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“Nicaragua debe juntarse a preocupación por Irán”

Tom Kennedy habla en esta entrevista de las expectativas de su gobierno con la nueva administración de Nicaragua, los lazos que unen al Reino Unido con la Costa Caribe, el narcotráfico que afecta a esta región, y sobre la política externa desarrollada hasta ahora por el presidente Ortega Puntualidad británica. Tom Kennedy se presentó a […]

  • Tom Kennedy habla en esta entrevista de las expectativas de su gobierno con la nueva administración de Nicaragua, los lazos que unen al Reino Unido con la Costa Caribe, el narcotráfico que afecta a esta región, y sobre la política externa desarrollada hasta ahora por el presidente Ortega

Puntualidad británica. Tom Kennedy se presentó a la hora acordada para la entrevista, con esa apariencia de fino caballero inglés, embutido en saco y corbata a pesar del sofocante calor capitalino, sin abandonar nunca su posición de diplomático, de embajador británico para Nicaragua y Costa Rica: pocos ademanes y expresiones faciales, respuestas firmes, hablar pausado.

Este hombre de 50 años, originario de Sheffield, al norte de Inglaterra, estuvo dispuesto a hablar de todo, pero siempre manteniendo el mismo tono distendido, ya se trate de Irak —donde no admite una derrota de Estados Unidos y sus aliados, a pesar de la violencia que desangra a ese país—, de la interpretación de la reina Isabel II hecha por la actriz Helen Mirren en The Queen —que considera un trabajo “extraordinario”— o del acercamiento del gobierno del presidente Daniel Ortega hacia naciones tan controversiales como Irán.

Fue en ese punto de la conversación cuando el diplomático se tomó la libertad de abandonar por unos segundos su posición de representante de la Reina, para “alentar” al presidente Ortega a acercarse a la “preocupación internacional” sobre el avance del programa nuclear desarrollado por Irán, con el enriquecimiento de uranio, sancionado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

“Irán tiene problemas con la comunidad internacional por la cuestión nuclear y nosotros alentaríamos al Gobierno nicaragüense a juntarse al mensaje de preocupación internacional sobre ese tema”, dijo.

Kennedy visita por tercera vez el país desde que asumió el cargo como embajador hace ocho meses, ya que la sede de la Embajada está en San José, Costa Rica. Centroamérica le parece una región “apasionante” y dice tener esperanzas en que avance en su proceso de desarrollo.

¿Cuál es el motivo de esta visita a Nicaragua?

Tengo responsabilidad en Nicaragua como embajador acreditado en el país para Gran Bretaña. Es muy importante saber lo que está pasando en el país para mantener informado al Gobierno británico en Londres. He venido después de dos meses de la llegada de una nueva administración, para tomar contacto con distintos actores y juntar opiniones sobre lo que está pasando en el país.

¿Cómo mira el Gobierno británico el regreso de Daniel Ortega al poder?

Respetamos la decisión democrática del país. Para nosotros la democracia es lo más importante y una participación del 70 por ciento en las elecciones es un ejemplo de democracia que a muchos países del mundo les gustaría tener.

(El regreso de Ortega) Hizo mucha noticia por la historia de Nicaragua y por el rol de Daniel Ortega en la historia del país en las últimas décadas. Fue una noticia importante en todo el mundo. Todos tomaron cuenta de su regreso.

¿Qué expectativas tiene su gobierno con esta nueva administración?

Tenemos muchas esperanzas por la continuidad de la democracia en el país, por la transparencia en la administración y avances económicos importantes que permita a todos mejorar su nivel de vida, que es la prioridad para el pueblo nicaragüense.

¿Cómo se van desarrollar las relaciones diplomáticas entre Nicaragua y Gran Bretaña?

Mantenemos una administración diplomática y bilateral normal como con cualquier otro país. Esta es una nueva administración, una administración democrática en una Nicaragua que está intentando avanzar, y nosotros estamos para ayudar en ese proceso. Ayudar con cooperación y proyectos de desarrollo, pero también en términos políticos, estamos abiertos a un diálogo normal entre dos países maduros.

