Bush insiste en tema de inmigrantes ilegales

El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, instó el sábado a los legisladores a ponerse de acuerdo para lidiar con el complicado y áspero problema de la inmigración, que calificó como un “desafío crítico” que enfrenta la nación. “Necesitamos un sistema en el que se respeten nuestras leyes. Necesitamos un sistema que satisfaga las […]

El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, instó el sábado a los legisladores a ponerse de acuerdo para lidiar con el complicado y áspero problema de la inmigración, que calificó como un “desafío crítico” que enfrenta la nación.

“Necesitamos un sistema en el que se respeten nuestras leyes. Necesitamos un sistema que satisfaga las necesidades legítimas de nuestra economía. Y necesitamos un sistema que trate a la gente con dignidad y ayude a los recién llegados a asimilarse en nuestra sociedad”, dijo en su mensaje semanal por radio el mandatario.

Añadió que “debemos atacar todos los elementos de este problema juntos, o ninguno de ellos será solucionado de modo alguno”.

En el territorio estadounidense hay aproximadamente 12 millones de inmigrantes indocumentados, situación que ha suscitado enconados debates.

Bush quiere establecer un programa de trabajadores temporales para algunos de ellos y crear un camino a la ciudadanía para muchos.

SIN RESPALDO

De acuerdo al Presidente estadounidense no es realista proponer la deportación de millones de personas.

Pero Bush se ha visto frustrado por miembros de su propio partido, que controlaron el Congreso hasta enero.

Aunque el comercio y la industria demandan más trabajadores de bajo salario, muchos conservadores rechazaron el enfoque presidencial de anteponer los intereses de los inmigrantes ilegales a los de los trabajadores estadounidenses.

El Senado aprobó un plan en mayo pasado que permitiría a los inmigrantes ilegales una oportunidad de lograr la ciudadanía y que crearía un programa temporal de trabajadores invitados para los más recientes.

Pero esa propuesta murió en la Cámara de Representantes, donde la prioridad fue el refuerzo de la seguridad en la frontera.

En octubre del 2006, Bush firmó un proyecto enérgico que autorizó 1,140 kilómetros adicionales de cercas a lo largo de la frontera con México.

Desde entonces, la Casa Blanca ha insistido en que los nuevos esfuerzos de la frontera están teniendo su impacto, mientras busca un compromiso para una legislación amplia en el tema de inmigración.

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