- Un importante hallazgo documental en el Archivo Nacional de Nicaragua aporta pistas históricas acerca de la derrota William Walker, su huida y los saqueos que éste realizó a su paso
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El 5 de mayo de 1857, hace 150 años, William Walker abordó derrotado y humillado el barco Saint Mary, de bandera norteamericana, anclado en San Juan del Sur, para huir de la furia de las tropas Centroamericanas que avanzaban indetenibles hacia su captura y fusilamiento.
Y aunque en Nicaragua no hay celebración oficial, ni cívica de esta victoria sobre la esclavitud, al menos personalmente quiero rendir homenaje al valor y al coraje de tantos patriotas centroamericanos que dieron sus vidas por la causa de la libertad e igualdad que Walker había pisoteado con el restablecimiento de la esclavitud en Nicaragua.
Y lo quiero hacer dando a conocer públicamente el más reciente hallazgo documental realizado por el Licenciado Iván Pallaviccini Marín, analista documental del Archivo Nacional de Nicaragua, ubicado en el Palacio Nacional de la Cultura, adscrito al Instituto Nicaragüense de Cultura (INC). Agradezco de manera muy particular al Licenciado Luis Latino, Director del Archivo, por su amabilidad al facilitarme una copia del documento, para su análisis y divulgación.
Me refiero al hallazgo de las diligencias sumarias que el alcalde de Tipitapa (nombre no identificado todavía) y el Juzgado Constitucional del mismo municipio realizaron a petición del presbítero interino de la parroquia de Tipitapa, Román Martínez, para reunir pruebas de la ocupación que realizaron del templo parroquial, los Yankees que habían sido derrotados el 14 de septiembre de 1856 en la Hacienda San Jacinto y que en su desbandada se habían refugiado en dicho templo, para guarecer en ella a los heridos que balearon el propio día, en la acción que tuvieron en la Hacienda San Jacinto.
Lo más interesante del documento es que reúne el testimonio de varios vecinos de Tipitapa: Sr. Mercedes Palacios, Sr. Gabriel Rostrán, Sr. Ramón López, Sr. Juan Alvarado para probar que los Yankees, además de ocupar el templo, lo dejaron inmundo, fétido, cual una cárcel, debido a la mucha sangre de sus heridos y en su fuga estrepitosa y cobarde, se robaron al mejor estilo de los gansters que fueron: dos copones, dos cálices, cuatro candeleros de plata y otras alhajitas que tenía la iglesia.
La dimensión de la derrota sufrida por los Yankees en la batalla de San Jacinto, y la inmoralidad de la tropa filibustera, quedan al descubierto en este documento que da la palabra a testigos oculares de hechos poco conocidos de la Guerra Nacional, como fue el tránsito derrotado y el rastro sangrante que dejaron en su huida los deshechos restos de la tropa de Byron Cole a su paso por Tipitapa, así como la tarjeta de identidad que también era propia de su inmoral campaña militar: el saqueo de las riquezas eclesiásticas y todas las que estuvieren a su alcance.
En el documento descubierto, también se hacen diligencias para aclarar el peligro al que fue sometido el mismo templo parroquial de Tipitapa dos años atrás, cuando a finales de septiembre de 1854, en plena Guerra Civil entre Legitimistas y Democráticos, un soldado legitimista fue fusilado en las gradas del campanario, por un pelotón democrático. Aunque la preocupación del presbítero Martínez era por la violación del cementerio de la parroquia y el daño al que estuvo expuesto, cabe aquí señalar como importante para la historia y la reflexión histórica, el hecho mismo de cómo la población de Tipitapa huía al campo con la llegada de sus adversarios.
Casimiro Cerda y Dominga Antonia Montano fueron los testigos presentados para este caso y no se pudo conseguir más testigos porque según consta en las diligencias no encuentra más testigos de vista porque estos hechos sucedían cuando el vecindario lleno de temor se ocultaba a los montes.
De tal manera que en las mismas diligencias levantadas por la autoridad judicial de Tipitapa y sus asistentes: Manuel Salmerón, Jesús Flores y Tristán Martínez, queda establecido el imperio de terror que ocasionaron nuestros propios compatriotas durante las guerras civiles que antecedieron y provocaron la traída a Nicaragua de William Walker, enlazando en el mismo documento, sin pretenderlo sus autores, la tragedia de la historia de Nicaragua en esos momentos del siglo XIX, trazada por guerras civiles y guerras de esclavitud como la desatada por Walker.
