Un plan de seguridad de Estados Unidos e Irak, que supone el despliegue de 85,000 hombres, 50,000 soldados y policías iraquíes y 35,000 fuerzas estadounidenses, se puso en marcha en Bagdad para tratar de garantizar la seguridad en la ciudad, al tiempo que siete personas fallecieron al caer un helicóptero estadounidense en la rebelde provincia sunita de Al-Anbar, en el oeste de Irak.
Un helicóptero de los marines, del tipo CH-46 Sea Knight, generalmente utilizado para misiones de combate, “se estrelló en la provincia de Al-Anbar en una operación de rutina, originando la muerte de los siete pasajeros abordo”, afirmó el ejército estadounidense por medio de un comunicado.
A través de un comunicado emitido en internet, la rama iraquí de Al Qaeda afirmó haber abatido un helicóptero estadounidense del tipo Chinook en al-Karma, al oeste de Bagdad.
El ejército de Estados Unidos dio también cuenta de la muerte de otro militar, hecho que incrementa a 3,099 la cifra de fallecidos en Irak desde el inicio de la invasión en marzo de 2003, según el Pentágono.
Para los iraquíes, el miércoles dejó 18 muertos, entre ellos tres menores, de acuerdo a fuentes de seguridad.
En Bagdad, seis personas perdieron la vida, entre ellas tres guardias de la televisión pública al-Iraqia, según un responsable de la cadena.
Los hechos de violencia se sucedieron mientras el portavoz del ejército de Estados Unidos, William Caldwell, anunció que el plan de seguridad para Bagdad “está siendo aplicado totalmente”.