La economía nicaragüense será puesta a prueba en los próximos meses y años, a un cambio de mando político le corresponden cambios en las políticas económicas y directrices de desarrollo, las cuales deberían estar a tono con la coyuntura del comportamiento económico mundial.
El gobierno sandinista se encuentra en disyuntiva con lo real y lo ideal de la política de izquierda.
Por un lado el exacerbado populismo ilusionista de muchos no concuerda con la realidad objetiva del momento y peor aún en la medida que avance su período, esta brecha entre lo real y lo ideal se hará mayor, provocando la inconformidad de sus seguidores y el rechazo de sus oponentes políticos, quienes aprovecharán cada una de las equivocaciones del nuevo gobierno para demostrar su incapacidad de resolver los problemas objetivamente.
Los asesores económicos de este nuevo gobierno deben demostrar al presidente Ortega lo catastrófico que sería apartarse de las políticas económicas que gobiernos anteriores han venido implementando, producto de planes y estrategias que tendrán que dar resultado en el mediano y largo plazo, como también mantener a la clase económica sandinista en el tapete del juego lucrativo en compensación del apoyo que hasta el momento el señor Ortega ha recibido de ellos.
Por otro lado, si se aparta de las líneas trazadas para por lo menos maquillar sus promesas populistas, no podrá crear un equilibrio entre lo objetivamente viable desde el ángulo económico y el ángulo político que le permita al partido sandinista mantener el poder en las alcaldías y en la misma Presidencia para las próximas elecciones.
Esto provocará desgaste e inconformidad entre seguidores tanto capitalistas sandinistas y seguidores idealistas en bancarrota.
Los principales problemas de los nicaragüenses siguen siendo los mismos, desempleo, pobreza, educación, salud, entre otros y al final del período sandinista seguirán siendo los mismos problemas, adornados por la ayuda de sus gremios sindicales, sin olvidar que algunos empresarios le darán la mono para obtener ventajas como principio fundamental del nuevo capital de izquierda.
Sería bueno que los nicaragüenses nos demos cuenta a tiempo que los sandinistas están expresando lo que deliberadamente no harán.
En nuestro país ¿quiénes son más capitalistas los de derecha o los de izquierda?, si somos objetivos la realidad expresa mucho por sí sola, los de izquierda están en muchos consorcios, usan testaferros y manejan la justicia a su favor en pro del capital y no en favor de los más desprotegidos, que necesitan un sistema económico y político para que se desarrollen de forma justa.
ALGUNOS RETOS
Los nicaragüenses, y más aún los partidos democráticos, deben estar a la expectativa del actuar del Gobierno, pues su comportamiento en lo político determinará su accionar económico.
Siendo esto un reto y una misión casi imposible de poder llevar a cabo, un equilibrio entre estos dos compromisos del señor Ortega no es factible, tendrá que dejar a un lado uno de ellos, y sin necesidad de invocar a los astros y tomando como referencia la experiencia y el rumbo que en estos pocos días la política sandinista ha tomado coincidimos que su accionar político estará por encima de su trabajo para mejorar el país en lo económico, manteniendo el capital sandinista a salvo y el futuro de la mayoría de los nicaragüenses a riesgo.
Aun para los sandinistas es una sorpresa que no acaban de asimilar el haber ganado las elecciones, están aún emocionados y un poco desconcertados sin estar totalmente claros de qué rumbo tomar, para ellos la amistad con el presidente Chávez es más lucrativa para los capitalistas sandinistas adornada con asistencias sociales para calmar el clamor de sus seguidores, mientras se alejan de los países de izquierda que podrían ser muy influyentes en el desarrollo del país como Brasil, Chile, Argentina y el mismo México.
En el primer mes de gobierno sandinista la economía experimentó una desaceleración integral desde el ahorro hasta las inversiones, la especulación aumenta en la medida que el Gobierno mantiene como prioridad la manipulación total del poder y deja a un lado las iniciativas para contrarrestar el estancamiento y la preocupación del pueblo nicaragüense.
En este poco tiempo se puede observar que los nicaragüenses nos pondremos el cinturón de seguridad, los embates de políticas desacertadas están a la vista, el comportamiento político del Gobierno erosiona la economía del país, más el divorcio que a todas luces planea el señor Daniel Ortega (Presidente de la República) con los organismos multilaterales ponen a nuestro país al filo de la navaja.
El autor es analista económico