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La presentación del Plan Económico y Financiero, que está negociando el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI), dejó más preguntas que respuestas, concordaron ayer economistas locales.
“Los supuestos macroeconómicos (que contiene el programa) no constituyen, por sí mismos, ningún programa económico”, sostuvo Adolfo Acevedo, economista de la Coordinadora Civil, quien además advirtió que en el plan no se definen prioridades fundamentales para la asignación de los recursos.
“Es precisamente eso lo que no se ha dado a conocer”, agregó Acevedo.
Por su parte el economista Néstor Avendaño respaldó la decisión del Gobierno, de incluir en las negociaciones el tema del gasto social y aseguró que “el FMI debe obligatoriamente negociar el tema social”.
COOPERACIÓN EN EL TAPETE
Avendaño argumentó que el organismo debe darle la misma importancia a la discusión de este tema , que le da al punto económico o fiscal.
Pero apuntó que efectivamente el Poder Ejecutivo debe ser capaz de justificar de dónde obtendrá los recursos para financiar el gasto.
Criticó, por ejemplo, el hecho de que el Gobierno proyecte un crecimiento de la cooperación externa en más de 200 millones de dólares para el 2009, cuando el año pasado la ayuda internacional, en préstamos y donaciones, fue de 503 millones de dólares.
En este sentido concordó con algunos diputados nacionales y otros sectores económicos del país, quienes cuestionan el destino de la cooperación venezolana, lo cual restaría transparencia y seriedad a la discusión con el FMI.
A lo anterior el economista Alejandro Aráuz sumó la falta de una propuesta gubernamental para reducir la brecha comercial nacional, que de acuerdo con el especialista, cada año se amplía.