WASHINGTON/ AFP
El ex director del gabinete del vicepresidente estadounidense Dick Cheney, Lewis Libby, fue condenado a dos años y medio de prisión por haber mentido a la justicia en un escándalo político-mediático vinculado a la guerra en Irak.
También fue condenado a pagar una multa de 250,000 dólares.
La sentencia fue pronunciada por el juez Reggie Walton, encargado del caso en el tribunal federal de Washington. La acusación había pedido de 30 a 37 meses de cárcel, y la defensa una pena en suspenso.
Libby, de 56 años, fue considerado en marzo culpable de obstrucción a la justicia, falso testimonio y perjurio, tras más de un mes y medio de proceso. El ex funcionario anunció que apelaría, lo que le evitaría ir inmediatamente a prisión.
La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, dijo que el presidente estadounidense, George W. Bush, “se sentía muy mal” por la familia de Libby. Agregó que el mandatario no “intervendría” en el caso y que estaba esperando el resultado de la apelación.
El vicepresidente Cheney calificó el martes de “tragedia” el encarcelamiento de Libby y expresó su deseo de que la sentencia sea revisada.
“Scooter es también un amigo, y a nivel personal (mi esposa) Lynne y yo permanecemos profundamente entristecidos por esta tragedia”, dijo Cheney en una declaración.
El caso se remonta a julio de 2003, cuando el ex embajador estadounidense en Gabón, Joseph Wilson, acusó al Gobierno de Bush de haber mentido cuando afirmó que Saddam Hussein tenía la intención de comprar uranio en Níger, uno de los principales argumentos expuestos para justificar la invasión en marzo de 2003.
La prensa reveló entonces que la esposa de Wilson, Valerie Plame, era agente de la CIA. Ese tipo de revelación es delito federal en Estados Unidos, y el fiscal especial Patrick Fitzgerald fue designado para identificar al autor.
En Washington se multiplicaron los rumores durante meses, pero en septiembre el ex subsecretario de Estado, Richard Armitage, reconoció que había estado, por inadvertencia, en el origen de la fuga informativa. Karl Rove, uno de los principales asesores de Bush, también fue señalado como segunda fuente por periodistas.
Pero Fitzgerald confirmó que nadie sería condenado por la fuga. Sólo Libby lo fue por haber suministrado un testimonio inexacto en el marco de la investigación sobre las conversaciones que mantuvo con tres periodistas en julio de 2003.
En el curso de la investigación, Libby explicó bajo juramento que se sorprendió cuando se enteró de la identidad de Valerie Plame el 10 de julio de 2003, mientras que según la acusación había discutido del tema con al menos nueve personas a lo largo de los meses precedentes.