Ola de violencia castiga a Río de Janeiro

Bandas de narcotraficantes atacan estaciones de Policía y queman buses en vías públicas en la principal ciudad turística de Brasil en fin de año [doap_box title=»Demuelen la cárcel más vieja del país» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El Gobierno inició la demolición de la cárcel más antigua de Brasil el jueves, un edificio rodeado por barrios residenciales y […]

  • Bandas de narcotraficantes atacan estaciones de Policía y queman buses en vías públicas en la principal ciudad turística de Brasil en fin de año
[doap_box title=»Demuelen la cárcel más vieja del país» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El Gobierno inició la demolición de la cárcel más antigua de Brasil el jueves, un edificio rodeado por barrios residenciales y el célebre Sambódromo de Río de Janeiro.

La ciudad empleó 100 kilos de dinamita para iniciar la implosión de la cárcel Frei Caneca, construida en 1850, que tenía siete alas y alojaba a 1,900 presos.

La demolición se realizará por etapas y en el lugar se construirá un complejo residencial, informó la agencia gubernamental Brasil.

“Retiraremos del centro urbano estas instalaciones que incomodan a la población”, dijo el coronel César Monteiro de Carvalho, jefe de seguridad de la administración penitenciaria. “Hoy hay un vecindario que rodea la zona”.

Carvalho dijo que el Estado pensaba construir prisiones más pequeñas donde trasladar a los presos.

[/doap_box]

Se reportan 19 muertos, 7 de ellos carbonizados

RÍO DE JANEIRO/AP

Bandas de narcotraficantes incendiaron buses y abrieron fuego sobre estaciones policiales, en una ola de violencia que provocó la muerte de 19 personas, entre ellas siete carbonizadas, informaron el jueves las autoridades.

El Secretario de Seguridad Pública del Estado de Río de Janeiro, Roberto Precioso, indicó que desde la noche del miércoles y hasta la madrugada del jueves se registraron 12 distintos ataques por parte de bandas criminales armadas con granadas y ametralladoras.

“ Es muy difícil prevenir este tipo de ataques que son prácticamente kamikaze”, dijo Precioso en conferencia de prensa.

La gobernadora de Río, Rosinha Matheus, dijo que la intención de las bandas era que los ataques fueran mucho peor, pero que la acción policial frenó a los criminales.

La idea era matar a cientos de policías y decenas de personas inocentes. Siento mucho las muertes que han ocurrido, dijo la gobernadora a los reporteros en un acto por el cierre y derrumbe de una vieja prisión en el centro de la ciudad.

Los ataques se produjeron cuando Río, primer destino turístico de Brasil, se prepara para las tradicionales fiestas de fin de año, cuando se reúnen en los famosos balnearios de la ciudad miles de personas bajo una lluvia de fuegos artificiales lanzados desde botes en el mar.

REFUERZAN VIGILANCIAPARA FIESTAS

La Secretaría de Seguridad informó en la jornada que 20,000 policías, 1,300 patrullas, 370 motos y dos helicópteros serán usados en la vigilancia para las fiestas de fin de año en todo el Estado de Río. De esos agentes, al menos 3,000 estarán desplegados en la ciudad de Río de Janeiro, indicó la Secretaría en un comunicado.

RAZONES DE LA OLA DELICTIVA

Precioso agregó que los ataques podrían obedecer a varias razones, desde una reacción de las bandas a operaciones antidrogas de la policía, hasta que pudieron ser ordenados por criminales presos, molestos por posibles cambios en el sistema penitenciario con el nuevo gobierno local, que asume el 1 de enero.

Agregó que las víctimas fueron siete personas que murieron carbonizadas en la quema de un bus, así como dos civiles y siete supuestos bandidos, todos muertos, o choques armados con agentes, o atrapados en el fuego cruzado.

Un policía que había resultado herido murió en la jornada elevando a tres el número de agentes fallecidos.

Otros siete agentes y 14 civiles resultaron heridos en los distintos incidentes, mientras que tres hombres fueron detenidos por su supuesta participación en la quema del bus, en la que murieron las siete personas.

La Secretaría informó posteriormente que otros cinco buses también fueron quemados.

Precioso descartó que la reciente ola de ataques fuera a llegar a los niveles de la andanada criminal que sacudió a la ciudad de Sao Paulo, la más grande de Brasil, en mayo pasado, cuando una semana de violencia dejó al menos 200 muertos, entre policías, agentes penitenciarios, civiles, presos y supuestos criminales.

Calificó como una imbecilidad versiones en torno a que los grupos criminales estuvieron respondiendo a supuestas operaciones en las barriadas de milicias o grupos paramilitares, que estarían integrados por policías y ex policías para controlar esas bandas, principalmente dedicadas al tráfico de drogas.

Pero el alcalde de Río de Janeiro, César Maia, contradijo al secretario y dijo que los ataques parecían ser una represalia de los grupos criminales contra esas milicias, que han combatido a las bandas en los últimos meses y cobrarían a los residencias de las favelas por protección.

La razón de lo que está pasando es que las milicias han crecido y las bandas de narcotráfico están saliendo (de las barriadas). Para mantener sus ingresos, las bandas están aumentando los crímenes en las calles, agregó el edil.

Río es una de las ciudades más violentas del mundo, con una tasa anual de casi 50 homicidios por cada 100,000 habitantes. La mayor parte de esa violencia se produce en las empobrecidas barriadas de la ciudad y raramente se extiende a las zonas más ricas.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí