- Luis Sánchez Corea
El ex alcalde de San Juan del Sur y ex diputado sandinista, Gerardo Miranda, negó ser miembro de la asociación denominada Hijos del Mar, que demanda entre otras cosas el libre acceso a las playas y la inclusión de los pobladores en proyectos de desarrollo turístico.
Sin embargo, Miranda aseguró que ha apoyado a esta agrupación desde su fundación porque está de acuerdo con sus demandas.
“Me pidieron el apoyo cuando yo estaba de diputado para que les ayudara a sacar su personería jurídica, esa es la relación que yo tengo con ellos nada más”, afirmó Miranda a la vez que agregó: “Posteriormente ellos me han buscado a mí para que yo los llevara a ciertas instituciones del Estado como el Marena”.
Miranda ha sido señalado de instigar a pobladores de comunidades aledañas a las playas sanjuaneñas para que invadan las propiedades colindantes con las costas, para que se respete el libre acceso a las mismas.
El ex diputado sandinista aseguró que Hijos del Mar es una asociación compuesta por 520 miembros, pertenecientes a nueve comunidades y que lo que demanda es mejorar sus condiciones de vida así como que se les respete sus derechos como comunitarios.
“En ningún momento ha habido invasiones de tierra porque ellos están de acuerdo con el progreso y el desarrollo turístico, lo que ellos están pidiendo es que se les tome en cuenta”, aseveró.
REFUGIO EN PELIGRO
Sobre las visitas que hicieran los Hijos del Mar al refugio de vida silvestre playa La Flor, Miranda explicó que fue para protestar por las construcciones que se están edificando en ese lugar, las que están dañando el ecosistema.
Según Miranda, estas construcciones se están haciendo sin previo estudio de impacto ambiental.
“Están construyendo casas a 10 metros de la lengua del agua, de la marca máxima que es pleamar, han partido los cerros, ahí hay maquinarias que han ocasionado hasta deslaves, y ahí no hay ley de delitos ambientales”, afirmó.
Miranda dijo que la asociación de comunitarios que él apoya, pide su participación en el co-manejo de la reserva porque la Fundación Cocibolca, que co-maneja el refugio junto a Marena, la tiene abandonada y no le da el cuido adecuado.
En tanto Ronald Vega, director del refugio por la Fundación Cocibolca, afirmó que las construcciones que están frente a la playa “son viejas” y aunque no supo decir quién las autorizó adujo que aún no existen límites específicos del refugio.
“Como no hay un límite establecido del refugio, poco podés hacer con decir, mirá esta es una área protegida (…) por eso es que la gente que está haciendo construcciones se agarra de eso”.
Sobre la denuncia de manejo inadecuado que hizo Miranda, Vega dijo que la Fundación Cocibolca es una entidad civil y que la gente no responde igual a ellos como a las autoridades y el Ejército suspendió el puesto militar que tenía en la reserva.
Según Miranda, los comunitarios quieren involucrarse en el co-manejo del refugio para que las utilidades que genere puedan invertirse en mejorar sus condición de vida con proyectos como electrificación y reparación de caminos.
De acuerdo con los cálculos de Miranda, la Fundación Cocibolca recauda alrededor de un millón y medio de córdobas anuales en La Flor.