¿Qué opinión tiene el Gobierno británico sobre el acercamiento de la nueva administración hacia Venezuela o el Gobierno iraní?

Estamos en un mundo muy interconectado, cada país tiene todo el derecho de mantener relaciones con los demás. Nosotros tenemos embajadas en Irán y Venezuela y relaciones normales con esos países. Irán tiene problemas con la comunidad internacional por la cuestión nuclear y nosotros alentaríamos al Gobierno nicaragüense a juntarse al mensaje de preocupación internacional sobre ese tema.

¿Qué pasaría si el gobierno del presidente Ortega diera su apoyo a Irán a nivel internacional?

Eso sería especular. Por el momento estamos hablando de una nueva relación con un país por razones económicas y de proyectos de cooperación, que se corresponde con la prioridad de Nicaragua en este momento y con lo que dijo el Presidente, antes de su elección, de apoyar al sector salud y a los más pobres. En ese sentido creo que el país va a aprovechar esa relación con Irán.

¿Cómo mantiene su presencia Gran Bretaña en Nicaragua, tomando en cuenta que no hay una sede diplomática oficial en el país?

Tenemos una oficina de nuestra agencia de cooperación con 12 personas, que nos ayudan mucho. Además tenemos un cónsul honorario para ciudadanos británicos que tienen problemas consulares.

¿Existen planes de establecer una sede diplomática?

No por el momento. Hace tres años se tomó la decisión de cerrar la Embajada en Nicaragua —al igual que en otros países— por razones económicas y presupuestarias, y por el momento no hay planes para abrir una embajada de nuevo.

¿Cómo ven los británicos a Nicaragua?

Creo que tienen cierta imagen de América Central desde los años ochenta, de una región con conflictos y serios problemas. Mi trabajo hoy en día es transmitir el mensaje de que esa es historia pasada, que esta es una región moderna que cambia rápidamente, abriéndose a la globalización.Hay más británicos viniendo a Centroamérica. En los últimos dos años se han doblado las visitas a la región.

¿Se ha convertido Nicaragua en un punto de referencia para el turista británico?

Sí. América Central es una región con una gran variedad de países en muy poco espacio, por lo que es interesante para el viajero que quiere conocer varias naciones a la vez. Este año estamos esperando 18 mil visitantes británicos a Nicaragua. Hace tres años estaba al nivel de seis mil por año, lo que muestra un crecimiento importante.

Cada uno de estos visitantes es un vector de comunicación sobre la situación del país, el esfuerzo que el país está haciendo y las bellezas naturales que ofrece y lo que es Nicaragua hoy en día.

¿Qué importancia tiene Centroamérica para su gobierno?

Es una región sumamente importante para nosotros y ahora dentro del contexto de las negociaciones que van a empezar con la Unión Europea para un acuerdo de asociación. Es un acuerdo distinto a otros acuerdos, por ejemplo con EE.UU., que es solamente sobre el libre comercio. Este tema figura en el acuerdo con Europa, pero también hay importantes aspectos políticos y de cooperación y creo que la madurez de Europa, su importancia económica y su poder político dan un valor real a una buena relación región a región, que es muy importante para Nicaragua.

¿Qué beneficios puede esperar Nicaragua con este acuerdo?

El mercado europeo es inmenso, con cientos de millones de consumidores, lo que lo convierte en un mercado importante para productos nicaragüenses. El desarrollo de Gran Bretaña se hizo sobre el libre comercio, somos un país marítimo y nuestra riqueza económica viene del intercambio comercial y creemos que el libre comercio entre la región y Europa sería beneficioso para ambas partes.

Una de las principales condiciones es la integración centroamericana. ¿Qué avances ha visto en este tema?

Se ha avanzado de una manera importante en la Unión Aduanera, que es un mecanismo sumamente significativo. Los países de la región están al tanto de lo que hay que hacer institucionalmente para crear una región coordinada, que pueda negociar y trabajar con una región como la Unión Europea. Estas negociaciones son un motivo importante para que Centroamérica converse el tema de coordinación y regionalización, y los avances que se han hecho hasta ahora muestran que esa voluntad existe y que realmente se puede hacer lo necesario. Tengo mucha confianza en eso.

