ANA FIDELIA QUIROT llegó ayer al país para ser parte de la exaltación del Salón de la Fama, que se hará hoy en el hotel Holliday Inn. (LA PRENSA/ M. LORÍO)

ESPLENDOROSA

Quirot llegó al país a exaltar con su gloria deportiva [doap_box title=»No cree tanto en las marcas» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Ana Fidelia Quirot se mostró escéptica de muchas marcas que ahora registran algunos atletas de alto rendimiento, porque en muchos casos es el doping el que las infla. “No me gusta cómo se ha comercializado el […]

  • Quirot llegó al país a exaltar con su gloria deportiva
[doap_box title=»No cree tanto en las marcas» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Ana Fidelia Quirot se mostró escéptica de muchas marcas que ahora registran algunos atletas de alto rendimiento, porque en muchos casos es el doping el que las infla.

“No me gusta cómo se ha comercializado el atletismo en estos tiempos. Muchos imponen una marca y te das cuenta tres meses después que salió dopado y entonces pierde mucho el deporte con eso”, comenta Quirot.

“La Federación Internacional de Atletismo debe ser dura con estos atletas, porque más que perjudicar a los demás, se perjudican ellos sus vidas”, agregó.

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La atleta cubana Ana Fidelia Quirot, medallista olímpica, panamericana, dos veces campeona universal, campeona Centroamericana y del Caribe y de tantos éxitos en los 400 y 800 metros planos, llegó ayer al país para el acto de exaltación al Salón de la Fama de algunos atletas y dirigentes nacionales, que se hará hoy (5:30 p.m.) en el hotel Holliday Inn.

Quirot aún luce un cuerpo atlético, una sencillez abrumadora como sus resultados y una tranquilidad para hablar, incluso de sus momentos más duros como el accidente que sufrió en 1993, que le quemó más del 40 por ciento de su cuerpo y casi la deja fuera de las pistas.

“Ese fue el examen más duro de mi carrera. Superar la rehabilitación día a día. Hubo ilusos que le decían a mi entrenador para qué me entrenaba si no volvería. Pero jamás desistí y ahora no lo dudo fue la mejor decisión que tomé en mi vida”, cuenta la actual diputada del congreso cubano y miembro de la Comisión Nacional de Atletismo.

Su retorno a las pistas se dio sólo cinco meses después del accidente y para demostrar su vitalidad con que asumió el reto, ganó plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Ponce, Puerto Rico, sin una preparación de alto rendimiento.

La isleña nacida en Santiago de Cuba no goza de las riquezas que podría tener otro atleta de su nivel en cualquier parte del mundo, pero asegura que cambia la tranquilidad que tiene en su país por todos esos millones que jamás recibió y que tampoco ansía.

“Tengo todo lo que necesito: mi familia, sigo trabajando para el deporte en Cuba y vivo en un país al que no cambiaría por nada, porque también tengo el cariño de millones de cubanos”, agregó la medallista de plata en los Juegos Olímpicos de 1994.

“El único sueño inconcluso que tuve en mi carrera fue no ganar medalla de oro en olimpiadas, es un sueño que todavía lo cargo”, dice entre risas.

“Fui campeona mundial, panamericana, recordista, sólo me faltó la medalla de oro olímpica. Aunque no voy a negar que después de las cosas que viví, disfruté mucho la medalla de plata en Atlanta”, expresó.

Quirot será parte hoy de un grupo de atletas de primer nivel que visita el país, que resplandecerá el evento del Salón de la Fama.

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