Vicente Padilla lanzó de forma decente, pero sin respaldo. (LA PRENSA/AP)

IMPOSIBLE ASÍ

Padilla en el desierto, sufre su quinto revés [doap_box title=»Ahora con 4.78″ box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] No se puede dar por un hecho que un batazo va a producir un doble play, aunque parezca estar escrito por su velocidad, dirección y facilidad. Así que en lugar de dos carreras sucias, sólo se apuntó una a Vicente. Su […]

  • Padilla en el desierto, sufre su quinto revés
[doap_box title=»Ahora con 4.78″ box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

No se puede dar por un hecho que un batazo va a producir un doble play, aunque parezca estar escrito por su velocidad, dirección y facilidad. Así que en lugar de dos carreras sucias, sólo se apuntó una a Vicente.

Su efectividad pudo haber mejorado más que 4.78, y sus 5 derrotas tan rápidamente, no entraban en los cálculos de nadie.

Lackey ( 5-3 y 2.70), estaba lanzando para sólo dos hits después de ocho entradas.

Padilla cedió 7 hits en 7 entradas otorgando 3 pasaportes y ponchando a 3, con 4 carreras permitidas, 3 limpias.

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Cómo duelo leer esto, o escribirlo: Abandonado y traicionado, perdió otra vez Vicente Padilla.

Fue su quinta derrota por sólo una victoria en ocho aperturas. Algo amargamente sorprendente para el tirador pinolero, para nosotros que vivimos colgados de ilusiones y para la gerencia de Texas que hizo la gran inversión de casi 34 millones por tres temporadas.

Abandonado porque ofensivamente los Rangers permanecieron ocultos, como fantasmas en la tumba de Tutankamon, limitados a dos hits y traicionado porque un batazo que debió ser para doble play, fue malogrado por Ian Kinsler y lo dejó herido de muerte.

Ganó el equipo de Los Angeles 6-3, con un sereno pitcheo de John Lackey, una estocada de Orlando Cabrera impulsando a Chone Figgins, un batazo de Gary Mathews fildeado por Kenny Lofton que facilitó un pisa y corre de Reggie Willits y el fatal error de Kinsler que abrió las puertas traseras para dos carreras más.

Y algo más, un flojo relevo de Ron Mahay, quien cedió dos carreras en el inicio del noveno, permitiéndole a Los Ángeles ampliar la ventaja 6-0, inutilizando el doble empujador de Michael Young y el jonrón de dos carreras de Sammy Sosa, su número 596.

No fue un mal trabajo de Vicente, 3 carreras limpias en 7 entradas, pero insuficiente cuando tus compañeros no funcionan, y Texas, en la mayoría de los juegos en que trabaja el nica, mientras él se encuentra fajándose, parece un insignificante equipo de ligas menores, como ayer.

El error de Ian Kinsler en el cierre del quinto, destrozó esperanzas. La pizarra que estaba 2-0 en contra de Vicente, saltó bruscamente a 4-0.

Demasiada desventaja con John Lackey apretando tranquilamente el cuello de los bateadores Rangers durante ocho entradas, antes de flaquear en el noveno con un out, soportando tres carreras, que posiblemente no hubieran podido conseguirse, si el catcher Mike Napoli no naufraga frente a Kenny Lofton con un out casi realizado en el plato, que era el segundo de ese cierre del noveno sosteniendo la posibilidad de la blanqueada.

Qué frustrante es estar tratando inútilmente de curar heridas. Pueden preguntarle sobre eso a Vicente Padilla.

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