Dos detalles han identificado a los Rangers de Texas a través de su historia: la escasa profundidad de su pitcheo y la llamativa potencia de su ofensiva, es decir, nunca se ha logrado un buen balance y eso explica su habitual ausencia de los juegos de postemporada.
Este año la historia podría repetirse. No fueron agresivos en el mercado en busca de un legítimo “as” para el staff y para remate, su alineación se debilitó con la salida de varias de sus figuras más descollantes en la temporada pasada.
El dueño de los Rangers, Tom Hicks, dijo que irían en busca de un lanzador tipo Barry Zito, pero mientras el zurdo iba a los Gigantes, el señor Hicks compraba al Liverpool en la Liga Premier de Inglaterra. Así que las dificultades en el staff deben persistir más allá de Kevin Millwood y el nica Vicente Padilla.
Pero más grave que eso, es quizá la pérdida de poder en los jardines. Así que como es costumbre, no tienen profundidad en su pitcheo y han perdido potencia al bate, luego, están más débiles.
Ya no tienen a Gary Matthews Jr. quien en el mejor año de su vida bateó para .313, con 19 jonrones y 79 remolques. Lo sustituye Kenny Lofton, quien llega a 40 años en abril y sólo ha disparado 8 jonrones en sus últimas tres campañas.
En el letfielder tuvieron a Kevin Mench primero y luego a Carlos Lee. No estará ninguno este año. Y Frank Catalanotto es un bateador de .297 de por vida, pero sólo ha pegado 70 jonrones en sus 10 campañas en las Mayores.
Y en el jardín derecho estará en manos de Nelson Cruz, un joven de futuro que disparó 6 jonrones en 41 juegos el año pasado. Y para remate no estará Mark DeRosa, quien aportó 13 tablazos a las tribunas en el 2006.
Este año, al igual que los anteriores, Texas volverá a depender de Mark Teixeira, Michael Young y Hank Blalock. Teixeira es el principal cañón y Young ha probado su consistencia con cuatro campañas seguidas de 200 hits, pero Blalock no termina de alcanzar los niveles que se esperaban.
Así que a menos que ocurra un milagro, los Rangers volverán a ser espectadores.