Corresponsal/ Carazo
“En este lugar estaba el hombre poniendo veneno al agua y de pronto brotaron un poco de camarones grandes y chiquitos”, comentó Cruz Arteaga Ramos, un campesino de 54 años, tras señalar el área donde a inicios del mes (mayo) fue sorprendido un vecino del lugar, envenenando el río.
Producto de esa acción se estima fallecieron tres vacas, propiedad de la señora Alba Luz Silva, dueña de la finca Santa Leonor, donde pasa el río Frío.
Este caso fue denunciado en la Alcaldía municipal de Jinotepe, la Policía y la Fiscalía ambiental. Sin embargo, “es muy difícil poder probarlo pues no hay evidencias del veneno en la sangre de los animales, ni en el agua”, dijo Soraya Ramírez, fiscal ambiental.
SACAN CAMARONES
Arteaga explicó que atrapar camarones es muy difícil por que se esconden entre las rocas, pero la gente pone el veneno al agua para que ellos suban a la superficie.
Una vez envenenada el agua, los camarones suben y los depredadores los golpean con un palo para matarlos y de esa forma sacan grandes cantidades.
“La gente se lleva los grandes porque venden la libra a 50 córdobas en restaurantes y mercados”, comentó Arteaga, quien señaló que esta práctica se hacía sólo de noche para evitar daños al ganado y a las personas, pero lo que preocupa es que ahora también lo están haciendo de día.
GUARDABOSQUES SABEN
La palabra de personas honorables de la comunidad como Concepción Chávez, no es suficiente aún para iniciar una investigación. Chávez, también dijo haber visto personalmente al sujeto que puso veneno al agua, quien al sentirse descubierto salió corriendo y dejó abandonado un estimado de cinco libras de camarones.
Para Concepción Chávez, la práctica de poner veneno al agua de los ríos de Carazo, es común y no es un secreto para nadie, pero se pregunta por qué no hacen nada, pese a ser un atentado contra la salud pública.
La fiscal Ramírez dijo que se han esclarecido dos casos, pero no hay detenidos. Los implicados son un menor y un adulto, quienes pusieron veneno al agua del río El Cacao, en Santa Teresa.
“Hubo personas del lugar que sorprendieron al muchacho y éste huyó y dejó abandonado el vaso donde andaba el veneno. En una mochila estaban los camarones”, sostuvo.
Explicó que la evidencia se mandó a laboratorio y se determinó que era veneno. “Sabemos que hay personas que tienen miedo y por eso no acusan”, refirió.
POBLACIÓN AFECTADA
El pediatra David López, asegura que ingerir el veneno en pocas cantidades de forma prolongada, crea mutaciones en los seres humanos y animales. Dijo que ha confirmado que hay familias enteras padeciendo de ceguera.
“Conozco a una familia que vive en la rivera del Río Grande que todos los niños nacieron ciegos y sus padres ya están padeciendo la enfermedad”, comentó. Para el médico esto se debe al agua con veneno. Los campesinos también dan fe que nacen terneros enfermos.
Mario Espinoza, delegado del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Magfor) dijo que trabajando en la cabecera del Río Grande se logró atrapar a nueve personas.
Explicó que se entregaron a la Policía y se les decomisó un balde con camarones, pero tuvieron que dejarlos libre, por falta de pruebas periciales.