- Gobernó Chile a sangre y fuego
El ex dictador chileno Augusto Pinochet, quien fue en su momento el hombre más temido de Chile y que este domingo permanecía hospitalizado en estado de gravedad luego de un infarto, podría terminar su vida sin llegar a ser condenado a pesar de los múltiples procesos en su contra abiertos en los tribunales.
En 1973 una foto en blanco y negro del general, entonces de 57 años (nació el 25 de noviembre de 1915 en Valparaíso), circuló por el mundo entero: sentado, con gafas negras, los brazos cruzados, el militar que aniquiló al gobierno de izquierda de Salvador Allende y bloqueó “la vía chilena hacia el socialismo”, entraba en la historia como el arquetipo del tirano latinoamericano.
Era la época de la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En América Latina, Cuba sostenía a las guerrillas. Estados Unidos, que intentó en 1961 derrocar a Fidel Castro, se inquietó por la victoria del socialista Salvador Allende en 1970.
Lo que dijo Nixon
Según antiguos documentos secretos hoy accesibles, el entonces presidente norteamericano Richard Nixon ordenó: “¡Hagan sufrir la economía!” (de Chile). Cosa que la CIA no dejó de hacer.
En este contexto, Pinochet se jactaba de ser el primero en vencer al comunismo, desencadenando en su país una represión sangrienta contra sus enemigos.
La policía política chilena Dina, dirigida por el general Manuel Contreras y luego reemplazada en 1977 por la CNI, rendía cuentas sólo al general, proclamado “Jefe supremo de la Nación” y luego Presidente de la República.
La Dina “contribuyó fuertemente al fortalecimiento del poder personal del general, llevando la guerra contra el marxismo, pero también neutralizando a sus posibles rivales en el mismo seno del régimen militar”, según un informe, publicado en diciembre del 2004 por la Comisión Nacional sobre la detención política y la tortura.
Hasta el final, el general se negó a reconocer su responsabilidad en el régimen de terror que había instaurado.
“¿A quién vamos a pedir perdón? ¿A aquéllos que trataron de matarnos? ¿A aquéllos que trataron de liquidar la patria?”, preguntaba en 1994. Una década más tarde, consideraba que esto sería más bien para “los de en frente, los marxistas, los comunistas” pedirle perdón. Sin embargo, después de haber promulgado en 1978 una ley de amnistía, luego una constitución elaborada a la medida para controlar las fuerzas armadas, tuvo que rendir cuentas a las víctimas o sus allegados.
En 1998 el juez español Baltazar Garzón, que recibió las denuncias de las víctimas de la represión en Argentina y en Chile, interrumpió las vacaciones del ex dictador en Londres. Fue detenido en octubre por policías británicos. Las autoridades lo liberaron luego por razones médicas en marzo del 2000.
De regreso a Chile, de nuevo su estado de salud le permitió escapar del primer proceso por violación de derechos humanos: la Corte Suprema consideró en 2002 que sufría de una “demencia moderada” que no le permitía ser juzgado. Sin embargo, dos años después, el proceso se reinició en el marco de la investigación de los crímenes de la Operación Cóndor, un plan de represión adoptado por las dictaduras latinoamericanas en los años 1970-1980 a escala continental.
En septiembre del 2004 la hija de Salvador Allende, Isabel, diputada socialista, dijo que consideraba probable que Pinochet muriera antes de ser condenado.
“Pero esto no tiene importancia. Quiero que el proceso comience para que vea que no está por encima de la ley de los hombres. Que sea condenado o no, no es lo que importa ahora”, dijo.
El año 2006 estuvo colmado de investigaciones judiciales contra el ex dictador, privado de su inmunidad, con detención domiciliaria muchas veces, e inquietado por asuntos muy graves que resurgieron, tales como la “Caravana de la muerte” o las torturas de la Villa Grimaldi.
El Plan Cóndor
El ex dictador chileno Augusto Pinochet fue entre los años setenta y ochenta uno de los pilares del Plan Cóndor, el sistema de represión coordinado de las dictaduras del Cono Sur, que costó la vida a más de 100,000 personas, según los organismos de derechos humanos de la región.
Pinochet fue uno de los líderes de esta operación, en la que también participaron ex dictadores como el argentino Jorge Rafael Videla, el uruguayo Juan María Bordaberry y los ya fallecidos Alfredo Stroessner, de Paraguay, y Hugo Banzer, de Bolivia.
Pero a pesar a ser considerado el principal líder del plan regional, la justicia chilena exoneró a Pinochet en junio del año pasado, por razones de salud, de la causa abierta por los crímenes cometidos como resultado de este sistema de coordinación entre Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.