Los brasileños ganaron por segundo año consecutivo el Campeonato Mundial de Voleibol. (LA PRENSA/AP)

REINA BRASIL

Brasil conservó su título de campeón mundial de voleibol masculino al derrotar a Polonia por 3 a 0 (25-12, 25-22 y 25-17), este domingo en Tokio en la final de la edición 2006 del torneo, prolongando su clara hegemonía en este deporte. En los últimos cuatro años, los sudamericanos ganaron dos títulos del mundo, el […]

Brasil conservó su título de campeón mundial de voleibol masculino al derrotar a Polonia por 3 a 0 (25-12, 25-22 y 25-17), este domingo en Tokio en la final de la edición 2006 del torneo, prolongando su clara hegemonía en este deporte.

En los últimos cuatro años, los sudamericanos ganaron dos títulos del mundo, el oro olímpico en Atenas 2004 y las cuatro últimas Ligas Mundiales.

Sólo existen tres precedentes de esta gesta en la historia del voleibol: la Unión Soviética entre 1960 y 1964, primero, y desde 1978 a 1980 después, y el equipo de Estados Unidos (1984-1988), cuando aún no existía la Liga Mundial.

Los “auriverdes” no dieron el menor chance a los polacos, que parecían petrificados en la cancha ante la importancia de un duelo que ni soñaban disputar hace sólo quince días.

“El equipo mejoró a lo largo del Campeonato. El espíritu de lucha reapareció poco a poco. Jugamos la fase final con mucha energía y concentración (…) Ahora, me pregunto si seremos capaces de volver a ganar”, declaró el entrenador de Brasil, Bernardinho.

En un ambiente festivo, que seguramente les hizo casi sentirse en su país natal, los brasileños lograron todos un partido casi perfecto, con un Ricardo muy inspirado, quizás un poco por encima del resto de sus compañeros. Este desempeño desequilibró por completo a los polacos, que no atinaron a nada a pesar de su gran estatura.

André destacó en el ataque, al igual que Giba, quien justificó su reputación de mejor jugador del mundo durante todo el torneo.

Polonia, por su parte, se benefició del sorteo al comienzo de la competición para después transformarse en la gran sorpresa y sensación al hilvanar varias victorias contra pronóstico, frente a Rusia, Serbia y Bulgaria, este último en semifinales.

Los europeos, a diferencia de los sudamericanos que perdieron ante Francia en la primera ronda, llegaron invictos a la final pero con la mala fortuna de haberse quedado sin su líbero, Piotr Gacek, quien había sufrido un esguince de tobillo. El defensa comenzó a jugar el encuentro decisivo pero tuvo que ser reemplazado al final del primer set.

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