RCTV ante el paredón

El Embajador de Venezuela en Nicaragua convocó para mañana domingo a una manifestación pública de apoyo al cierre de la empresa venezolana de televisión, RCTV, la cual, por disposición del dictador Hugo Chávez dejará de salir al aire precisamente a la medianoche del día de mañana, 27 de mayo del 2007. Esta insólita convocatoria del embajador venezolano no hay que verla sólo como el uso abusivo del territorio nacional por parte de un diplomático extranjero y la complicidad del Gobierno de Nicaragua, sino también y ante todo como una advertencia ominosa del régimen de Daniel Ortega —aliado de la dictadura chavista de Venezuela—, de que aquí también ocurrirá o podría ocurrir lo mismo, es decir, la clausura de medios de comunicación nicaragüenses críticos e independientes.

RCTV dejará de operar como castigo del dictador Chávez a la gallarda línea de oposición que dicho medio de comunicación ha mantenido. Desde hace tiempo Chávez venía tildando de “golpista” a RCTV y otras estaciones de radio y televisión, a las que acusa de haber apoyado el frustrado golpe de Estado contra su gobierno en abril del 2002. Una hipócrita acusación porque el mismo Chávez es un militar golpista que intentó derrocar al gobierno democrático de Carlos Andrés Pérez, en 1992.

Pero el verdadero motivo del cierre de RCTV es que ésta no quiso alinearse con la dictadura de Chávez, ni autocensurarse, como sí lo han hecho otros medios venezolanos, aunque esto no les garantiza que van a seguir con vida. El cierre de RCTV es una venganza política de Chávez, quien utiliza la ley para llevarla a cabo. Es cierto que él está facultado, como jefe de Estado, para cancelar licencias de operación de medios. Sin embargo, como señaló el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, en una declaración oficial redactada suavemente, como para no molestar al odioso dictador venezolano: “La adopción de una medida administrativa para cerrar un canal de información, da la impresión de (ser) una forma de censura contra la libertad de expresión”.

De nada sirvió la exhortación de Insulza. Tampoco sirvieron los dos recursos de amparo introducidos por los dueños del canal ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), el cual los declaró sin mérito y exoneró a Chávez de cualquier violación de la libertad de expresión, de información, de pensamiento, de propiedad y del libre ejercicio económico. Y no obstante, el tribunal dijo también que “hay razones para afirmar que el cierre decretado por el gobierno es ilegal”. Desde luego que los magistrados de éste y el resto de tribunales venezolanos están al servicio del nuevo dictador del siglo XXI y esta resolución, aunque contradictoria, tiene fuerza legal. Así que el canal deberá salir del aire mañana domingo a la medianoche.

Aunque “se porten bien”, o sea que no publiquen nada que provoque la ira de Chávez, otros canales que están en la mira de la dictadura venezolana son Globovisión, Televen y Venevisión, los más grandes del país junto a RCTV. Los secuaces del régimen chavista llaman a estos medios “la nueva forma de intervención de la CIA en Venezuela” y supuestamente, al clausurar a los grandes medios privados Chávez golpea a la CIA y al “imperialismo”, pero lo que está haciendo en realidad es fusilar la libertad de expresión y de prensa.

Según un funcionario del gobierno de Chávez en la esfera de las comunicaciones, “el incremento del número de emisoras de radio, televisión, periódicos, revistas, etc. en Venezuela es la mejor garantía de que los venezolanos seguirán contando con la información plural”. Sin embargo, ¿de qué sirve que haya 10 mil medios de comunicación si todos son oficialistas o se abstienen de informar y opinar por miedo a represalias, como en Cuba?

Las encuestas independientes que todavía se pueden hacer en Venezuela indican que el 70 por ciento de los venezolanos está en contra o no está de acuerdo con el cierre de RCTV. Las manifestaciones de repudio al fusilamiento de RCTV han sido las más grandes de los últimos tiempos en ese país. Organizaciones cívicas y parlamentos de todo el mundo han condenado la decisión de Chávez o le han pedido que reconsidere y rectifique su decisión. Aquí, al menos los diputados que se dicen demócratas deberían hacer lo mismo.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí