- Críticos arguyen que insuficiente celo político pro-republicano llevó a despidos de ocho fiscales en Estados Unidos por la administración Bush
El secretario de Justicia de Estados Unidos, Alberto Gonzales, fue acusado el jueves por su ex brazo derecho, Kyle Sampson, de estar directamente implicado en el despido el año pasado de ocho fiscales, lo que ha detonado un escándalo en Washington.
“Los que tomaron la decisión en este caso son el secretario y la consejera del presidente” estadounidense George W. Bush para los temas jurídicos Harriet Miers, dijo el ex director de gabinete de Gonzales, durante una audiencia ante la Comisión de Asuntos Judiciales del Senado.
“Yo mismo y otros funcionarios hicimos recomendaciones, pero ellas fueron aprobadas y firmadas por los más altos responsables”, aseveró, en referencia a Gonzales y Miers, quien renunció a sus funciones en enero.
El ex brazo derecho igualmente afirmó que no piensa “que la declaración del secretario según la cual no está implicado en las discusiones sobre el despido de los fiscales sea exacta”.
“Recuerdo haber discutido con él procedimientos para pedir a ciertos fiscales su renuncia”, indicó Sampson, que evocó una reunión el 27 de noviembre.
Según copias de correos electrónicos y otros documentos hechos públicos, el alto funcionario participó el 27 de noviembre en una reunión de una hora con Sampson para discutir las remociones y se acordó una lista 10 días más tarde.
Gonzales negó haber tomado decisión
Hace dos semanas Al Gonzales dijo que su director de gabinete fue el único que se ocupó de este caso, sin que lo haya discutido jamás con él.
“Di información a todos los que la requirieron”, dijo Sampson.
En declaraciones anteriores, Sampson dijo que los fiscales fueron despedidos el año pasado porque no respaldaban suficientemente las prioridades del presidente Bush, algo que los demócratas consideraron como altamente inadecuado.
“La distinción entre razones políticas y de rendimiento para retirar a un fiscal federal es, desde mi punto de vista, artificial en gran medida”, señaló. “Un fiscal federal que no tenga éxito desde una perspectiva política … no se considera exitoso”.
Sampson permaneció sentado a solas en la mesa de los testigos, con las manos juntas, mientras respondía a preguntas duras que le dirigían los demócratas del comité.
Su presentación como testigo añade un nuevo acto a un drama político que ha sacudido al gobierno del presidente George W. Bush y ha puesto en riesgo la posición de Gonzales, abogado de ascendencia hispana, al frente del Departamento de Justicia.
Fiscales denunciaron presiones para procesar a demócratas
Sus declaraciones se dan en medio de una intensa controversia sobre la destitución de los fiscales, que según la oposición se debió a motivos puramente políticos. Varios de los fiscales habían denunciado que estaban siendo presionados por jerarcas republicanos para procesar a miembros del partido demócrata, o para dejar de investigar a políticos republicanos.
Bush mantiene confianza en su ministro
La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, insistió el jueves en que Bush tiene “confianza en el secretario de Justicia”. No obstante, indicó que Gonzales debe dar explicaciones al Congreso.
La comisión parlamentaria busca conocer por qué los procuradores fueron removidos, y en qué grado Al Gonzales y la Casa Blanca están implicados en esta decisión.
Los fiscales federales son nombrados por el Presidente, quien los puede destituir cuando lo desee. Pero esta práctica, usual cuando hay cambio de gobierno, no se usa en medio de un mandato y numerosos políticos demócratas denunciaron una manipulación política de la justicia en este caso.