Greg Maddux tira su bola rápida a un promedio de 83.4 millas. (LA PRENSA/AP)

Zumaya, a puros “balazos”

Hizo 233 disparos de 100 millas En la última postemporada de las Grandes Ligas, la pistola de rada de ESPN parecía volverse loca cuando el relevista de ascendencia mexicana de los Tigres de Detroit, Joel Zumaya, subía a la colina para cruzar con una facilidad asombrosa la barrera de las 100 millas. El libro de […]

  • Hizo 233 disparos de 100 millas

En la última postemporada de las Grandes Ligas, la pistola de rada de ESPN parecía volverse loca cuando el relevista de ascendencia mexicana de los Tigres de Detroit, Joel Zumaya, subía a la colina para cruzar con una facilidad asombrosa la barrera de las 100 millas.

El libro de Bill James, el científico del beisbol, demuestra que ESPN no sufrió ningún desperfecto técnico en sus equipos y Zumaya es el tirador más espeluznante del beisbol.

De acuerdo a James, el relevista de 22 años hizo 233 lanzamientos de 100 MPH o más en 83 innings de labor a lo largo del 2006. Sus más “cercanos” perseguidores fueron el también relevista Kyle Farnsworth con 26, y el abridor Justin Verlander con 19.

De modo, que Zumaya ha establecido una diferencia gigantesca entre él y el resto de “lanza llamas” de la actualidad.

Entre los abridores, el lanzador con el mejor promedio en sus envíos de velocidad es otro chavalo, Félix Hernández, de Seattle. El fenómeno venezolano de 20 años, mantuvo su recta en 95.2 MPH, durante 191 episodios.

En el otro extremo está Grex Maddux, quien se defendió con una recta promedio de 83.4 MPH, pero ya todos sabemos que el “científico del pitcheo” compensa su falta de fortaleza con una precisión de cirujano.

Naturalmente se excluye a Tim Wakefield, quien depende casi en su totalidad del lanzamiento de nudillos. Tan lento es, que en 140 episodios, Wakefield hizo 1,598 envíos que no pasaron de las 80 MPH.

POCAS RECTAS

Una imponente bola rápida como la de Zumaya es el mejor lanzamiento del beisbol.

Un bateador puede hacer ajustes sobre envíos de quiebre, pero no hay forma de hacerlo con un “piedra” que te deja paralizado en el plato.

Sin embargo, Mark Buhrle, el zurdo de los Medias Blancas, es la excepción de la regla, pues es el tirador de las Grandes Ligas que menos echa mano de la bola rápida, al utilizarla en el 44.4 por ciento de sus disparos.

El lanzador que con más frecuencia recurre a la curva es Matt Morris (28.6 por ciento), mientras Jon Lieber confía más en su slider (35.4 por ciento) y Tom Glavine prefiere el cambio de velocidad (37.5 por ciento).

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