La izquierda unida

El 7 de mayo quedó inaugurado el Parlamento del Mercosur y al día siguiente celebró su primera reunión en Montevideo. Todo fue muy altisonante. Se habló del órgano representativo por excelencia de los ciudadanos de los países del Mercosur, pese a que ninguno de sus integrantes( 90 legisladores, 18 por país, incluido Venezuela con voz […]

El 7 de mayo quedó inaugurado el Parlamento del Mercosur y al día siguiente celebró su primera reunión en Montevideo. Todo fue muy altisonante. Se habló del órgano representativo por excelencia de los ciudadanos de los países del Mercosur, pese a que ninguno de sus integrantes( 90 legisladores, 18 por país, incluido Venezuela con voz pero sin voto) fue electo para tal fin.

Mientras sus promotores hablaban de legitimidad, la oposición política en Uruguay se aprestaba a recurrir ante la Justicia por entender que la participación uruguaya en ese órgano violaba la Constitución Nacional.

Quizá la contradicción mayor fue que se pusiera a la novel institución como ejemplo del avance de la integración regional, en momentos en que el Mercosur enfrenta su mayor crisis y las relaciones entre sus miembros han llegado a extremos nunca conocidos. Tal el caso de Argentina y Uruguay, cuyos puentes de interconexión vial están permanentemente bloqueados por “piqueteros”, apoyados expresa o implícitamente por el Presidente Kirchner, ignorando éste que dicho acto atenta contra cualquier intento integrador y es violatorio de los propios estatutos del Mercosur. En realidad, hoy por hoy, el Mercosur sólo sirve como campo para una subterránea “pulseada” entre Venezuela y Brasil, en la que Argentina se adhiere a Chávez mientras le convenga.

La puja entre brasileños y venezolanos, entre Lula y Chávez, trasciende los propios límites del Mercosur y se manifiesta cada vez más repetidamente, ya sea con respecto al tema de los biocombustibles o en el respaldo a la Alianza Bolivariana de las Américas (Alba) que integran Bolivia, Nicaragua, Venezuela y Cuba, pero a la que no se suma ningún otro adherente en serio. Por ahora los restantes miembros del “ eje progresista”, a lo sumo se sitúan en el estatus de observador.

La situación planteada entre Brasil y Bolivia a raíz de la nacionalización del comercio interno y externo de los combustibles dispuesta por Evo Morales, puede agravar esas tensiones y hasta hacerlas estallar. Los mensajes de Brasil han sido claros: hablan del “ impacto negativo” de “gestos unilaterales” que pueden afectar la “ cooperación” entre ambos países.

Brasil se dirige a Morales, pero mira a Chávez. Nadie ignora que el presidente boliviano es uno de los “ peones” claves del venezolano en sus jugadas para minar las bases del liderazgo brasileño y afirmar el propio.

Como muchas veces pasa, no es difícil que el que salga perdiendo sea el chico y Bolivia a la postre sea quien pague los platos rotos de la fiesta. Los vientos para Evo no soplan a favor: mientras en lo externo se enfrenta a su tradicional aliado y protector, en lo interno se agravan los conflictos con estudiantes, trabajadores de la salud, municipales, comerciantes y hasta con un sector de la Policía.

En fin, por ahora al Parlamento del Mercosur, que recién en cinco años será integrado por miembros popularmente electos, habrá que incluirlo en la lista de las megaideas, proyectos o fantasías, como el gasoducto, las FF.AA. de la región, el Banco del Sur o la moneda única. Son sellos o temas que en la medida que no se concreten no generan mayores diferencias.

Es que el lema de que “ la izquierda unida jamás será vencida”, sirve cuando se trata de proyectos a futuro y en el aire o para cuando se está en la oposición y es fácil echarle la culpa al otro. Es diferente , en cambio, cuando se trata de cosas concretas y cuando hay que gobernar y lo que está en juego son los reales intereses de los pueblos y sus soberanías.

Aquello de “piove, governo ladro”, resulta redituable cuando no se está en el Gobierno. Si hay que gobernar la fórmula de decir a todo que no y manejarse con eslóganes ya no sirve, ni en lo nacional ni a nivel regional o continental y es entonces cuando las coincidencias no son tantas y las unidades comienzan a resquebrajarse.

Periodista uruguayo.

Internacionales

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí