Límites al tiempo suplementario afectan a muchos fabricantes en Europa y en los Estados Unidos, en sus esfuerzos por competir de manera eficaz contra empresas de ultramar que pagan bajos salarios. Pero nuestra labor empírica con “International Truck and Engine (ITEC)”, sugiere que los límites en la labor semanal son demasiado simplistas.
Tales límites se basan en la idea de que muchas horas de trabajo causan daños a la salud del empleado y conducen a altas tasas de lesiones y de enfermedad.
Ese argumento, respaldado por estudios hechos en Europa, Japón y Estados Unidos, ha alentado normas tales como las Directivas sobre el Tiempo de Trabajo, aprobadas por la Unión Europea en 1993, que estableció pautas para las horas de trabajo. (Un ejemplo es el de Francia, donde se estableció una ley fijando la semana laboral en 35 horas).
Este argumento también ha proporcionado el contexto para las discusiones laborales en Estados Unidos, donde el tiempo suplementario es con frecuencia un punto de debate. Pero nuestra investigación indica que sólo ciertos empleados que hacen algún tipo de tareas en ciertos ambientes de trabajo, corren graves riesgos de enfermedades, lesiones o de una reducción de su productividad y sólo en ciertos niveles de horas prolongadas.
También indica que normas tales como las Directivas sobre el Tiempo de Trabajo no toman en cuenta que factores en juego antes de la primera hora de trabajo, como por ejemplo el previo estado de la salud, permiten un mejor pronóstico de enfermedades y lesiones que la longitud de la semana laboral.
Las compañías podrían ser más eficaces para alentar la salud y la productividad del empleado promoviendo una mejor administración de los programas médicos, de la prevención de enfermedades y una detección temprana, que haciéndolo a través de una limitación de horas. Como muchos grandes fabricantes, ITEC es más eficaz en el manejo de costos cuando los empleados pueden trabajar más horas que la semana laboral estándar. El tiempo suplementario ayuda a la compañía a limitar los costos de mano de obra y a responder a la demanda cíclica para camiones y motores.
En la época del estudio, en el 2001, la compañía alentó a los obreros a trabajar horas extras y entonces, la semana laboral promedio era de 43 horas. Pero la compensación y los pagos por indemnización eran muy altos y el ausentismo en la empresa estaba por encima del promedio en la industria.
Por lo tanto, ITEC formó un equipo para evaluar el impacto del tiempo suplementario. El equipo, que incluyó representantes de sindicatos y del Instituto Nacional de Seguridad en el Empleo, fue encabezado por un consultor independiente, e intentó encontrar un equilibrio entre los beneficios del tiempo suplementario y sus factores potencialmente negativos, como mayores riesgos de lesiones y de enfermedades, más costos por ausentismo, disminución en el desempeño en el trabajo y un incremento en los gastos médicos.
El equipo analizó un banco de datos de empleados y seleccionó personas en base a la cantidad de horas que trabajaban por semana y examinó su salud, su seguridad y su productividad usando encuestas y reclamaciones de seguros. Para empleados que trabajaban 60 o más horas por semana, encontramos una tasa más alta de reclamaciones de seguros entre trabajadores por hora (especialmente mujeres) y más lesiones de los músculos y de los huesos y enfermedades entre obreros en el sector de empleados asalariados más antiguos. Pero esos ejemplos eran la excepción.
Los trabajadores con otras características demográficas en el grupo de quienes trabajaban 60 horas o más no mostraban esos riesgos. Aún más, los empleados que trabajaban menos horas de tiempo suplementario (41 a 59 horas por semana) no informaban de más declinaciones en la salud física o mental, un desempeño inferior en el trabajo, o lesiones o enfermedades vinculadas al trabajo, que quienes trabajaban 40 horas. La salud, el perfil demográfico y el tipo de compensación (entre aquéllos que trabajaban por hora y los asalariados) eran más importantes que la cantidad de horas semanales de trabajo para pronosticar resultados adversos.
(Para detalles sobre el estudio, ver Harris Allen, Thomas Slavin y William Bunn, Do Long Workhours Impact Health, Safety and Productivity at a Heavy Manufacturer, en la edición de febrero de 2007 de la revista especializada Journal of Occupational and Environmental Medicine.)
ESTUDIOS AL DETALLE
Previos estudios no habían descubierto esas diferencias, tal vez porque se basaban en hipótesis de que todos los trabajadores eran igualmente susceptibles a niveles cada vez más mayores de lesiones y enfermedades a medida que superaban las 40 horas semanales de trabajo.
Se requieren estudios más cuidadosos para confirmar nuestra hipótesis de que diferentes tipos de empleados tienen diferentes niveles de riesgo en tareas diferentes. Y se necesitan ulteriores investigaciones sobre los efectos de factores tales como la demografía y la salud previa al ingreso al trabajo.
Nuestro trabajo sugiere que las restricciones como aquellas que figuran en las Directivas para el Tiempo de Trabajo podrían obstruir la labor de compañías de manera innecesaria. La vasta mayoría de los empleados estarían en condiciones de trabajar más horas sin poner en peligro su salud, su productividad y su seguridad. Eso significa, de manera potencial, más producción y más ingresos para el empleado.
(Harris Allen es director de Harris Allen Group, una firma de consultoría con sede en Brookling, Massachusetts, y conferencista de salud y productividad en la Facultad de Medicina de la universidad de Yale. William Bunn, médico, es vicepresidente de salud, seguridad y productividad de la organización “International Truck and Engine”, en Warrenville, Illinois y profesor de la Facultad de Medicina Feinberg, de la universidad Northwestern.)