El Senador demócrata Ted Kennedy (sentado) y los secretarios de Seguridad Interna y de Comercio, y otros colegas senadores, republicanos y demócratas, anunciaron hace 5 días el consenso sobre un proyecto de reforma migratoria en Estados Unidos. ()

Senado abre debate migratorio

Proyecto causa insatisfacción en ambos bandos [doap_box title=»No gusta a unos y a otros» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Los secretarios de Comercio, Carlos Gutiérrez y de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, insistieron el domingo en que no se trata de una amnistía porque los indocumentados tendrían que pagar 5,000 dólares por las visas “Z”, ponerse al final de […]

  • Proyecto causa insatisfacción en ambos bandos
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Los secretarios de Comercio, Carlos Gutiérrez y de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, insistieron el domingo en que no se trata de una amnistía porque los indocumentados tendrían que pagar 5,000 dólares por las visas “Z”, ponerse al final de la cola y someterse a una revisión policial.

El acuerdo marco entre demócratas, republicanos y la Casa Blanca incluye un sistema de puntos que privilegiaría a quienes tengan un alto nivel de educación y altas cualificaciones laborales y eliminaría varias categorías para pedir la residencia por nexos familiares.

Además, el jefe de familia tendría que regresar a su país de origen en un plazo de ocho años para solicitar desde allí la residencia permanente.

La oposición al plan es feroz en la Cámara de Representantes, donde varios legisladores conservadores ya han dejado claro que votarán en su contra.

Mientras, los grupos pro-inmigrantes y la federación sindical AFL-CIO critican el programa de trabajadores temporales porque sólo otorgan 400,000 visas por año, tendría un límite de tres períodos de dos años cada uno y los solicitantes tendrían que pasar un año fuera de EE. UU. entre cada período.

En cada rincón del país, la respuesta de los indocumentados a esa propuesta ha sido un rotundo “no”, porque la exigencia de regresar al país de origen y dejar a sus familias acá no les parece una opción razonable.

Enviar “señal”

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Washington/EFE

“Es importante que enviemos una señal de que esta vez no habrá amnistía” porque “no se puede premiar a quienes han violado las leyes” y “no podemos repetir los errores del pasado (anteriores amnistías)”, dijo ayer en rueda de prensa el legislador republicano Daniel Lungren.

El Senado de Estados Unidos inició el lunes el debate de un plan de reforma migratoria que, ante las críticas de los actores políticos involucrados en el asunto, sufrirá modificaciones.

El acuerdo para el debate migratorio, anunciado a bombo y platillo hace cinco días, es blanco de ataques de todos los sectores de EE. UU., los conservadores lo tachan como una “amnistía” inmerecida, los grupos pro-inmigrantes lo consideran punitivo para las familias y el sector empresarial cree que es insuficiente para las demandas del mercado laboral.

Lo cierto es que los senadores intentan dar con un proyecto de ley que corrija la porosidad de las fronteras y saque de la sombra a la población clandestina en Estados Unidos. Pero contentar a los grupos en ambos lados del debate resulta una ingente tarea.

El debate, previsto para la noche del lunes, afronta un camino escabroso hacia la votación final de un proyecto de ley, que los senadores quieren llevar a cabo antes del receso legislativo de la próxima semana por motivo del “Día de Conmemoración” de los caídos en guerras.

En un programa de la cadena Fox, la senadora republicana Kay Bailey Hutchinson, que se opone a una amnistía, dijo que presentará una enmienda para restringir el acceso de los indocumentados a la residencia permanente o “tarjeta verde”.

Y el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, ha advertido que el debate podría prolongarse debido al número de enmiendas.

“Es difícil predecir lo que va a ocurrir esta semana y si se podrá mantener una coalición centrista en torno al tema. Los senadores quieren aprobarlo esta semana para defenderlo en sus distritos electorales, pero sus detractores ya afilan las espadas”, dijo a Efe Tamar Jacoby, experta en inmigración del Instituto Manhattan.

“Es un asunto muy volátil y hay un pequeño pero ruidoso grupo que insiste en que es una amnistía, aunque no lo sea. Hay tanta oposición, que no está claro si la reforma saldrá a flote”, observó.

Internacionales

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