“Nos vemos en la Serie Mundial, entonces”, me dijo a modo de despedida el vicepresidente de los Cardenales de San Luis, Jeff Luhnow, mientras terminábamos un diálogo en un hotel capitalino en el 2004.
Luhnow se refería a un clásico de octubre entre Cardenales y Yanquis.
—A lo mejor, le dije a modo de cumplido.
“No, ven te voy a explicar algo”, agregó Luhnow. “Nosotros (los Cardenales) tenemos un sistema computarizado a través del cual simulamos la temporada y lo hemos corrido varios millones de veces y sale que tus Yanquis y mis Cardenales van a la Serie Mundial”, indicó.
Luhnow tiene la cara de un científico, y lo es. Sus estadios en Chicago y Los Ángeles le permitieron convertirse en un matemático y analista estadístico de mucha agudeza. Pero no parece un adivino, pensé.
Sin embargo, lo tuve en mente cuando los Cardenales quitaron de su camino a Dodgers y Astros para avanzar a la Serie Mundial. Y por el otro lado, los Yanquis tenían ventaja de 3-0 sobre Boston, hasta que Mariano Rivera probó que era humano y falló en rematar a los Medias Rojas, que acompañaron a San Luis.
Un año después (2005) vi a Luhnow y volvió a hablarme del sistema. Me dijo que los Cardenales habían incorporada a un científico de la NASA a sus análisis y que de nuevo San Luis ganaría su División. Y así fue. La última vez que hablé con él, me dijo que los Cardenales iban a ir largo. Ganaron la Serie Mundial a los Tigres de Detroit.
Un sistema similar, llamado Diamond Mind Baseball, que proporciona estrategias orientadas a proyectar resultados de los juegos, señala que Roger Clemens hará que los Yanquis avancen al play offs.
Este programa, desarrollado desde hace 20 años y reconocido como el más sofisticado y realista, dice que Clemenes va a terminar con 9-4 y 4.24 en su récord, lo que ayudará a los Yanquis a alcanzar a Detroit como wild card, con récord de 89-73.
Sin Clemens, los Yanquis terminarían 5 juegos debajo de los Tigres con 85-77.
En todo caso, en octubre veremos si tenían razón.