- Especialistas hablan sobre peligrosidad del Estadio Nacional
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EL ESTADIO NACIONAL DE BEISBOL
“Noveno inning con las bases llenas, viene Nemesio, todo el mundo a home. Un terremoto sacude a las gradas, se llevó la cerca, tremendo jonrón. ¡Qué viva el Bóer! ¡Qué viva el Bóer!, el estadio se encendió…”.
Carlos Mejía Godoy -sin mala intención alguna- escribió la popular canción que podría convertirse en una profecía: un terremoto que sacuda las gradas, pero no precisamente por un cuadrangular de Nemesio Porras.
La vida útil del Estadio Nacional Denis Martínez cruzó la línea de la amenaza mortal y continuar usándolo es ignorar las dimensiones -sin precedentes- del desastre que se podría originar.
“Estamos ante una trampa mortal”, comentó en relación a la instalación, el arquitecto Mario Barahona, Director del Departamento de Planificación Estratégica de la Alcaldía de Managua (ALMA).
De acuerdo a especialistas consultados, es aconsejable renunciar a continuar utilizando el Coloso de Concreto, inaugurado por Anastasio Somoza García el 20 de noviembre de 1948, a propósito de la X Serie Mundial de Beisbol.
“En cualquier otro país no existiría un estadio como éste”, añade Barahona. “Sería sano construir otra instalación deportiva, para evitar un desastre”, dice el ingeniero estructural Walter Gómez.
“Creo que tenemos que pensar en la construcción de un nuevo estadio. Es mejor uno nuevo que la modernización del actual”, aconseja el ingeniero Roberto Lacayo Gabuardi, de la Constructora Lacayo Fiallos.
“En cualquier otro país ya se hubiese sustituido”, agrega Lacayo Gabuardi.
La preocupación de los expertos tiene varias razones. Primero, la instalación se construyó sobre una falla sísmica, posteriormente bautizada como Falla Estadio, y que activó el terremoto de 1931.
La Falla Estadio es considerada por los geólogos como una de las cinco principales de Managua. Las otras son: Falla de los Bancos, Falla Tiscapa, Falla Escuela y Falla Centroamérica, que causó el terremoto de 1968.
ZONA DE ALTO PELIGRO
El geólogo Antonio Álvarez, Director del Departamento de Geología Aplicada del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), explicó que Managua ha sido clasificada en seis zonas sísmicas.
Las primeras zonas son las de menor peligro. Las instalaciones construidas en esas áreas tienen un riesgo sísmico regular, es decir que cuando hay un movimiento físico, el terreno vibra de manera normal.
Las primeras zonas son áreas de construcción para hospitales, colegios e incluso para instalaciones deportivas donde se concentran miles de personas. Sin embargo, el Estadio Nacional no se encuentra ahí.
Las últimas zonas son las de mayor riesgo sísmico. De la Zona 3 hasta la Zona 6 los terrenos suelen tener inclinaciones acentuadas, entre otras características causadas por la cercanía de una falla sísmica.
El Estadio Nacional está situado exactamente en una Zona 6, la más peligrosa, aseguró Álvarez, quien aclaró que en la época que se construyó el “coloso” no existían estudios sísmicos avanzados como ahora.
Según se detalla en la memoria de la X Serie Mundial, el terreno donde actualmente está el estadio tiene unos nueve metros de desnivel, y aunque no era adecuado, no sé encontró una mejor área para la construcción.
“Ese estadio se construyó en los años posteriores a la guerra. Las especificaciones de construcción que existían son muy distintas a las de hoy. Las investigaciones no eran tan ricas como las hay ahora”, comentó Lacayo Gabuardi.
El geólogo advirtió que una instalación situada en la Zona 6 y con la antigüedad que tiene -por ejemplo- el estadio, de casi 60 años, es altamente vulnerable a sufrir daños en su estructura y, en el peor de los casos, a derrumbarse, si la falla se activa.
EJEMPLIO DE PÉSIMA CONSTRUCCIÓN
El segundo punto que preocupa está relacionado a la antigüedad de la estructura y las sacudidas que ha resistido. Pese a los reforzamientos que ha tenido, los expertos coinciden en que no existe justificación para continuar usándolo.
Después del terremoto de 1972, un grupo de ingenieros y arquitectos estadounidenses realizaron un estudio sobre la condición estructural de algunos edificios de Managua, incluyendo el Estadio Nacional.
El estudio de los estadounidenses señala que el Estadio Nacional es un ejemplo del peor material y pésimas técnicas de construcción. Añade que no se aplicaron los mecanismos apropiados para una obra de tal envergadura.
“Los códigos que se usaban para los diseños de las estructuras eran menos severos de lo que son ahora”, argumentó Lacayo Gabuardi, cuyo padre, Roberto Lacayo Fiallos, junto al arquitecto Julio Cardenal, dirigió la construcción del Estadio Nacional.
“Las varillas de acero, por ejemplo, que se usaron en el estadio eran de refuerzo lisa, porque eran las que se fabricaban en aquel entonces. Posterior a esos años, se fabricó la varilla corrugada, que permite una mayor adherencia entre el concreto y el acero, pero antes no existían”, explicó Lacayo Gabuardi.