¿Cómo se explica este acercamiento de la UE hacia Centroamérica?

La política de la UE es tomar contacto con distintas regiones del mundo. Se han negociado acuerdos con distintas regiones y América Central se ve dentro de esas políticas de contactos regionales, más que contactos bilaterales.

La Costa Caribe nicaragüense ha sido uno de los principales puntos de interés en la cooperación británica…

Es por razones históricas. Esas regiones fueron territorio británico y hay mucha gente que habla inglés y por esas razones seguimos interesados.

¿El Gobierno británico tiene relación con la antigua realeza que habitaba esas regiones del Caribe del país?

No hay una relación formal. Conocemos la Costa y mantenemos una relación informal para informarnos, pero también en casos puntuales para ayudar en proyectos pequeños. Uno de esos casos es un nuevo museo sobre la historia de Bluefields y de la Costa, donde está el trono del rey miskito. Es un museo modelo, un trabajo increíble, han juntado cosas vinculadas con la presencia británica pero también del reino miskito.

Uno de los principales problemas que afecta al Caribe del país es el narcotráfico. ¿Qué proyectos desarrollan en este sentido?

En esta parte del mundo el mercado principal del narcotráfico es Estados Unidos, pero hay un porcentaje que también va para Europa, por lo que estamos muy interesados en el tema. Tenemos en la región gente de nuestra fuerza policial antinarcotráfico. Estamos comprando un equipo muy importante para apoyar la lucha contra el narcotráfico de la Policía Nacional. El proyecto lo hacemos junto a EE.UU.; la Embajada de este país dará el entrenamiento de cómo utilizarlos.

¿Cuál es el trabajo que desarrolla este personal en Nicaragua?

Nosotros tenemos fuentes de Inteligencia que generan datos e informaciones que nos permiten saber lo que está pasando. Es una comunicación continua entre fuerzas policiales de todos los países involucrados en la lucha contra este tráfico.

De zapatero a diplomático

Tom Kennedy nunca pensó representar a su país como Embajador. Su negocio era otro: la fabricación y comercialización de calzado. Vivió durante siete años en África trabajando para una fábrica de zapatos de capital checo. Fue jefe de formación y luego trabajó en marketing, “planificando la producción, la evolución de la colección, la distribución”, recuerda.

Este trabajo lo llevó a vivir en países exóticos como Kenia, Zambia, Bostwana, Burundi y Malawi, pero la nostalgia por la fría Gran Bretaña lo atrapó un día, por lo que decidió que era hora de regresar a casa.

“La empresa quiso que nos quedáramos ahí, pero nosotros queríamos regresar a Europa. Llegué a Inglaterra buscando otro trabajo, otra carrera”, explica.

La clave se la dieron unos amigos suyos que trabajaban como diplomáticos en varios países de África, gente que pasaba temporadas en esos países y otras en el Reino Unido, por lo que le interesó “mucho” esa forma de vida y se empeñó en seguirla.

Entrar le llevó meses de preparación, entrevistas y exámenes de todo tipo, sin importar siquiera que no tuviera estudios o una carrera diplomática. Hizo tres semanas de “orientación inicial” y después “me echaron al trabajo, como es la manera británica de hacerlo: te echan a la piscina a ver si nadas o no”.

“El cambio lo hice con dificultad. El sector privado y comercial y el mundo diplomático y burocrático son culturas totalmente ajenas; me costó adaptarme. El Gobierno británico está muy abierto a mezclar la gente, a traer gente de otros ámbitos. En el servicio diplomático tenés una mezcla de gente con distintas experiencias y eso contribuye a un mejor entendimiento”, dice.

Una vez dentro, trabajó en Londres en el Ministerio de Asuntos Exteriores, hasta que fue designado como embajador en Buenos Aires en los años noventa. Antes de llegar a Centroamérica estuvo en Burdeos, Francia, como Cónsul general británico.

De Centroamérica dice que “es una región apasionante” y considera el trabajo como Embajador en Costa Rica y Nicaragua como “realmente estimulante”. En la región se quedará por cuatro años, tiempo que no considera “suficiente para saber todo lo que hay que saber, pero me encanta esta región”.

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