John Frank Pinchao, el policía que permaneció casi 9 años secuestrado por las FARC, dice que pasó períodos de meses con cadenas como ésta en su cuello. (LA PRENSA/AFP)

Escape del infierno

Fuga de rehén de las FARC da esperanzas a familias John Frank Pinchao, el policía colombiano que huyó de las FARC, llevó esperanza y alivio a las familias de los secuestrados con los que compartió cautiverio, entre ellos la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt, al confirmar que están bien en una base guerrillera de la […]

  • Fuga de rehén de las FARC da esperanzas a familias

John Frank Pinchao, el policía colombiano que huyó de las FARC, llevó esperanza y alivio a las familias de los secuestrados con los que compartió cautiverio, entre ellos la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt, al confirmar que están bien en una base guerrillera de la frontera con Brasil.

Sin embargo, al mismo tiempo, su caso despertó nuevas inquietudes sobre las condiciones a las que los rehenes serán sometidos por los rebeldes tras la fuga de Pinchao, quien estuvo casi nueve años en cautiverio.

“Nos dio mucha alegría (el regreso del policía), pero de igual manera nos acompaña una angustia y una incertidumbre muy grande, porque sabemos que las FARC van a tomar medidas extremas”, dijo a Efe en Bogotá la presidenta de la organización no gubernamental Asfamipaz, Marleny Orjuela.

El temor de esta líder de las familias de miembros de la Fuerza Pública en manos de los guerrilleros fue compartido por la madre de Betancourt, Yolanda Pulecio, y otros allegados a las 56 personas que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) mantienen en condición de canjeables.

Pinchao reveló que compartió el último tiempo de cautividad con Betancourt y los estadounidenses Keith Stansell, Thomas Howes y Marc Gonsalves, los rehenes más renombrados, además del ahora ex senador Luis Eladio Pérez y siete oficiales y suboficiales de la Policía.

Él y los otros siete policías fueron secuestrados el 1 de noviembre de 1998 en un demoledor ataque de las FARC a la base de policial de Mitú, a unos 660 kilómetros de Bogotá y capital del departamento selvático del Vaupés, limítrofe con Brasil.

Demacrado, flaco y tratando de contener las lágrimas, el policía Pinchao explicó el miércoles por la noche en el Palacio Presidencial cómo obtuvo su libertad al sacar provecho de una noche lluviosa.

Explicó que los ataban por parejas para dormir “en una casita. Ahí se duerme en hamaca o en cama hechiza (rústica)”.

Lloroso, narró que desde hace dos años planeó su fuga, la cual finalmente logró la noche del pasado 28 de abril cuando aprovechó un descuido de sus guardias para echar a correr.

Caminó durante 17 días en la selva sin comer ni tomar agua. Tras ese tiempo quedó inconsciente y fue encontrado por unos indígenas que lo curaron. Luego fue encontrado por un comando policial.

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