anotador con 25 puntos, pero no pudo evitar que los Cavaliers entraran a la sala de cuidados intensivos perdiendo su tercer juego, en tanto Tony Parker, fue incidente con su triple que consiguió una diferencia 72-67, cerrando con 17 puntos, muy por debajo de los 27 y 30 que marcó en los dos primeros juegos.
¿Alguien vio a Tony Parker en el primer período? El formidable francés falló dos libres en el propio inicio y luego fue borrado para quedar sin puntos pese a su presencia en la cancha por nueve minutos. En el otro lado de la acera, “El Monstruo” Lebron James, en un lento despegue, fue limitado a cuatro puntos, pero los Cavaliers fueron más agresivos y precisos para imponerse 18-16.
En el segundo período apareció Parker con 8 puntos, incluyendo los dos de cierre que quebraron el empate 38-38 y le permitieron a los Spurs, después del impactante triple de Robert Horry, tomar la delantera 40-38 silenciando a la multitud de 20,562 aficionados.
La impetuosidad y la puntería flaquearon en el tercer período ganado por los Spurs con un anémico marcador 15-12 que les facilitó ventaja por 55-50, en las puertas de la etapa final, en la cual los dos equipos estaban obligados a masticar ansiedad y multiplicar sus pretensiones.
El triple de Barry después de dos intentos inútiles, proporcionó a los Spurs la mayor ventaja de la noche, 58-50, en el inicio del último cuarto, pero no la suficiente tranquilidad para asentarse y maniobrar con más autoridad.