- Dos comunidades planean proyectar su actividad pesquera como una alternativa para aquellos que buscan aventuras
Corresponsal/Boaco
Las comunidades La Palma y El Maniadero, del municipio de San Lorenzo, en el departamento de Boaco, podrían gozar de los beneficios de un corredor turístico que la Alcaldía local está proponiendo.
El proyecto persigue aprovechar la actividad pesquera de ambas comunidades y la belleza natural de la que gozan por colindar con el Gran Lago de Nicaragua.
El 80 por ciento de la población local se dedica a la pesca artesanal y para mejorar las condiciones económicas de las familias pescadoras, a través de la gestión del Consejo de Desarrollo Departamental de Boaco (Codebo) y la Embajada de Finlandia, se logró la construcción de tres botes, la entrega de cinco motores y un equipo de redes.
Según el responsable de proyectos de la Alcaldía de San Lorenzo, Wilmer Rivera, el éxito del proyecto se ha podido determinar en el aumento del volumen de la pesca. Sin embargo, han tenido dificultad en la comercialización del producto, debido a que las cooperativas no tienen un medio para venderlo al precio adecuado.
“En este sentido se está elaborando un segundo proyecto para complementar la primera etapa, de tal forma que se pueda comercializar el producto con una mejor presentación, a través del establecimiento de puestos en los poblados más cercanos como Tecolostote, San Lorenzo y Boaco”, explica Rivera.
Leyendas
La Palma y El Maniadero son dos comunidades que poseen una serie de atractivos turísticos como la piedra El Toro, un paredón en el que desde largo se puede apreciar la extraña silueta de un semental.
Entre las leyendas locales se dice que los ganaderos acaudalados del sector tienen registrados sus fierros en la famosa piedra, lo que atribuyen a un pacto diabólico.
Otros cuentan que en tiempos de doña Amanda Burgos, dueña de la hacienda ganadera La Pitahaya, cada año desaparecían trabajadores y luego en los corrales aparecían nuevos animales.
Otro de los atractivos que los turistas pueden disfrutar en San Lorenzo es el escalamiento de un empinado peñasco, desde donde se pueden apreciar de cerca las raras figuras estampadas en la piedra El Toro, la espesa vegetación y una diversa fauna acuática.
Como complemento a la actividad turístico-pesquera, la Alcaldía ha instalado en El Maniadero y La Palma cabañas para alojar a los visitantes y mejorar el servicio que los mismos habitantes pueden ofertar, como el pescado y otros productos de la localidad. Asimismo, cualquier visitante puede realizar recorridos en bote.
COOPERATIVA
La cooperativa de pesca artesanal La Palma, ubicada a 16 kilómetros del empalme El Papayal, se organizó hace siete meses con 11 socios: seis mujeres y cinco varones.
Carmen Mariela Castillo, una de las socias, dice que la mayoría de las familias de la localidad viven de la pesca, pero tienen problemas para comercializar la cantidad de pescado que sacan diariamente.
Según cuenta Castillo, algunos intermediarios les compran el producto ya limpio y congelado, al precio de un córdoba la unidad.
María Esmelda Castillo, quien se dedica a la limpieza de los peces, afirma que es una calamidad el problema que enfrentan. “Las entregamos ya lavada y ‘enhieladas’ (las mojarras), estamos regalando el trabajo, no hallamos la manera de buscarle salida al pescado”, agrega.
Por su parte, Edgar Oporta Castillo, presidente de la cooperativa La Palma, dice que la mayor dificultad que enfrentan es la comercialización del pescado, porque no cuentan con un mecanismo de transporte que les permita la venta directa.
EL MANIADERO
Al igual que los pescadores de La Palma, los de El Maniadero, demandan un medio de transporte para sacar el pescado y así obtener un mejor precio.
Santos Ruiz aspira a mejorar su condición de pescador artesanal, con el corredor turístico que tiene proyectado desarrollar la municipalidad de San Lorenzo, presidida por el alcalde liberal Leonel Sasiga.
Ahora los pescadores como Agustín Sequeira León, presidente de la cooperativa de El Maniadero, reconocen que la ayuda que recibieron les facilita el trabajo. Antes tenían que remar y ahora van a pescar con los motores que les dieron.
CÓMO LLEGAR
Enrique Marín, promotor social de la Alcaldía, dice que la gira hacia la zona pesquera comienza en el sitio llamado La Papaya, que queda sobre la carretera a El Rama.
Ahí se toma el desvío, pasando por las comunidades El Cinchal, La Peña, El Palo, Belén, La Pila numero dos, Arrocera Altamira, hasta llegar a El Maniadero y posteriormente se gira a la izquierda para llegar a La Palma.
En tiempo de Semana Santa, las comunidades son visitadas por los bañistas del departamento.
La mayor cantidad de peces que caen en las redes y que se pueden degustar, son las mojarras, también se extrae sábalo y guapote, pero en menor cantidad.