El nombramiento de Margine Gutiérrez como directora del Instituto Nicaragüense de Cultura fue inesperado, tanto por ella como por el gremio artístico nacional.
El presidente Daniel Ortega mandó a preguntarle a través de la Primera Dama, Rosario Murillo, cómo se veía en un puesto gubernamental. La respuesta fue “no me veo”, pero la propuesta ya estaba hecha.
Algunos vieron el nombramiento como un premio por los lazos que tuvieron Margine Gutiérrez y su familia con la revolución de 1979, o resultado de la posible amistad entre ella y Murillo.
Pero afirma que “no hubo padrino. Tampoco somos amigas. Ni yo la visito a ella (Rosario Murillo), ni ella me visita a mí”.
“Si indagan en los últimos 16 años de mi vida, lo que menos tuve fue padrinos. No tuve vida política partidaria, pero tengo una formación académica y una experiencia”, agrega.
Respecto a las razones que habría contemplado el Presidente para elegirla directora del INC “sería especular qué fue lo que pasó por la cabeza de los que me propusieron. Lo que pudo haber influido es que el trabajo se va a descentralizar hacia lo local. Y no es que no tenga conocimientos de la actividad cultural”.
Margine Gutiérrez creció en el casco urbano de Matagalpa, en una casa de seguridad del FSLN, cuando según ella “todavía amarraban los caballos afuera de las casas”.
Ana Julia, su mamá, tiene ahora 70 años, pero fue enfermera, socialista y sindicalista. Su abuela era conservadora, y a veces preguntaba por qué de la noche a la mañana amanecían hombres durmiendo en el suelo de la sala, o en la cama de Ana Julia.
Margine recibió la invitación de pertenecer al Frente Sandinista, directamente de su mamá, un día que salieron a caminar al parque. Aceptó.
Luego de que Margine se bachilleró, su madre le dio dinero para que se fuera a matricular a la universidad.
“No sé ni de dónde sacó dinero ni cómo hizo. Era una enfermera, ya te imaginarás el salario. Nunca pensé que tuviera la idea de que yo estudiara en la universidad”.
Los números no son su fuerte, y tal vez eso empujó a Margine Gutiérrez a optar por el Periodismo en la Universidad Autónoma de Nicaragua (Unan-Managua), aunque su primera idea era estudiar francés porque le encantaba oír a una profesora que tuvo en la secundaria.
Estando en la UNAN-Managua la actividad en las líneas del FSLN se intensificó, hasta que la “casa de seguridad” fue descubierta y tuvo que pasar a la vida clandestina mientras se “enfriaban” las cosas.
¿Algún día tuvo miedo a la muerte? No. Ella está convencida que los verdaderos cambios sólo los pueden hacer los jóvenes, sin menos preciar el apoyo que puede dar la demás gente. “Yo nunca tuve miedo”.