La Universidad de Harvard designó ayer domingo como presidenta a la historiadora Drew Gilpin Faust, la primera mujer en ocupar ese puesto en la casa de estudios superiores más antigua de Estados Unidos y una de las más prestigiosas del mundo.
El nombramiento puso fin a un proceso largo, realizado con el máximo sigilo, para encontrar a un sucesor a Lawrence Summers y sus polémicos cinco años en el puesto, que terminaron con su renuncia en junio.
La junta de supervisores eligió a Faust, una destacada estudiosa de la historia del sur estadounidense y decana del Instituto Radcliffe de Estudios Superiores, como su 28 presidente, un cargo equivalente al de rector en los países de habla hispana.
Fue elegida luego de un proceso en el que varios posibles candidatos dijeron que no estaban interesados en el cargo.
El nombramiento de Faust tiene especial importancia debido a la controversia generada por los comentarios de Summers en el sentido de que las diferencias entre los sexos podrían explicar la falta de mujeres en los trabajos científicos de alto nivel, lo cual causó un fuerte debate en torno a la equidad en Harvard y el resto del país.
Faust dirigió la formación de dos equipos especiales encargados de examinar la equidad entre los sexos en Harvard, luego de los comentarios de Summers. Ha sido decana de Radcliffe desde el 2001, dos años después de que el otrora college de mujeres se fusionó a la universidad como un centro de investigaciones dedicado a cuestiones de género.
Algunos catedráticos han destacado que, a pesar de la creciente importancia de la investigación científica en el presupuesto de la universidad, ésta haya designado a su quinto presidente consecutivo que no es un científico.
Ninguno lo ha sido desde que James Bryant Conant se retiró en 1953 y los últimos cuatro han provenido de las áreas de humanidades, derecho, literatura y economía.
Faust estudió en la Facultad Bryn Mawr de la Universidad de Pennsylvania, donde fue también profesora de historia.