Antes de declarar ante un fiscal en Medellín, al ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso le quitan las esposas. Colombia está conociendo detalles de la guerra sucia contra la guerrilla. (LA PRENSA/AFP/STR)

El Ejército ayudaba a los paramilitares

El Ejército colombiano les daba armas a esos grupos irregulares, afirma el ex jefe Salvatore Mancuso [doap_box title=»Iglesia exhorta a Uribe a revelar la verdad» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El gobierno del presidente Alvaro Uribe debe revelar los acuerdos que alcanzó con las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y que los jefes de esos escuadrones de […]

  • El Ejército colombiano les daba armas a esos grupos irregulares, afirma el ex jefe Salvatore Mancuso
[doap_box title=»Iglesia exhorta a Uribe a revelar la verdad» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El gobierno del presidente Alvaro Uribe debe revelar los acuerdos que alcanzó con las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y que los jefes de esos escuadrones de ultraderecha alegan han sido incumplidos, señaló este miércoles el cardenal colombiano Pedro Rubiano.

“Se necesitan saber cuáles son los acuerdos y cuáles han sido los motivos”, dijo el arzobispo de Bogotá en una entrevista con el diario El Nuevo Siglo, en la que indicó que pese a los errores debe defenderse la negociación de paz con las AUC que llevó a la desmovilización de 31,000 combatientes.

Debemos “mantener el principio de que la paz es posible y que esa paz hay que lograrla también en unos diálogos serios”, agregó el Cardenal.

“En el caso de las autodefensas o paramilitares es importante que se aclaren las cosas y si muchas de esas personas se entregaron, pues que digan la verdad”, remarcó.

Los 59 jefes de las AUC detenidos en una cárcel de seguridad rompieron desde el 6 de diciembre sus diálogos con el gobierno de Uribe, aunque dijeron que continuarán cumpliendo sus compromisos con la justicia en el marco de la negociación de paz iniciada en 2003.

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En pago, denunciaban a supuestos colaboradores de la guerrilla que luego eran asesinados

El ex jefe paramilitar colombiano Salvatore Mancuso compareció este miércoles por segundo día consecutivo ante la Fiscalía, dentro de un proceso de sometimiento a la justicia en el que se espera responda por cientos de crímenes que le acarrearían un máximo de ocho años de cárcel.

Mancuso prosiguió su declaración en Medellín (noroeste), luego de que el martes confesó el apoyo de militares en la conformación de su grupo de ultraderecha a comienzos de los años noventa, y justificó el paramilitarismo en el abandono del Estado frente a las acciones de las guerrillas de izquierda.

El testimonio, de más de ocho horas, es visto por familiares de víctimas a través de un circuito cerrado de televisión en el Palacio de Justicia de la segunda ciudad colombiana.

Esas personas contaron que Mancuso pidió perdón y lloró el martes, y reveló que el mayor del Ejército Walter Fratini —muerto en un combate con rebeldes en 1993— le dio a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) armas de fuego con salvoconductos.

Asimismo, señaló que a cambio los paramilitares daban información al Ejército sobre presuntos auxiliadores civiles de la guerrilla que luego eran asesinados.

Mancuso es uno de los 59 jefes de las AUC presos en la cárcel de alta seguridad de Itagüí, cerca de Medellín, que esperan el inicio de sus procesos de confesión en el marco de la ley de Justicia y Paz, marco jurídico del desarme de 31,000 paramilitares acordado con el gobierno de Álvaro Uribe.

El ex líder de las AUC enfrenta medio centenar de procesos por asesinatos, desapariciones, desplazamientos forzados y despojo de tierras por los que recibiría una pena de cinco a ocho años de prisión, siempre que confiese y repare a las víctimas.

También se le anularía la condena de 40 años de cárcel que recibió en ausencia por la masacre de 15 civiles en octubre de 1997 en Ituango (noroeste), un caso por el que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado a pagar indemnizaciones por 1.5 millones de dólares.

Además, el gobierno le garantizó no ser extraditado a Estados Unidos, que lo reclama por narcotráfico.

Su declaración despierta especial interés por las posibles revelaciones sobre vínculos entre los paramilitares y la dirigencia del país, en un escándalo que tiene en prisión a tres congresistas del oficialismo, mientras que otros seis son investigados.

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