Recuerdan a monseñor Romero

Iglesia salvadoreña pide no estorbar el proceso de beatificación, con planteamientos políticos El Arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz, anunció este domingo que la Iglesia realizará el 24 de marzo una serie de actos para recordar el “sacrílego” asesinato de monseñor Oscar Arnulfo Romero, en su vigésimo séptimo aniversario. “El próximo sábado conmemoramos el vigésimo […]

  • Iglesia salvadoreña pide no estorbar el proceso de beatificación, con planteamientos políticos

El Arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz, anunció este domingo que la Iglesia realizará el 24 de marzo una serie de actos para recordar el “sacrílego” asesinato de monseñor Oscar Arnulfo Romero, en su vigésimo séptimo aniversario.

“El próximo sábado conmemoramos el vigésimo séptimo aniversario de la muerte de monseñor Romero, un sacrilegio terrible”, declaró Sáenz durante una rueda de prensa tras oficiar la misa dominical en la céntrica Catedral de San Salvador.

Según el Arzobispo, la celebración será de todo el día y se iniciará con peregrinaciones a la cripta de Catedral donde reposan los restos del arzobispo Romero.

El acto central de la celebración lo constituirá una misa que será oficiada en la Catedral, al mediodía del sábado, a la que acudirán los sacerdotes de todas las parroquias de la Diócesis, que llegarán en autobuses con centenares de feligreses.

A las siete de la noche del próximo sábado tendrá lugar en el atrio de la Catedral una celebración que será presidida por el Obispo de San Marcos, Guatemala, Álvaro Ramazzini.

“Es buena ocasión para animar a que todos demos curso al proceso de beatificación de monseñor Romero, enviando testimonios de favores recibidos (milagros) a la Oficina de Canonización del arzobispado”, enfatizó el arzobispo Sáenz.

En cuanto al curso del proceso de canonización, que se inició el 24 de marzo de 1994 a nivel local y que luego en 1996 pasó a Roma, Sáenz indicó que “está en una parte muy inicial, pues tengo entendido que (el caso) no ha salido de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe y no ha pasado todavía a la Congregación Para la Causa de los Santos”.

“Hay una manera de acelerar este proceso, en primer lugar no estorbándolo con planteamientos políticos o utilización política de su figura y, en segundo lugar, lo que es más importante, pedir muchos favores extraordinarios, curaciones milagrosas incluso con mucha fe a Dios Nuestro Señor a través de monseñor Romero”, enfatizó.

El arzobispo Romero, considerado “la voz de los sin voz”, por denunciar la injusticia social y la represión militar, fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por un sicario pagado por la ultraderecha, pero su muerte lo convirtió en símbolo de una nueva Iglesia con opción preferencial por los pobres.

Con la muerte de Romero estalló la peor parte de una guerra civil de doce años, que dejó una estela de 75,000 muertos cuando concluyó el 16 de enero de 1992, luego de que el Gobierno y la guerrilla firmaron un Acuerdo de Paz bajo la mediación de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Una Comisión de la Verdad, creada por la ONU, culpó como autor intelectual del asesinato al mayor del ejército Roberto D’Aubuisson, fundador de la gobernante Alianza Republicana Nacionalista (Arena, derecha), quien murió de cáncer en febrero de 1992.

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