La ganadería genera riqueza y combate la pobreza

La ganadería ha pasado a ser la principal actividad generadora de riqueza en Nicaragua. Si agregamos los cuatro productos principales que genera esta actividad como son la carne, los lácteos, el ganado en pie para exportación y los cueros, encontramos que la sumatoria del valor de exportación de estos productos ganaderos va a ser muy […]

La ganadería ha pasado a ser la principal actividad generadora de riqueza en Nicaragua. Si agregamos los cuatro productos principales que genera esta actividad como son la carne, los lácteos, el ganado en pie para exportación y los cueros, encontramos que la sumatoria del valor de exportación de estos productos ganaderos va a ser muy superior al valor de exportación del principal rubro tradicional de exportación, el café, en el ciclo del año 2006.

Los valores de las exportaciones de los principales rubros ganaderos en este año recién a finalizar van a ser los siguientes: carne vacuna US$ 160 millones, ganado en pie US$ 30 millones, quesos US$ 60 millones, leche en polvo US$ 25 millones, cueros US$ 5 millones. Total: US$ 280 millones.

Como podemos observar, las exportaciones de productos ganaderos van a ser superiores a los US$ 280 millones de dólares mientras las exportaciones de café no van a ser superiores a los US$ 180 millones (la diferencia es bien marcada).

El repunte y crecimiento de la ganadería se sustenta sobre un modelo extensivo de baja productividad y baja eficiencia en la utilización de la tierra; por consiguiente, el potencial que se tiene de ser creciendo es sumamente amplio y enmarcado dentro de los modelos sostenibles a largo plazo para ser competitivos y así poder sacar provecho de la actividad.

Los modelos competitivos de producción de carne y leche en los países que van despuntando en este sentido, se basan en la utilización de pasturas como base principal de alimentación del ganado.

Brasil, que ya es el principal exportador de carne vacuna en el mundo y se ubica como el tercer país de mayor producción de leche del mundo, ha desarrollado su ganadería bajo este modelo y cada vez más viene desplazando a países jugadores tradicionales en los mercados de carne y leche en el contexto internacional.

Para ser competitivos en el mercado internacional de lácteos se tiene que producir leche a un costo menor de US$ 0.20/litro y solamente con alimentación a base de pasturas y poco o nulo uso de concentrado se puede alcanzar tal nivel de eficiencia en costos de operación.

El hato ganadero de Nicaragua es el único que se encuentra estable y en crecimiento en la región. En el resto de países —El Salvador, Honduras, Costa Rica y Guatemala— los hatos ganaderos se han visto fuertemente disminuidos. Esto le da una ventaja a Nicaragua desde el punto de vista de mercado porque la demanda insatisfecha de carne vacuna de los países en referencia se encuentra en crecimiento. Por tanto, Nicaragua tiene en el vecindario suficiente demanda para colocar lo que actualmente produce y lo que pueda aumentar de producción en el futuro.

Igual sucede con los lácteos, a tal punto que las plantas industriales de El Salvador y Costa Rica ya están llevando materia prima (leche cruda) de Nicaragua para poder mantener su capacidad de procesamiento. No solamente están llevando la materia prima, sino que están construyendo una infraestructura sólida de acopio como el caso de NILAC de El Salvador.

Hasta en momento hemos enfocado el análisis sobre el potencial de generación de riqueza que tiene la ganadería. Sin embargo, el otro factor de gran relevancia de esta actividad es su potencial para reducir la pobreza en el sector rural. La ganadería es de gran importancia cultural en el desarrollo del status del productor como base del empleo para él y su familia, lo mismo que una forma de seguro y de obtener dinero líquido en el campo. Teniendo en cuenta que esta actividad es realizada por una gran cantidad de pequeños y medianos productores que se encuentran sobre el nivel de sobrevivencia y que una mejoría en los niveles de producción y productividad, sin mayores niveles de inyección de recursos, puede llevar a niveles superiores de bienestar a este sector de la sociedad.

La producción de leche de Nicaragua se basa sobre unidades de explotación que tienen unas 20 vacas paridas que producen aproximadamente unos 18 galones de leche en el invierno y 14 galones de leche en el verano. Estos niveles de producción y según los precios de invierno y verano que son de C$ 10 en invierno y C$ 14 en verano; el ganadero promedio obtiene unos ingresos mensuales de C$ 5,400 en el invierno y C$ 5,880 en el verano.

Solamente aumentando en 20 por ciento la tasa de parición (pasando del 45 por ciento promedio nacional a un 65 por ciento), el ganadero puede aumentar a 29 vacas paridas con las que produciría 15,660 galones mensuales en vez de 10,800 en invierno y 12,180 en vez de 8,400 galones en verano (un aumento del 45 por ciento).

Si mejorásemos otros factores, tales como genética para llegar a producir unos 13 litros de leche/vaca/día sin la utilización de concentrados o mejorando la alimentación de verano para aumentar la producción en este período el impacto sería mucho mayor.

Este enfoque de desarrollo es el que se está promoviendo en Brasil desde hace varios años, donde ya se tiene validada tecnología para tal efecto como es el caso de desarrollo de razas para producir leche en el trópico, con vacas adaptadas a nuestras condiciones medioambientales y de incidencias de parásitos y enfermedades. Con este modelo han pasado de productores que producían unos 50 litros de leche por día a productores de 1,000 litro por día; con productores que iniciaron con 11 vacas paridas.

Hago énfasis sobre este aspecto porque nosotros, los países tropicales, estamos sesgados a adoptar tecnologías de países desarrollados que no se adaptan ni a nuestras condiciones ambientales ni a nuestras disponibilidades de recursos. Considero que es un improperio llegar a recomendarle a un pequeño productor que le dé maíz o soya (concentrado) a sus vacas cuando algunas veces no tiene ni el maíz para echar la tortilla para darle de comer a sus hijos. Y eso es lo que hacemos cuando le recomendamos a un pequeño productor que incorpore una holstein (raza lechera de clima templado) o cuando le decimos que tiene que producir 16 o más litros de leche/vaca/día.

Si implementando un programa de desarrollo ganadero podemos mejorar el bienestar a 100,000 pequeños y medianos ganaderos; le estaremos mejorando directamente la situación económica a unos 600,000 nicaragüenses (los ganaderos y sus respectivas familias) y si consideramos que una unidad ganadera promedio genera cuatro empleos directos, de donde de cada empleo depende cinco miembros de familias agregaríamos a otros 600,000 nicaragüenses con una situación económica mejorada.

En suma, se le mejoraría la situación económica a no menos del 20 por ciento de la población nicaragüense (que su mayoría se encuentran en niveles de pobreza), generando riqueza y sin recurrir a programas asistencialistas que al final no llevan a mejorar la situación económicas de los involucrados (para no decir los beneficiados).

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí