Holocausto: “Nunca más”

El 1 de noviembre del 2005, la Asamblea General de la ONU acordó que el 27 de enero de cada año debe celebrarse el Día Mundial del Holocausto. La escogencia de este día se debió a que en muchos países ya se celebraba en esta misma fecha el Día del Recuerdo, porque el 27 de enero de 1945 fueron liberados los sobrevivientes del siniestramente célebre campo de concentración de Auschwitz-Birkenau (Oswiecin-Brezinka en idioma polaco, pues estaba ubicado en territorio de Polonia), donde durante cinco años los nazis exterminaron a millón y medio de personas, judíos en su gran mayoría pero también polacos, gitanos y rusos.

En aquel la resolución de la Asamblea General de la ONU se indicó que esta conmemoración es para rendir homenaje a los seis millones de judíos asesinados por el nazismo, y a los otros muchos miles de personas que también fueron exterminadas por su condición étnica, identidad cultural, creencia religiosa, militancia política y hasta por su preferencia sexual. Además, la resolución instó a los gobernantes de todos los países miembros, a “llevar a cabo programas educativos para que las futuras generaciones conozcan lo que fue el holocausto de los judíos y sus consecuencias”. Y para eso se pidió al Secretario General de la ONU que estableciera un programa llamado “El Holocausto y las Naciones Unidas”, con el propósito de movilizar a la sociedad civil, en todas partes del mundo, en la recordación de la tragedia del holocausto, para que no se vuelva a repetir.

En aquella ocasión, el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, Koffi Anann, advirtió que “las lecciones del holocausto no se pueden simplemente remitir al pasado y olvidarlas”; mientras que el diplomático sueco Jan Eliasson, quien presidía la Asamblea General de la ONU cuando se proclamó la conmemoración anual del holocausto, expresó que el lema de “nunca jamás” debe convertirse en una realidad, pues la humanidad ha tenido que soportar después del holocausto otros genocidios, como el de Camboya en Asia, el de Ruanda en África y el de Srebrenica en la europea Bosnia-Herzegovina.

Cabe señalar que la conmemoración del Día Mundial del Holocausto cobra en Nicaragua, este año, una singular importancia debido a la visita al país que hizo recientemente el presidente iraní Mahmoud Adhamenijad, quien proclamó en suelo nicaragüense que Irán y Nicaragua tienen “enemigos comunes”, ante el silencio del presidente nicaragüense Daniel Ortega, que no pocos interpretaron como asentimiento y complacencia a lo dicho por su colega iraní.

Como es bien sabido, los enemigos de Irán son Israel, Estados Unidos y el mundo occidental y cristiano en general. Y respecto al holocausto, el Gobierno de Irán está impulsando en la actualidad una campaña internacional para negar que ocurrió el genocidio contra el pueblo judío. Lo cual significa de hecho que Irán como país y Adhamenijad como jefe de Estado, justifican la matanza de seis millones de judíos y de muchos otros seres humanos de diversas nacionalidades y culturas, que fueron asesinados en aterradores campos de concentración como del Auschwitz-Birkenau.

Apenas hace cinco semanas se celebró en Irán, patrocinada por el Gobierno iraní, una reunión de “intelectuales” neonazis de diversos países que discutieron y aprobaron cómo argumentar mejor la negación del holocausto. Además, el presidente Mahmoud Ahmadinejad proclama incesantemente —esta misma semana lo ha reiterado en Teherán— que Israel debe ser borrado del mapa mundial; lo cual sólo se puede entender como un llamado a que se haga un nuevo holocausto con el pueblo judío, como el que hizo el régimen nazi a mediados del siglo XX.

La negación del holocausto es algo que “Alemania no aceptará jamás”, dijo la canciller Ángela Merkel cuando se hizo la siniestra reunión antijudía de diciembre recién pasado, organizada por el presidente iraní. “Es un claro símbolo de sectarismo y odio contra gente de otra religión”, aseguró a su vez el Premier británico, Tony Blair. “El holocausto fue una tragedia enorme ante la que no se puede quedar indiferente”, declaró oficialmente el Vaticano.

Ayer, la Asamblea General de la ONU aprobó por consenso una resolución que fue copatrocinada por 103 países mediante la cual se rechaza la negación del holocausto. La comunidad judía en Nicaragua pidió al Gobierno apoyar esa resolución en la ONU, lo cual debió haber hecho —no lo sabemos— a menos que sea cierto que los enemigos de Irán son también los enemigos de Nicaragua.

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