- A.L. acaba de salir de un intenso año electoral, en el cual los comicios fueron presentados simplistamente como Chávez vs. Bush, o TLC vs. petróleo barato. Muchos quieren lo que Chávez ofrece, pero también un TLC con EE.UU. Es la hora de la verdad
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MÉXICO
¿Cuáles son las expectativas para América Latina sin una mayor renovación del liderazgo político? ¿se ha convertido en una región dividida entre izquierda y derecha que se encuentra ante el dilema de petróleo a precios preferenciales o acuerdos de libre comercio?
El fin de la Guerra Fría y el establecimiento de un nuevo panorama mundial en el que el libre mercado sepultó las ideologías políticas parecen llevar a un solo camino: el pragmatismo, según los expertos.
Ese es el escenario aparente de una región que nunca ha logrado estar cohesionada en torno a un objetivo o interés común y que se refleja en el estancamiento o poco avance de los diferentes bloques, pese al discurso integracionista de sus gobernantes.
En los últimos 13 meses se realizaron 10 elecciones presidenciales en la región y en seis de ellas ganaron quienes ya estaban en el poder o alguna vez lo estuvieron: Luiz Inácio Lula da Silva, en Brasil; Alan García, en Perú; Oscar Arias, en Costa Rica; Hugo Chávez, en Venezuela; Álvaro Uribe, en Colombia, y Daniel Ortega, en Nicaragua.
“No hay de parte de la población el entusiasmo con la democracia que hubo hace algunos años con la esperanza de grandes transformaciones”, dijo a la AP, Virgilio Arraes del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de Brasilia.
“Hubo cambios económicos, pero no grandes transformaciones… las personas que votan por lo ya conocido parecen no querer decepcionarse de nuevo”, agregó Arraes.
Para Michael Shifter, subdirector del centro de investigación Diálogo Interamericano, en Washington, la continuación de algunas políticas podría verse como un factor de estabilidad, pero en algunos países, incluyendo Perú y México, no será suficiente debido a los altos niveles de frustración y descontento.
Afirmó que la cautela es admirable, pero ante las circunstancias actuales “sería sabio arriesgarse y tratar de superar la resistencia a las reformas sociales necesarias”.
Para algunos, el continente está dividido entre la izquierda y la derecha. La primera, abanderada por Chávez que se ve a sí mismo como el sucesor del líder cubano Fidel Castro y quiere extender su revolución bolivariana a Latinoamérica, y la segunda, que sigue la política conservadora y de mano dura del presidente estadounidense George W. Bush.
“Yo veo más populismo que gobiernos de izquierda… a pesar de su lenguaje incendiario, el gobierno de Chávez ni se aproxima a la redistribución hecha en Europa por gobiernos socialdemócratas”, expresó Arraez.
“Derecha e izquierda son construcciones artificiales… que pertenecen a la Guerra Fría y no iluminan mucho sobre las actuales realidades políticas de la región”, manifestó Shifter. Incluso señaló que hay diferencias entre los llamados izquierdistas en sus posiciones sobre inversiones extranjeras, relaciones con Estados Unidos, contenidos de las políticas sociales y compromiso con las practicas democráticas.
La región continuará viendo turbulencia política que alimentará un círculo vicioso que desalentará la inversión extranjera e impedirá el crecimiento económico que es esencial para una formidable agenda social, señaló Shifter.
Los elegidos durante el año que culmina deberán demostrar en el 2007 que son capaces de cumplir las ofertas con que conquistaron a masas empobrecidas y necesitadas ya que el calor de las campanas se enfría pronto, con excepción de Argentina y Guatemala donde se escogerán nuevos mandatarios.
Any Cabrera es editora de AP para América Latina.