La trascripción que he preparado para que los estudiantes de nuestro sistema educativo, magisterio y lectores en general, puedan tener acceso a la lectura fluida de las diligencias, es el homenaje que presento a todos los compatriotas centroamericanos que ofrendaron sus vidas a la causa de la libertad e igualdad entre los seres humanos aquí en Nicaragua.
Que nadie, bajo ningún pretexto, pretenda pisotear una vez más la libertad e igualdad entre los nicaragüenses, procurando cada día más, aportar a la justicia social que tanta falta nos hace para nutrir a la Patria de la mejor inteligencia de sus hijos e hijas en estos tiempos de esperanza.
¡Honor a los héroes del 14 de septiembre de 1856!
TRANSCRIPCION:
DILIGENCIAS SUMARIAS en que se comprueban los ultrajes hechos por los Yankees en la Iglesia de Tipitapa y el robo de dos copones, dos cálices y otras alhajas de plata de la misma iglesia.
Año 1856.
Señor Alcalde. C. De esta Villa de Tipitapa.
Presbítero Román Martínez, cura interino de esta parroquia, Ante mí, en la forma que mejor haya lugar en derecho digo:
Que habiendo tenido noticias que los norteamericanos que ocupaban esta plaza el 27 de agosto ocuparon también la iglesia el 14 de septiembre para guarecer en ella a los heridos que balearon el propio día, en la acción que tuvieron en la Hacienda San Jacinto: que de esta ocupación resultó haber precisamente en ella efusión de sangre, que después de haberla desocupado resultaron perdidos dos copones, dos cálices, y los candeleros de plata con otras piezas pequeñas. Asimismo, que en el año de 854 (1854), a últimos de éste, una escolta de democráticos que a la sazón peleaba con los granadinos fusiló a un soldado, de los que daban el nombre de legitimistas, sentado en la escala del campanario, que no dista seis varas de la pared de la iglesia, y por consiguiente creo violado el cementerio de ella, y para descubrir la verdad de todo por verme así interesante, para dar cuenta al señor Vicario capitular.
Al señor alcalde pido y suplico se sirva instruirme diligencias, según el interrogatorio que abajo sigue de los testigos que le presentaré.
1º. Digan si me conocen y si conmigo les tocan las generales de la ley.
2º. Si es cierto y les consta de vista que los norteamericanos ocuparon la iglesia para poner los heridos que trajeron de San Jacinto el 14 de septiembre.
3ª. Si estos heridos vinieron derramando sangre y así entraron al templo.
4ª. Si por pública voz saben o les consta que después de haber desocupado la iglesia los (ilegible) norteamericanos se han resultado perdidos dos copones, dos cálices, los candeleros de plata y otras alhajitas, que tenía la iglesia; y diga si además de estas cuatro alhajas principales, saben que haya habido otras con las que pueda ahora celebrarse el Sto. Sacrificio de la Misa.
Y respecto del fusilado en el cementerio, digan los que por este fin presentare 1ª. Diga si es cierto que fusiló una escolta de los democráticos a un soldado legitimista en el cementerio. 2ª. Y en conclusión lo más que sepan sobre el particular.
Justicia que pido y suplico con el juramento necesario. Haciéndolo en este papel con calidad de reintegro si fuese preciso, y que fechas todo original me sea devueltas.
D.M.L. Tipitapa, diciembre tres de ochocientos cincuenta y seis.
JUZGADO CONSTITUCIONAL DE TIPITAPA. Diciembre cuatro de mil ochocientos cincuenta y seis.
Por recibido el escrito anterior que presenta el señor cura de este lugar hágase como él lo solicita, tomando el juramento de Estado y el interrogatorio correspondiente. Así lo proveo cuando yo firmo en la misma fecha. Actuando con los testigos de mi asistencia. Manuel Salmerón. Jesús Flores. Tristán Martínez.
