Cuando se contrató a Mario Holmann en la navidad del 2002, en su informe se resaltaba la excepcional velocidad que poseía, al igual que su gran habilidad con la manopla.
¿Y el bateo?.. Carece de poder, pero su acercamiento al plato y su punto de reconocimiento son muy buenos, considerando su falta de experiencia, se pensó. “No va a batear muchos dobles, pero con su velocidad estará siempre en posición anotadora”, agregó Carlos Ríos, de los Yanquis.
Pero después de un prometedor arranque en la Liga de Dominicana, se creyó que si Mario era capaz de mostrar consistencia como bateador, podría llegar a ser un sólido jugador de todos los días en las Grandes Ligas por el resto de herramientas con que contaba.
Sin embargo, de manera repentina algo falló y le ha impedido a Holmann mostrar la habilidad de ser consistente con el bate, lo que redujo su tiempo de juego y sus acciones decrecieron en la organización neoyorquina. “Creo que me ha faltado suerte”, ha dicho Mario en distintos momentos.
Perder la titularidad fue grave para Holmann, quien no pudo adaptarse al difícil ritmo de salir frío del banco a pegar el hit, pasar después cinco partidos sentado y al siguiente día, aparecer de nuevo como emergente. Se desajustó por completo.
Pero la noche del lunes, justo cuando llegaba a 23 años de edad, fue informado que iría a Scranton, Pensilvania, a cubrir el espacio abierto tras la lesión de un infielder en el plantel Triple A de los Yanquis.
Lo de los méritos de Mario podría discutirse, pero el éxito se obtiene a través del trabajo y de tomar las oportunidades que la vida te ofrece. Y Holmann ha trabajado duro y ha estado atento a cualquier chance más allá de los resultados.
En cuanto entre en acción, se unirá a un grupo reducido de bateadores nicas como Marvin Benard, Juan Muñoz, Brant Alyea, David Green y Duncan Campbell, que han jugado en la antesala del big show.