- Siguen pesquisas por la muerte de ex agente ruso Litvineko
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Un testigo clave en la investigación de la muerte por radiación del ex espía ruso Alexander Litvinenko negó el viernes estar involucrado en el envenenamiento y dijo que está siendo acusado injustamente por la prensa.
Andrei Lugovoi, un asociado de negocios de Litvinenko que se reunió con éste en Londres el 1 de noviembre, poco antes de que el ex agente de inteligencia enfermase, se abstuvo de dar detalles de la investigación u ofrecer sus propias teorías, citando una promesa a investigadores. Pero dijo que no era responsable.
“Yo no soy considerado un sospechoso, soy considerado un testigo. La Policía no me ha acusado de nada”, dijo Logovoi a The Associated Press en una entrevista telefónica. “Respecto a todo lo que se está diciendo, no es más que histeria de la prensa”.
Lugovoi dijo que estaba sometiéndose a análisis en una clínica de Moscú, pero no especificó para qué.
Reportes de prensa han dicho que Lugovoi estaba siendo examinado en busca de radiación. Otro asociado de negocios, Dimitri Kovtun, estaba también presente en la reunión del 1 de noviembre, de acuerdo con autoridades rusas.
“Yo voy a responder a mis críticos cuando haya concluido la pesquisa”, dijo Lugovoi.
Litvinenko murió el 23 de noviembre tras haber sido envenenado con un raro elemento radiactivo , el polonio-210. En su lecho de muerte, Litvinenko acusó al presidente Vladimir Putin, una acusación que el Kremlin ha rechazado.
Sugiere tesis equivocada
Lugovoi dijo que la principal hipótesis de los investigadores británicos —que el envenenamiento ocurrió el 1 de noviembre— pudiera estar equivocada y que Litvinenko pudo haber sido contaminado otro día.
Kovtun también ha indicado que el envenenamiento pudo haber ocurrido a mediados de octubre, cuando él, Logovoi y Litvinenko se reunieron en Londres para discutir un asunto de negocios.
Otro testigo denuncia amenazas
Yevgueni Limarev, un testigo clave en la investigación del asesinato en Londres del ex agente secreto ruso Alexandr Litvinenko, afirmó ayer que ha recibido amenazas de muerte.
“Tengo fundamentos para creer que mi vida corre un peligro real”, dijo Limarev, refugiado en Francia, en una entrevista telefónica con la emisora de radio Eco de Moscú.
Limarev es el autor de la carta que el profesor italiano Mario Scaramella entregó a Litvinenko en Londres el día cuando éste supuestamente fue envenenado con polonio-210, sustancia radiactiva altamente tóxica que causó su muerte el pasado 23 de noviembre.
Afirmó que en esa carta advertía que, según sus fuentes en Rusia, un grupo preparaba el asesinato de Litvinenko, de Scaramella y del senador italiano Paolo Guzzanti, los dos últimos asesor y presidente, respectivamente, de la comisión que investiga la actividad de los servicios secretos soviéticos y rusos en Italia.
Limarev denunció que a mediados de noviembre alguien abrió su automóvil y que pasados varios días unos desconocidos también intentaron entrar en su casa en Francia, incidentes de los que dijo haber avisado a las autoridades galas.
Por otra parte, Limarev opinó que otro testigo del caso, el también ex agente secreto ruso Alexandr Lugovoi, “no está implicado en el asesinato de Litvinenko, o bien fue utilizado” para perpetrar ese atentado.
En cambio, se mostró convencido de que “sí está implicado” Dmitri Kovtun, otro empresario ruso que junto a Lugovoi se reunió con Litvinenko en un hotel de la capital británica el 1 de noviembre pasado, el día en que éste cayó enfermo.
“Esta opinión se basa en la información que recibo de mis fuentes confidenciales rusas”, indicó el testigo.
Medios rusos afirmaron esta semana que las autoridades francesas no conseguían ponerse en contacto con Limarev y su esposa, por lo que no descartaban que fueran “secuestrados”.
Tanto a Scaramella, como a Lugovoi y Kovtun, se les han detectado rastros del isótopo radiactivo polonio-210, si bien sus vidas al parecer no corren peligro.
Lugovoi y Kovtun, que niegan cualquier implicación en el asesinato de Litvinenko, fueron interrogados esta semana en Moscú por fiscales rusos y detectives de Scotland Yard que han viajado a Rusia para proseguir sus investigaciones sobre el asesinato.
En una carta póstuma, Litvinenko responsabilizó directamente al presidente ruso, Vladimir Putin, de su muerte.