Juzgado Constitucional de Tipitapa. Diciembre cuatro de mil ochocientos cincuenta y seis. En esta página me ha presentado por testigo el Sr. Cura al Sr. Mercedes Palacios; vecino de este lugar, a quien certifico conozco y por los de mi asistencia la recibí, juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y una señal de cruz por el cual ofició decir verdad todo lo que sepa. Yo le fuere preguntado; yo haciéndolo conforme al interrogatorio que antes se dijo.
1ª. Que es mayor de edad, que conoce al Sr. Cura que le presenta con el cual no le liga vínculo alguno.
2º. Que es cierto y le consta de propia vista que los Yankees forcejearon las puertas de la iglesia que estaban cerradas hasta romper las llaves de la sacristía y la ocuparon para poner en ella los heridos que vinieron el propio 14 de septiembre del fuego que tuvieron en San Jacinto.
3º. Que como esta gente fue derrotada y perseguida por la de nuestra patria, no tuvieron tiempo de curar sus heridos sino que derramando su inmunda sangre, mancharon con ella el pavimento del templo santo.
4ª. Que en los propios momentos en que los impíos desocuparon la casa del Señor, ocurrió a ella un número considerable de vecinos en cuanta el que habla a examinar lo perdido y encontraron que faltaban dos copones, dos cálices, dos candelabros de plata y otras piezas pequeñas de lo mismo, de menos importancia. Que a más de las cuatro alhajas principales que no hay otras en la iglesia con las que celebrar los Divinos Oficios. Que lo dicho es la verdad en que se afirma yo ratifico; y leída que le fue esta su declaración dijo estar conforme por no saber. Hágalo yo con los de mi asistencia. Manuel Salmerón. Jesús Flores. Tristán Martínez.
En la misma fecha me fue presentado testigo para estos autos el Sr. Gabriel Rostrán a quien certifico conocer y juramento ante los de mi asistencia y ofreciendo decir verdad en todo dijo:
1º. Que conoce a su representante con quien no le toca la Ley. Y que es mayor de edad.
2ª. Que le consta de vista que los filibusteros que fueron a atacar al cantón de San Jacinto el 14 de septiembre viniendo derrotados y heridos trataron de romper violentamente las puertas de la iglesia y al efecto rompieron la sacristía y ocuparon el templo por algunos días.
3ª. Que los impíos sin respeto a lo santo de la Casa del Señor introdujeron sus heridos en ella y la mancharon con su impura sangre.
4ª. Que el propio día que estos desocuparon la santa iglesia, entró el que habla junto con otros vecinos y la encontraron sucia y fétida cuanto no puede decirse: faltando en ella dos cálices, dos copones y otras más alhajas de plata de menos importancia que a más de las cuatro alhajas, le consta que no hay en la iglesia otras con las que pueda ejercerse el Ministerio Santo. Y leída que le fue esta su declaración dijo estar conforme en la que se afirma y ratifica, no firma por no saber, lo hago yo con los de mi asistencia . Manuel Salmerón. Jesús Flores. Tristán Martínez.
En auto continuo me fue presentado el testigo Ramón López a quien certifico yo conozco y juramentándolo ante mis testigos, protestó verdad y dijo:
1ª. Que el es vecino de este lugar, mayor de edad, que conoce al que lo presenta con quien no le tocan las generales de la ley.
2º. Que de propia vista le consta que los Yankees derrotados en San Jacinto ocuparon la iglesia el 14 de septiembre rompiendo una de las puertas que estaban cerradas para entrar a ella.
3ª. Que es cierto la efusión de sangre en el templo por (ilegible) de la propia manera que venían por las calles del pueblo así entraron a él con el mayor desprecio y escándalo de nuestra creencia.
4ª. Que es verdad que el propio día que fue desocupado el templo entraron a él, el que habla y advirtieron la falta de dos cálices, dos copones y otras alhajas de plata de menos valor; pero de suma importancia a la iglesia y que a más de los cálices y copones perdidos le consta como vecino del lugar no hay más en esta santa iglesia con que podrá seguirse administrando a los fieles los Santos Sacramentos. Que lo dicho es la verdad con que se afirma y ratifica; y leída ante él esta declaración dijo es conforme. No firma por no saber, lo hago yo con los testigos que aparecen. Manuel Salmerón. Jesús Flores. Tristán Martínez.
