- A pesar que San Juan de Limay cuenta con enormes yacimientos de oro, cobre, grafito, mármol, yeso y marmolina es uno de los municipios más pobres del país. Su riqueza está concentrada, más bien, en la ingeniosidad de sus artesanos que trabajan la piedra de marmolina
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San Juan de Limay es el lugar mágico donde la piedra adquirió vida y se hizo poesía. En la metamorfosis de peñasco a creación humana, y al recibir la paciente caricia de inspirados artesanos, fue adquiriendo bellas e infinitas formas oníricas que hoy fecundan la emoción estética del mortal que las contempla.
De las rudas manos de campesinos que fueron labriegos, como Francisco Calderón, José Trinidad Meneses y Francisco Vindell Calderón, van surgiendo delfines que se besan al saltar sobre el océano azul, parejas de enamorados bellos y estilizados que se abrazan como raíces de árboles centenarios imposibles de separar, almas alargadas que vuelan hacia el cielo y mujeres, esas preciosas gordas coquetas que inocentes muestran sus hermosos senos y entrecierran sus ojos al acariciar sus largos cabellos.
No en vano nuestros antepasados chorotegas conocieron la poesía de la piedra y dejaron en los peñascos del río de La Bruja, o de Los Quesos, el petroglifo circular de la Serpiente Emplumada que explica, muchos siglos antes que Einstein y Kant, que la eternidad es el punto de partida del pasado y futuro de nuestro universo y por tanto, es imposible buscar para el tiempo y la distancia un principio o un fin.
LIMAY, RÍO DE MARIPOSAS
“En este hermoso valle rodeado de montañas tan altas como el cerro Buena Vista (1,665 mts), El Zapote (1,321 mts), El Roblito (1,198 mts), Las Cumbres (1,461 mts), El Guanacaste (1,025 mts) y otras, hemos hecho una historia de economía cíclica que primero fue de agricultores, luego de mineros, después de escultores artistas de la piedra, para, por último, volver a las labores del campo”, explica nuestra anfitriona, la amable profesora María Gilma Rosales Espinosa, Alcaldesa de San Juan de Limay.
No obstante, si la piedra es parte de la vida de Limay, también es obstáculo. Al sólo abandonar la Carretera Panamericana y entrar por el lado del río La Sirena, los 41 kilómetros que llevan hasta San Juan de Limay se presentan como un valladar difícil de salvar. Las llantas del vehículo saltan, resbalan y bailan sobre el camino al avanzar sobre lajas lucias, piedras y rocas de todos los calibres.
Quizá para indicar la ferocidad de esa ruta los artistas del pueblo esculpieron a la vera del camino un feroz león de enormes dimensiones, varias veces mejor que la fiera que guarda la tumba de Rubén Darío, los dientes de esa fiera parecen rechinar de furia a los que se atreven a violar su coto de caza.
Como a unas diez varas de donde está el león, otra escultura ciclópea mira al viajero, es una dama gorda de trenzas de acero que toca una guitarra.
HISTORIA A VUELO DE PÁJARO
“No tenemos mucha información sobre los antecedentes precolombinos de este lugar pero las pictografías encontradas nos demuestran que aquí se asentaron comunidades chorotegas. Mis padres, personas humildes de este lugar, me contaban que el primer caserío de que le hablaban sus abuelos se llamó San Juan de la Tronquera, que después fue Limay Grande y por último San Juan de Limay, mencionaban que los primeros pobladores fueron, entre otros, don Yanuario Castellón, Teodoro Bellorín, Liborio Martínez y Matías Guillén”, cuenta la profesora Rosales.
