- Familia Rappaccioli presenta documentos
CORRESPONSALES/CHINANDEGA Y CARAZO
Ignacio Gutiérrez es quizás uno de los más viejos habitantes de la Isla de Castañones, una de las defensas naturales del Puerto de Corinto por su ubicación geográfica. Nachito, como le llaman, fue invadido por el temor el fin de semana, cuando su cuidador Pablo Quintanilla le comunicó que “llegó una gente que dicen ser los dueños”.
Ellos y diez familias más habrían sido notificados verbalmente por el matrimonio de Norman Rappaccioli y María Celia Teller, de que ellos tenían un título supletorio que data de 1912 y supuestamente primero dijeron que era de 24 manzanas y luego de 44.
“Dicen que fue una herencia desde hace 106 años. Yo nunca los había visto. Ellos dicen que tenían ganado, pero cómo es eso, me pregunto, porque nunca se multiplicaron, a menos que sólo toros hayan traído”, dijo Helen José Gutiérrez, la hija mayor de Nachito Gutiérrez.
La Isla de Castañones tiene una extensión de más de 250 manzanas. “Aquí vinieron una gente a medir, pero vienen midiendo desde la Punta del Diamante hasta donde llegan las aguas”, añadió García Carvajal.
El temor de los habitantes de Castañones es que los desalojen. “La abogada Teller nos amenazó y aseguró que “es amiga de la Aminta Granera (jefa de la Policía Nacional), quien la apoyará cuando se ordene el desalojo”, dijo la mujer.
El cuidador de los Rappaccioli confirmó la versión. Pablo Quintanilla tiene 25 días de trabajar para los supuestos dueños. “No nadés en dos aguas”, le habrían advertido al humilde pescador cuando el sábado 17 de mayo se presentaron por primera vez a la isla.
El Alcalde sandinista del Puerto de Corinto, Ernesto Méndez, verificó “in situ” la denuncia que presentaron los oriundos de Castañones. “Este matrimonio vino a intimidar a la gente. Esta gente goza de posesión. Esta situación no se puede dar. Somos respetuosos de la propiedad privada, pero deben respetar los bienes de la nación”, declaró.
Méndez denunció que esas personas tratan de quedarse con ese pedazo de tierra, para venderlo al mejor precio, más de dos millones de dólares.
LA OTRA VERSIÓN
Norman Danilo Rappaccioli Lacayo, originario de Diriamba, dijo a LA PRENSA que la finca Castañones, con jurisdicción del Puerto de Corinto, es propiedad de su familia desde el año 1906. Explicó que representa a la familia Rappaccioli en este bien, heredado por sus antepasados.
Rappaccioli presentó escritura pública inscrita por el juez de Distrito Civil, José María Paniagua Prado, a favor del doctor Máximo Asenjo, con fecha del 21 de mayo de 1906, tras haber comprado la propiedad al ciudadano de origen inglés José Cassar. Explicó que Asenjo era su bisabuelo y existe una declaratoria de heredero desde 1982. “Nosotros somos dueños por herencia desde 1906 y lo confirma la declaratoria de heredero de 1982”, afirmó Rappaccioli.
De los cinco asientos que posee la propiedad, cuatro representan a la familia Asenjo García y ahora Rappaccioli, que mostró escritura pública real hecha ante abogados y jueces, cuyo resguardo lo tiene el Banco Central. Norman Rappaccioli dijo que extrañamente los documentos se quemaron en el Catastro de Chinandega junto a todos los registros de propiedad, “pero el microfilme es lo que salva a los dueños de sus propiedades, porque están consagrados los archivos en el banco, en una caja fuerte”.
Según él, desde enero pasado fueron alertados que hay interés de los alcaldes de Chinandega, Corinto y León en esas tierras, porque detrás hay un inversionista fuerte de Chinandega que desea comprar a precio de guate mojado para luego venderlo a un costo millonario, pero no reveló su nombre.