La ex congresista Eleonora Pineda y el senador Juan Manuel López son llevados a la Fiscalía, después que la justicia ordenó su detención por presuntos nexos con los paramilitares. (LA PRENSA/AP/J.W. VIZCAÍNO/EL TIEMPO)

Nueva sacudida de “parapolítica”

Arrestan a 20 personas por supuestos vínculos con paramilitares [doap_box title=»Temible Mancuso “canta”» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Por cosas del destino, la ex congresista Eleonora Pineda, quien ayer fue detenida en Bogotá por sus nexos con los paramilitares, fue la misma que recorrió por de más una hora las calles de esta capital buscando unos mocasines número […]

  • Arrestan a 20 personas por supuestos vínculos con paramilitares
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Por cosas del destino, la ex congresista Eleonora Pineda, quien ayer fue detenida en Bogotá por sus nexos con los paramilitares, fue la misma que recorrió por de más una hora las calles de esta capital buscando unos mocasines número 43 y medio que le quedaran a Salvatore Mancuso, el día que el ex jefe paramilitar visitó el Congreso, el 28 de julio del 2004.

Ambos personajes ocupan hoy nuevamente las portadas de los diarios locales. Pineda porque ayer fue capturada por la justicia colombiana, por haber firmado el Pacto de Santa Fe de Ralito, un acuerdo con cuatro jefes paramilitares, que permitió las operaciones de grupos armados al margen de la ley. Y Mancuso, porque pronto, después de darle largas, rendirá su declaración ante la Fiscalía de Justicia y Paz, y su testimonio amenaza con estremecer aún más a este país del sur, que desde noviembre pasado enfrenta uno de los peores escándalos políticos de su historia.

La semana pasada, la experta en conflictos, Natalia Springer, sostuvo un encuentro de varias horas con Mancuso, en Itagüí, la cárcel de máxima seguridad, situada en Medellín.

Springer, adelantó que Mancuso, el ganadero de Córdoba hijo del napotalino Salvador Mancuso quien desembarcó en Barranquilla en la época de posguerra, estaría dispuesto a contar hoy toda la verdad “que el país necesita saber”.

Esa verdad, que hasta ahora se ha negado a contar a los fiscales, implicaría ‘cantar’ los nombres de otros congresistas, así como de funcionarios de gobierno y empresarios que en el pasado reciente eran aliados y se beneficiaban del paramilitarismo.

“Parece sincero (Mancuso) cuando habla, se ve dispuesto a asumir su responsabilidad por lo que ha pasado en este país”, dice Springer, quien declina hacer valoraciones morales del ex comandante paramilitar, al que considera uno de los hombres más temibles de los últimos tiempos.

Mancuso, el hombre alto —de 1 metro 90— y recio que entró al Congreso hace tres años, lideró el bloque paramilitar en Córdoba en los años noventa, un departamento de la costa caribe por el que corrió la sangre de varios miles de personas con la impronta del “Mono”, como le decían a Salvatore en su adolescencia.

Amalia Morales/ Corresponsal Bogotá

“Verdad dividida”

Amalia Morales/ Corresponsal Bogotá [/doap_box]

BOGOTÁ/ AFP, efe

El Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, exigió el sábado a los jefes paramilitares detenidos, revelar a la justicia los nombres de militares, políticos, empresarios y cuantos hubieran tenido vínculos con ellos. El mandatario dijo que jefes paramilitares le propusieron “dividir en dos la verdad” para no revelar públicamente ni a la justicia los nombres de quienes tuvieron relaciones con ellos, por considerar que sería un factor desestabilizador. “Mi respuesta es que no lo puedo aceptar”, dijo Uribe.

El escándalo por nexos de políticos con paramilitares ocasionó este lunes un nuevo remezón en Colombia, al ordenarse la captura de 20 dirigentes, incluidos cinco congresistas, cuatro de ellos aliados del presidente Álvaro Uribe, que se suman a otros ocho legisladores presos.

A los implicados se les acusa de haber sacado “provecho político” de un pacto firmado en julio de 2001 con los entonces jefes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, ultraderecha), que habrían apoyado sus campañas al Congreso y otros cargos, dijeron la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía. Se trata del así llamado Pacto o Acuerdo de Santa Fe de Ralito.

La Corte —juez de los congresistas— dispuso la detención de los senadores Miguel de la Espriella, Juan Manuel López Cabrales, Reginaldo Montes y William Montes, y del representante (diputado) José Santos.

Hasta la tarde del lunes sólo estaba pendiente el arresto de William Montes, mientras que los demás eran recluidos en la cárcel La Picota de Bogotá, donde se encuentran presos ocho parlamentarios más del oficialismo desde el 15 de febrero, también por supuestos vínculos con paramilitares.

Otro congresista aliado de Uribe está prófugo y 11 son investigados preliminarmente por el llamado escándalo de la “parapolítica”.

Sobre la decisión de la Corte y en una escueta declaración a periodistas, Uribe recordó que “una cosa es la institución democrática del Congreso y otra las responsabilidades individuales que la justicia, en su sabiduría y de acuerdo con la Constitución y la ley, definirá”.

Entre tanto, y por el mismo caso, la Fiscalía ordenó capturar a 15 políticos, incluidos varios ex congresistas, ex alcaldes de bastiones paramilitares y ex diputados regionales.

Uno de ellos, la ex representante Eleonora Pineda, fue detenida en Bogotá.

Pineda fue una férrea defensora del diálogo de paz con las AUC, que condujo al desarme de 31,000 paramilitares, cuyos jefes están inmersos en un proceso de confesión a cambio del cual recibirán una pena máxima de ocho años de cárcel por sus crímenes contra la humanidad.

Las AUC son acusadas de unos 9,000 homicidios a lo largo de dos décadas de lucha contra las guerrillas de izquierda.

El presidente de la Corte Suprema, Alfredo Gómez, y el fiscal general, Mario Iguarán, coincidieron en que los firmantes del Acuerdo de Ralito —sindicados de concierto para delinquir por “promocionar” grupos ilegales— actuaron voluntariamente y no bajo presiones.

“La Corte demostró que no hubo coacción por parte de los paramilitares para la presencia de estas personas en la reunión. Hubo conocimiento, voluntad en la suscripción del documento”, dijo Gómez. “La asistencia a esa reunión fue libre, espontánea y consciente”, indicó el fiscal.

Entre los implicados, varios promovieron la campaña de Uribe a la Presidencia en 2002.

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