Ya en 1860, esta población se crea como comunidad bajo el nombre de Villa Limay, por cierto que era una población floreciente pues estaba ubicada como punto de encuentro de los que viajaban a los cercanos minerales de Santa Rosa del Peñón, El Limón, La Grecia y otras. Según las profesoras Martha Dolores Álvarez de Valdés y Flora del Socorro de Vanegas, historiadoras e investigadoras de esta ciudad, la producción de oro de esta comunidad hacia 1925 oscilaba entre 2 y 4 toneladas de oro. “Lástima que esas riquezas se las llevaban los extranjeros que eran dueños de las minas y a nosotros sólo nos quedaban los mineros tuberculosos y silicosis”, dice.
Fue don Manuel Antonio de la Cerda el que elevó San Juan de Limay a la categoría de pueblo, y en 1891 fue confirmada como municipio por el presidente Roberto Sacasa, como parte del departamento de Nueva Segovia junto con Pueblo Nuevo y Condega. Estelí y La Trinidad pertenecían en ese tiempo al departamento de Jinotega.
“En la actualidad San Juan de Limay es considerado como uno de los municipios más pobres del país, a pesar de tener enormes yacimientos de oro, cobre, grafito, mármol, yeso y marmolina en lugares como La Grecia, Los Chapetones, Los Colorados, Las Minitas, Tipiscayán y otros, que de ser explotados con sabiduría levantarían nuestra economía”, afirma la profesora Rosales.
FANTASMAS DEL “MESTIZAJE”
¿Cuáles son los mitos y leyendas de San Juan de Limay?
Los petroglifos del río Los Quesos nos hablan de una fusión de creencias que ocurrieron durante el llamado mestizaje, por ahí está la circular Serpiente Emplumada o Quetzalcoatl, y por otra la representación de una sirena, deidad plenamente occidental.
¿De la fusión de creencias posiblemente nacen nuevos mitos?
Tiene usted razón. Pero son mitos que se propagan bajo el amparo de otras creencias que propicia la Iglesia. Por ejemplo, “El Padre sin Cabeza” es un condenado a las penas del infierno, sin infierno no podía haber “Padre sin Cabeza”. Igual, “La Llorona” es un alma en pena que clama piedad porque purga sus penas en el purgatorio, que era otra creencia de la Iglesia, y así por el estilo.
¿Cuáles son las creencias míticas de este pueblo?
Yo diría que son las mismas que conforman una tradición oral de otras ciudades y pueblos nicaragüenses. Aquí, por ejemplo, don Manuel Sandoval Reyes afirma que una noche de 1960 vio pasar unas luces por la plaza de la Iglesia y que esas luces entraron al templo y salieron por la misma puerta. Hay quienes han visto pasar a la una de la madrugada a un potro blanco que entra al galope por las calles del pueblo echando fuego por las narices, sobra quien diga que la “Chancha Mica” se le montó a la grupa del caballo y los que afirman tozudos ser víctimas de duendes traviesos que apedrean sus casas y se roban a los niños.
Aquí salen: “El Padre sin Cabeza”, “La Cegua”, “El Gritón”, “La Chancha Bruja”, “El Cadejo” (blanco y negro), “El Jinete sin Cabeza”, “La Carreta Nagua” y “El Gigante”. Todos estos espectros son vespertinos o nocturnos.
COMUNICACIÓN, PROBLEMA VITAL
¿Cómo describiría usted a sus coterráneos?
Gente sencilla, humilde, trabajadora, la característica más peculiar es ser hospitalario, así eran mis abuelos y así son mis padres, don Agenor Rosales Lanzas, mi papá, y doña Argentina Espinosa, mi mamá. Ellos me dieron educación con grandes sacrificios y gracias a ellos soy, creo yo, una persona que anhela el bien de mi comunidad.
¿Cuáles son los principales problemas que usted intenta resolver en el ejercicio de su cargo de alcaldesa?
Dos son vitales, el primero es adoquinar esos 41 kilómetros de camino que nos dificultan la comunicación y la salida de nuestros productos, y el segundo, mejorar el servicio de agua en estas tierras que han sido afectadas por las sequías, los despales y las quemas. Ambas cosas son factibles, contamos con la ayuda de la Cooperación Alemana, Cosude, Tropisec, la CEE y Enacal.