WASHINGTON/ AFP Y AP
Estados Unidos e Irán emprenden este lunes su diálogo más sustancial en 27 años, pero ambos países se han fijado ambiciones modestas y limitarán sus discusiones a paliar la violencia en Irak.
El embajador de Estados Unidos en Bagdad, Ryan Crocker, se encontrará hoy por la mañana con un representante iraní, que según la televisión iraní será Javad Sarif, el embajador saliente en la ONU de la República Islámica.
Los dos países, que no mantienen relaciones diplomáticas desde 1980, han confirmado su participación, pero la identidad del representante iraní todavía no ha sido oficialmente confirmada por Teherán.
Por razones de seguridad el lugar exacto del encuentro permanece secreto. Se tratará de “un edificio gubernamental iraquí”, ha indicado sin dar más precisiones Tom Casey, un portavoz del Departamento de Estado.
Este encuentro sucede a las breves entrevistas que tuvieron lugar a principios de mayo en Sharm el-Sheij (Egipto) entre la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, y su homólogo iraní Manuchehr Mottaki, a petición del Gobierno iraquí.
“Las malas relaciones entre los dos países no benefician a Irak, e Irak ha pagado el precio de las tensiones entre ambos países”, observó Ali al-Dabbagh, portavoz del primer ministro iraquí Nuri al-Maliki.
Washington acusa a Teherán de armar a las milicias chiítas para desestabilizar a Irak y tomar así su control. Por su parte Teherán afirma que la seguridad en Irak tan solo podrá restablecerse tras el retiro de las fuerzas estadounidenses.
El guía supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, ha destacado por su parte que las discusiones apuntarán únicamente a recordar a los norteamericanos “su deber de ocupantes”.
“Los Estados Unidos no respetan su deber como ocupantes de restaurar la seguridad en Irak”, ha añadido el ayatolá Jamenei. Han “atado las manos del Gobierno iraquí, tratan de derrocarlo y apoyan a los terroristas”.
“La hostilidad manifestada por Irán respecto a este encuentro con Estados Unidos para hablar de Irak ha ido más allá de los gestos habituales y chantajes que preceden tradicionalmente a este tipo de conferencias”, ha estimado Anthony Cordesman, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), experto en Oriente Medio.
Por otro lado, cinco iraníes permanecen detenidos en Irak desde su arresto el 11 de enero por fuerzas estadounidenses en Erbil (norte). Irán afirma que son diplomáticos. Estados Unidos sospecha que están implicados en redes de aprovisionamiento de dispositivos explosivos que hacen estragos entre las filas militares estadounidenses.
Doble estrategia de EE.UU.
Estados Unidos está siguiendo una estrategia de dos vías con Irán, que refleja lo que está en juego en cualquier contacto con una nación a la que la Casa Blanca acusa de financiar y entrenar terroristas y construir secretamente una bomba nuclear.
Las conversaciones del lunes en Bagdad son un elemento de esos contactos. Las discusiones entre los embajadores estadounidense e iraní deben ser solamente acerca de Irak.
Pero por otra parte están las maniobras navales estadounidenses en el Golfo Pérsico la semana pasada, y el presidente George W. Bush hablando de nuevas sanciones de la ONU contra Teherán.
“En opinión de Estados Unidos, los dos enfoques se complementan”, pues la muestra de poder y las amenazas sirven para empujar a Irán a la mesa de negociaciones, dijo Ray Takeyh, un especialista en Irán en el Consejo de Relaciones Exteriores.
“Irán solamente ve uno de los enfoques y piensa que es una trampa”, dijo Takeyh, quien no tiene muchas esperanzas de que los diplomáticos consigan mucho el lunes.
“El enfoque coercitivo está minando y negando el enfoque diplomático e impidiendo cualquier discusión significativa”, dijo.
Aún así, son raras las conversaciones directas. Incluso encuentros rápidos en reuniones más amplias o cenas diplomáticas son analizados exhaustivamente en busca de pistas sobre el futuro de las tensas relaciones.