En el mismo día, mes y año presente en estos oficios, el Sr. Juan Alvarado a quien certifico y doy fe, y juramentado ante testigos protestó decir verdad diciendo:
1ª. Que es vecino de este lugar, mayor de edad, que conoce a su presentante con quien nada le embaraza para decir verdad.
2ª. Que no le consta de vista la ocupación del templo por los Yankees pero que la voz pública esa es.
3ª. Que tampoco le consta la efusión de sangre pero que habiendo entrado a el, observó que su pavimento, estaba en efecto, manchado de sangre.
4º. Que siendo la ocupación de dicho templo causa de tanto dolor para los fieles de este lugar el propio día van para desocupado ocurrieron a él a porfía el que habla y otros vecinos a lamentar en el sus desgracias; y lo encontraron inmundo, fétido, cual una cárcel. Observando con el mayor dolor que faltaban dos cálices, dos copones con los que antes se repartía a los fieles el Sagrado Pan Eucarístico y otras cuantas alhajas de plata; que a más de los cuatro primeros vasos sagrados le consta que no tiene más esta santa iglesia.
Leída que le fue esta su declaración dijo ser conforme y que en ella se afirma y ratifica. No firma por no saber. Lo hago yo con los testigos de asistencia. Manuel Salmerón, Jesús Flores, Tristán Martínez.
Y para descubrir la verdad de ser fusilado un hombre en el cementerio de esta santa iglesia me fue presentado por testigo en este mismo día mes y año el Sr. Casimiro Cerda a quien certifico y conozco y por ante los de mi asistencia le recibí. Juramento por el que ofreció decir verdad y haciéndolo conforme al último interrogatorio que precede dijo:
1ª. Que es mayor de edad, vecino de este lugar, que conoce al que le presenta con quien no le liga ley alguna .
2ª. Que es cierto y le consta de vista que en el año de ochocientos cincuenta y cuatro una escolta del ejército democrático que a últimos del mes de septiembre vino a este lugar tomó prisionero a un soldado de los que estaban acuartelados en la margen opuesta de este río, y sentándolo en la escala del campanario fue pasado por las armas en el acto; sin haber de este lugar a la pared de la iglesia seis varas completas; que sobre lo hecho no sabe más pero que en lo referido por él se afirma y ratifica. Y leída que le fue su declaración dijo ser conforme. No firma por no saber, pero manda a su hijo Joaquín Cerda lo haga por él. Cuya firma reconoce. El que lo hace conmigo y testigo de asistencia. Tristán Martínez. Jesús Flores. Por mandado de mi señor padre Casimiro Cerda, Joaquín Cerda. Manuel Salmerón.
En la misma fecha presente en estos oficios, la Sra. Dominga Antonia Montano a quien certifico y conozco le recibí juramento por el que ofreció decir verdad y haciéndolo conforme al último interrogatorio anterior dijo:
1ª. Que es mayor de edad, vecina de este lugar, que no le tocan las generales de ley con el señor que la presenta.
2ª. Que no le consta de vista el acto mismo en que fusilaron los democráticos a un hombre; pero que oyó los tiros porque se hallaba a una cuadra de distancia de la iglesia. Que lo dichos tiros se oyeron al lado de la dicha iglesia. Que a continuación se vio el cadáver tendido en el suelo debajo del campanario; y que esto sucedía por el año de 854 a últimos del mes de septiembre por una escolta de los Democráticos que en ese propio fecha entró a este pueblo. Que lo dicho es la verdad en que se afirma y ratifica. Y leída su declaración dijo ser conforme. Y no firma porque no sabe. Lo hago yo con los de mi asistencia. Manuel Salmerón. Jesús Flores. Y Tristán Martínez.
Juzgado Constitucional de Tipitapa. Diciembre cuatro de mil ochocientos cincuenta y seis.
Habiendo manifestado el Sr. Cura de este lugar que respecto del asunto sobre versan sobre las dos últimas declaraciones no encuentra más testigos de vista porque estos hechos sucedían cuando el vecindario lleno de temor se ocultaba a los montes; y no habiendo ya más pruebas, dansen por concluidas estas diligencias y originales devuélvanse al interesado para los usos que le convengan. Así lo proveo. Yo firmo ante los testigos de mi asistencia. Son cinco fojas útiles. Manuel Salmerón. Jesús Flores. Tristán Martínez.