- Pandilleros extorsionan, asaltan y asesinan a unos cincuenta transportistas en lo que va del año
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Las pandillas juveniles, conocidas como “maras”, que en las últimas semanas han intensificado sus ataques a choferes del transporte público por negarse a pagar el llamado “impuesto territorial”, han puesto en jaque al Gobierno guatemalteco que ha sido incapaz de detener el alza de la violencia.
Luis Gómez, director de la Asociación de Transportistas de Guatemala, dijo ayer a Acan-Efe que en promedio, cada día son asaltados por pandilleros unos 200 autobuses de los 3,000 que prestan el servicio colectivo.
En lo que va de este año, precisó Gómez, han sido asesinados al menos 50 choferes de autobuses y ayudantes, a manos de pandilleros que los acribillan a tiros por negarse a pagar las extorsiones.
Estos hechos han obligado a los transportistas a suspender sus actividades en protesta por la falta de seguridad de las autoridades y han dejando sin transporte a varias zonas populares de la capital guatemalteca.
Cobran US$ 20 por día
Los pandilleros exigen a los choferes el pago de un “impuesto” diario de unos 20 dólares por cada unidad de transporte colectivo, lo que según Gómez, representa una extorsión mensual de unos 6,000 dólares semanales.
Los pequeños negocios ubicados en los barrios populares, así como los transportes que distribuyen productos en estos lugares también son objeto de las extorsiones.
Si bien se detiene a pandilleros en operativos, la mayoría de éstos recupera su libertad en menos de una semana, debido, según el Ministerio Público (Fiscalía), a que las víctimas de estos hechos se niegan a presentar denuncias formales en contra de los capturados por temor a represalias.
El presidente Oscar Berger ha dicho a la prensa que “sospecha” que los partidos políticos de oposición que participarán en las elecciones del próximo 9 de septiembre, están detrás del incremento de la violencia, con el objetivo de perjudicar a su administración.
Los crímenes de los pandilleros, sumados a los hechos delictivos de las bandas del crimen organizado y del narcotráfico, han convertido a Guatemala en uno de los países más violentos de América Latina.
En promedio, según la oficina del Procurador de los Derechos Humanos (PDH), cada día son asesinadas 16 personas en este país centroamericano.
Las acciones que promueven las fuerzas de seguridad para detener la ola de violencia, ha reconocido la PDH “son importantes”, sin embargo, señala “son insuficientes” para persuadir a los delincuentes.