La ecuación es otra

[email protected] No importa cómo se decida llamarle en este nuevo período a la institución oficial del deporte pinolero. INJUDE, IND, INDER, como se les ocurra. Lo esencial es que se trata de otro momento, otras circunstancias, otra mentalidad, otra tipo de relación con las federaciones deportivas y el Comité Olímpico Nicaragüense (CON). En 1979, cuando […]

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No importa cómo se decida llamarle en este nuevo período a la institución oficial del deporte pinolero. INJUDE, IND, INDER, como se les ocurra. Lo esencial es que se trata de otro momento, otras circunstancias, otra mentalidad, otra tipo de relación con las federaciones deportivas y el Comité Olímpico Nicaragüense (CON).

En 1979, cuando Bayardo Arce se paró en una esquina a gritar que “la revolución es fuente de derecho”, se procedió con autoridad y casi sin resistencia, a reformar drásticamente la forma de funcionar del deporte en Nicaragua, con el Estado asumiendo toda la responsabilidad.

Hoy, 27 años después, nos encontramos frente a una ecuación diferente, con otras variables a manejar y muy pocas incógnitas en la estructura. Incluso, existe ahora una Ley del Deporte, que está tratando de ser aplicada convenientemente poco a poco, para que pueda llegar a ser efectiva.

En aquel tiempo, la mayor parte de gente en el CON, salió huyendo, y las federaciones se colocaron manos arriba. Tan es así, que el hombre más importante en el engranaje de la natación, Ramón Sevilla, con un valioso puesto internacional que no fue posible volver a conseguir, fue descartado.

La revolución entró al galope en el deporte, pero fue frenada por la vieja batalla entre los aparatos gubernamentales y los independientes reconocidos, respaldados por la AGFIS, el ACONS y el COI, que reúnen a las federaciones nacionales y los comités olímpicos. Ese fue el tema central de la primera reunión a la que asistí en Panamá en agosto de 1979.

Se hizo necesario recurrir al uso de artificios, para poder maniobrar con habilidad hacia los objetivos fijados. Con la asesoría cubana, se crearon los Comisionados de diferentes deportes, organismos paralelos funcionales, atentos a la obligada reestructuración de federaciones incompletas y también del despoblado CON.

Moisés Hassan de la junta de gobierno y los militares Humberto Ortega, Emmet Lang, Federico Cerda, encabezaron la directiva del CON, gestión que tuvo que ser facilitada por el entonces secretario del organismo, Dr. Julio Miranda Cortés, eficiente contribuyente para legalizar el operativo.

Para ir al grano, si el Dr. Miranda se ha opuesto, o quejado al COI, todo se hubiera derrumbado.

Y fue así como se logró sin necesidad de preocuparse, insertar a los Comisionados en las federaciones, asegurando incluso varias presidencias. El mayor problema lo presentó el beisbol por la resistencia de Carlos, y una falla técnica que impidió la presencia oficial del enviado por el aparato gubernamental, en el agitado congreso de la AINBA en Japón, antes del Mundial de 1980.

El Estado, con dirigentes altamente interesados en el cambio y el desarrollo de una política deportiva, tal fue el caso de Humberto Ortega, Emmett Lang, William Ramírez, Ramón Cabrales, Federico Cerda, Walter Ferreti y otros entre quienes estuvo Julio Rocha, impulsó consistentemente el deporte hasta llegar a provocar asombro en los Juegos C.A. del 86 y el 90.

Hoy, las federaciones están completas, manejan su radio de acción, en tanto el CON se encuentra firmemente estructurado.

El Estado puede económicamente apoyar el deporte competitivo y ofrecer aportes importantes, pero no intervenir. En cambio, en lo referente a lo masivo, es decir en el sector escolar y el de barrios, tiene toda la cancha disponible para el IND, INJUDE, INDER, o como se le vaya a llamar.

Así que, la ecuación es otra.

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