“O sea que tenemos que ubicarnos en los años que se construyó el estadio, para señalar si fue mal o bien construido. Para el sismo de 1972 la estructura no colapsó, y aunque sufrió daños, nos indica que fue bien construida”, añade.
Lacayo Gabuardi aseguró que se trabajó con la mejor mano de obra del momento y participaron los profesionales más capaces. “Se aplicó la tecnología de punta en el manejo del concreto reforzado”, asegura.
Bajo las mismas técnicas de construcción -dice Lacayo Gabuardi- se levantaron edificios como el Palacio Nacional y Palacio de Comunicaciones.
“Una obra puede dilatar muchos años, pero hay que darle mantenimiento, y el que ha tenido el estadio no es el adecuado. Se tenía que hacer un reforzamiento mayor, pero eso implica un estudio económicamente alto”, indica Lacayo Gabuardi.
De acuerdo al presidente de la Federación Nicaragüense de Beisbol (Feniba), Carlos García, el estadio fue sometido a una reconstrucción para convertirse en sede de la Serie Mundial de 1972.
“Prácticamente se dejó como nuevo. Hubo un gran trabajo por parte de los ingenieros de la época”, cuenta García, fundador y aún presidente de Feniba.
Posteriormente -relató el veterano dirigente- el estadio se reforzó en 1987 debido a que el terremoto de 1972 lo dejó muy fracturado. Sin embargo, el trabajo no se realizó en base a lo previsto y lo único que se hizo fueron retoques a la estructura.
Incluso, la reconstrucción de 1987 cobró la vida de tres obreros, por negligencia.
Para la Copa Mundial de 1994 se realizaron mejoras al estadio, creándose el área de mezanine. También se restauraron los baños y sistema de drenaje, entre otros sectores, pero no se ha realizado un trabajo de mantenimiento serio, sobre todo en los últimos diez años.
TORRES, OTRA AMENAZA
El ingeniero estructural, Walter Gómez, Director del Colegio de Ingenieros de Nicaragua, se detuvo en las seis torres de iluminación. Advirtió sobre la posibilidad de que se desplomen a corto plazo.
“La corrosión en los niveles inferiores puede causar un colapso de esas torres. Hay que estar notando si sale un poquito de sarro. Esas torres tienen, debido a su excentricidad, un momento de volcamiento alto”, advierte Gómez.
“El volcamiento se incrementa por la fuerza de un sismo, por la fuerza del viento y la corrosión ha hecho que tenga en sus niveles inferiores, disminución en el espesor de sus láminas de acero. Puede presentarse ese colapso”, indica Gómez.
Las seis torres del Estadio Nacional fueron levantadas por ingenieros cubanos en la reestructuración de 1987. El diseño de su construcción es de columnas estructurales, en vista que todo el peso de las mismas recae en los soportes posteriores.
Los expertos estructurales han recomendado cambiar las bases e instalarles refuerzos, que significaría desarmar las estructuras para nuevamente levantarlas.
El mantenimiento que se hubiera dado para evitar que el sarro las carcomiera, era sencillo. Bastaba quitar el sarro que iba apareciendo y perforar las partes donde se acumula agua, polvo y excremento de las aves.
En tanto, el arquitecto Mario Barahona, de la Alcaldía de Managua, puntualiza alrededor de las medidas de seguridad, principalmente en las entradas y el muro perimetral que rodea el estadio.
“En los años 80, cuando se consideró la reconstrucción del estadio, un grupo de expertos señaló que las entradas debían extenderse e incluso abrirse otras en áreas estratégicas de la instalación”, dice Barahona.
El arquitecto explicó que el tema de las puertas es fundamental, porque el estadio concentra miles de personas y a la hora de un pánico se convierten en una “trampa mortal” debido a lo angosto de su construcción.
De acuerdo a datos históricos, el mítico Coliseo Romano, construido hace unos 2 mil años, se edificó con la posibilidad de evacuar en unos cinco minutos a las 50 mil personas que cabían.
En el 2004, autoridades españolas evacuaron en aproximadamente siete minutos a unas 70 mil personas en el Estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. El operativo se realizó luego de una amenaza de bomba del grupo terrorista ETA.
Por su lado, el Estadio Nacional, con la mitad de capacidad del Coliseo Romano, difícilmente podría evacuarse en cinco o siete minutos. Al contrario, se notan las aglomeraciones que se crean a la salida. Se pueden observar empujones, personas golpeadas y para remate, está el muro perimetral del estadio.
De haber surgido una emergencia en uno de los partidos de la reciente Serie Final entre los Indios del Bóer y los Leones de León en el Estadio Nacional, las dimensiones de la catástrofe habrían sido fatales y la canción de Carlos Mejía Godoy una realidad.
Y con el permiso de Godoy, la canción podría ser: “Un terremoto sacude a la barra… Se cayó el estadio, tremendo aplastón…¡Qué viva el Bóer! ¡Qué viva el Bóer!, el estadio se cayó…».